sábado, 7 de diciembre de 2013

Todo aquello que nos revoluciona la humanidad es poesía (entrevista a Lya Ayala)


 Lya Ayala (San Salvador, 1973), Periodista, escritora, editora, investigadora, docente universitaria, pintora, entre tantos adjetivos que la califican como  una artista inclasificable. Su bagaje cultural da pie a retomar temas de la literatura actual, de la poesía como referencia, genero del cual tiene muchos libros editados como Ventanas en 2010, aparecida en antologías representativas del país y en su archivo personal, ensayos, investigaciones que poco a poco van dando luz en esta sociedad emergente. Puntual en sus respuestas, libre del peso de guardarse lo que quiere decir, recurrente, con fino humor, como se puede retratar un buen escritor. Lya Ayala depura en sus palabras lo que ya está descubierto, pues en su mensaje, su principal característica es develar secretos, contarnos desde su perspectiva como aborda la poesía y las tantas inquietudes que a forma de admiración ha prestado atención en las tantas denominaciones de arte que existen. Amante del cine, buscadora insaciable en su calidad de sensible que posee. Ayala se descubre para dejar en evidencia el lado poético que la acompaña, que si bien es cierto ha dicho en otras entregas periodísticas, mas no ha dejado salir tan metódicas respuestas como en esta ocasión. La poeta y sus facetas, sus hitos y en cada palabra algo de ella, un oficio que solo  los amantes de la literatura pueden ejercer, el oficio de Lya Ayala.

1.      ¿Qué hace a la poesía especial al resto de géneros literarios?

La poesía no es más ni menos especial  que otros géneros literarios. Sucede quizá, y esto lo afirmo desde mi propia experiencia, la poesía busca quién pueda comunicarla mejor, sino sucede así, el propio transmisor o medio, como quieras llamarlo, se aleja por sí mismo. Solo los que resisten se quedan haciendo poesía, porque es un acto de resistencia continuo ante la vida. Como no me gusta hacer drama de las cosas, te diré que El Salvador no es el país exclusivo de las desgracias para ser poeta. Los poetas no son un grupo muy apreciado o valorado, en la Edad Media tal vez los juglares; pero en nuestros tiempos, no es tan divertido ni glamoroso ni particularmente excepcional serlo.
Luego de esta consideración es que afirmo que la poesía es un género que busca a la víctima que deberá, si corre con suerte y valor para seguir toda una vida escribiendo, transmitir un mensaje, una apreciación del momento histórico que le toca vivir, en eso se parece bastante a los historiadores que hacen, a su manera, una combinación entre el relato y la poesía. No le adjudicaría tanta algarabía a la poesía. Cada género dice lo que debe decir desde su propia voz y desde sus circunstancias.


2.      En cuanto al poeta ¿Qué papel tiene en la actualidad?
Primero, quiero comentarte que no considero al poeta un ser excepcional o particularmente especial. Esto hay que saberlo cuando la poesía se convierte en el trabajo diario, en la labor que se realiza año tras año, página tras página. La idea es hacer bien el trabajo, lo mejor posible, como lo haría otro experto en su área.
Entonces, cuando alguien dice que es un poeta debería tener una visión estética de la vida y de sí mismo como comunicador, pero existen carencias serias en este sentido. Es posible que estas carencias limiten la voz del poeta en la actualidad. Por una lado, saber por saber es un desperdicio, me refiero aquel sujeto que no puede reflexionar y actuar frente a esa realidad como observador; por otro lado, hay poetas tan silenciosos frente a su realidad, que es imposible siquiera saber qué ideas tienen más allá de la poesía que leemos de ellos. Entonces,  si el poeta tiene que desempeñar un papel, que sea auténtico con la visión estética e histórica de su trabajo. Lo que sí me parece importante es respetar la opción del poeta: el que quiera gritar, que grite; el que quiera callar, que calle.





3.      ¿Quién avala si alguien es poeta o no?

Pues no lo sé, a lo mejor nadie y todos. Yo no me fijaría tanto en eso.
Casi cualquier persona que mueve a otro a percibir la realidad a entrar en la reflexión o en el goce sería un poeta, luego, son poetas los niños y los paisajes y el odio y el amor…todo aquello que nos revoluciona la humanidad es poesía, porque es contradicción y contracción de lo inmediato y superficial. No le daría tanto crédito a quien gana premios o recibe buenas críticas, menos a quien las asigna y dictamina qué es poesía y qué no. Un poeta debería sospechar de todo eso y considerar y apreciar mejor lo que diga quien le escucha sea uno o sean mil. No me fío de quien opina con certeza qué es poesía, y menos de quién se cree poeta, porque lo digan otros. No creo que Rimbaud haya ganado un juego floral… en fin…tampoco creo que le hubiera importado mucho…

4.      ¿Se encuentra poesía en la música o en otro medio de difusión contemporáneo?

Si el mensaje que se transmite logra algo en quien lo escucha o lo mira, pues, nombrémoslo poesía. “Lograr ese algo” es un acto de encuentros de seres humanos, porque permite la comunicación en reciprocidad.
Fíjate que he leído y escuchado que cuando uno escribe algo; ya no es de uno, sino de quien lo lee, me parece absurdo, porque elaborar un poema, una película, una canción, una pintura, por mencionar estas formas de construcción de mensajes, este acto humano de crear posee dos direcciones: quien lo elabora, sea individual o en grupo, y quien lo recibe. Ese encuentro es lo que nos permite saber que vamos avanzando como sociedad, como seres humanos, es un enramado complejo de comunicar y transmitir historia pasada, presente y futura, y no puedes anular ni al que lo emite ni al que lo recibe, ambos existen para interrelacionarse, para dialogar.
También encuentras esa transmisión en el baile, en el conjunto de la gente que camina por la calle, en la forma que cambian los diseños de los vestidos, en el maquillaje de las mujeres y, recientemente, en los afeites de los hombres, todos esos detalles que suman miles y miles de construcciones simbólicas en la sociedad son, inevitablemente, parte de la poesía.
Esa es la labor del poeta: observarlas con detenimiento. Por eso no asumo que el poeta sea algo excepcional, es un observador fino y acucioso de la historia en la línea del tiempo, por eso debe mimetizarse más que sobreexponerse; porque esa alharaca de decir supuestamente algo “maravilloso”, se desinfla cuando el lector no alcanza a ser sorprendido con la “poesía”, y eso te lo digo desde mi posición como escucha o lectora, uno se siente miserable, timado esperando una tormenta y solo recibe unas gotas, es triste.





5.      ¿Se puede ser feliz y poeta al mismo tiempo?
En general, la gente cree que es feliz, trata de imitar algo parecido a la comodidad física y la relaciona directamente con la felicidad: comer es felicidad, dormir, ver a los hijos, ganar dinero; ve tú a saber, la felicidad es un término muy ambiguo y monótono, no se necesita ser poeta infeliz o feliz para escribir bien o escribir mal. Aunque a los poetas les gusta, les encanta hacer suponer que viven atormentados, en el fondo son buenos actores. En lo particular no me interesa la felicidad, como modo de sobrevivencia emocional ni recurso estilístico, para provocarme un poema. Escribo, eso es lo que hago.


6.      ¿La poesía es sinónimo de sabiduría?
Si la sabiduría la entiendo como reflexión producto de la observación y la interacción humana, sí.

7.      ¿A qué poeta según su criterio es imprescindible leer?
Los que a mí me han resultado imprescindibles, puedo mencionar a Jorge Luis Borges, inicialmente; pero existe muchísima poesía que debe leerse, a veces, con un par basta, te quedas impregnado no sé de qué clase de palabras que jamás regresas a ser el mismo. Me gusta mucho Alejandra Pizarnik, Fernando Pessoa, Rafael Alberti… muchísima poesía. Sin embargo, me gusta más el cine y la música, encuentro poesía ahí. En mí se suma el asombro y el espanto cuando veo cierta película o escucho cierta música, a partir de esta experiencia, comprendo que jamás quise ser poeta, sino directora de cine o músico.

8.      De las palabras en general ¿Cuál es su favorita?
Todas y cada una de ellas son mis favoritas, escribo muchas palabras sobre las palabras.

9.      ¿Para qué se escribe?
Todavía no lo sé, tampoco quiero saberlo nunca, es mejor así o dejaría de hacerlo.

10. ¿Se es poeta solamente cuando se está en el oficio o en todo momento?
Supongo que pasa como un doctor, en todo momento. La diferencia es que si en una isla hubiera un doctor y un poeta y los isleños tuvieran que salvar a uno por el bien de la comunidad y al otro lanzarlo al agua infectada de tiburones, ¿a quién crees que salvarían?

.11¿A qué le apuesta su poesía?  
A las palabras.

12. ¿ Se puede vivir del oficio de poeta?
Depende. Ya te comentaba que es una opción de arriesgarse a asumir esa labor con la certeza de que los poetas son observadores finos y para eso necesitan salud, me refiero salud de ojos, vista saludable que sepa con madurez afrontar la naturaleza humana, que invariablemente busca su autodestrucción. Hay que rescatar de ahí lo que tenga sentido para transmitir efectivamente. Luego, viene la reflexión ¿quién te da trabajo por eso y menos quien te paga por eso? El poeta debería poder vivir de observar el cataclismo y la gloria humanas, pues sí. Ser poeta es un trabajo curioso, porque la gente paga por casi cualquier cosa, menos por un poema.

13.¿El amor es el bastión de la poesía en general?
También la pasión  que es tan potente como el amor para fabricar los poemitas, solo que añadiría es más divertida. El tema del amor en poesía me parece, a veces, bastante soso y rebuscado. Prefiero leer sobre otras cosas, no soy buena observadora del amor, me nubla el escepticismo cuando voy por ese camino, por ejemplo, los poemas de “amor” que escribo, tienden a explicar el amor y cuando eso sucede mejor escribir sobre la pasión que es más concreta. Pero sí, el amor es uno de los grandes temas en literatura y en cualquier soporte que lo aguante, bueno, los seres humanos giran en torno a este tema. A veces saludablemente; otras, enfermizamente (ves que chulas estas palabras, larguísimas).

Un poema - Lya Ayala



esencialmente
“De este modo, el socratismo es una forma
perfeccionada del atontamiento.”
Jacques Rancière

esencialmente los poetas no sirven para nada
las grandes hazañas tienen un cadáver
los poetas no tienen ni siquiera un muerto
uno que mate mirándolo a los ojos
con coraje con humo de odio o amor en la pupila
es lo mismo
con la daga hincándole las entrañas y sonriendo
los poetas no tienen patria no tienen batalla
esencialmente no sirven para nada
no construyen ni arman ni edifican ni curan
esencialmente se miran así mismos
se aboban de su propia sombra
algunos jamás penetran la palabra
porque la palabra existe por sí misma
no los necesita
esencialmente los poetas siempre esperan
la única cosa que saben hacer
esperar un muerto

De Rojas las palabras (2013)



por Wilfredo Arriola

sábado, 16 de noviembre de 2013

“ESCRIBIR HA SIDO LA JUSTIFICACIÓN DE MI EXISTENCIA” Entrevista al poeta Javier Alvarado (Panamá) poeta

Javier Alvarado abre un poco de su intimidad y valoraciones acerca del género que le da nombre a las cosas: La poesía, quien a sus años ha sido un baluarte para poder encontrarse y darle vale valor a su existencia, según sus palabras y en su contundente transparencia nos muestra ese lado personal y su ojo crítico, destacando siempre al lector como máxima apuesta, el complemento que avala el trabajo de un poeta.


1.   ¿Qué hace a la poesía especial al resto de géneros literarios?
Es el primer género para nombrar las cosas, para tratar de explicarse al mundo. En estas reflexiones, evoco ese hermoso libro de Eliseo Diego Nombrar las cosas o la lectura de los poemas de nuestros indígenas americanos. La poesía está en todo y tiene la magnificencia de quitarle la ropa al poeta frente de quien sea, aun cuando sus poemas sean leídos o escuchados en otras partes.   Yo me confieso admirador de los prosistas, ensayistas y dramaturgos, pues el trabajo de carpintería es enorme y algunos me han dicho que la poesía para ellos es lo más sublime que existe, entonces hay un consenso mutuo sobre la grandiosidad del género, que nos rodea como todas las cosas.

2.   En cuanto al poeta ¿Qué papel tiene en la actualidad?
Ese ser que escribe poesía, que nos deja un poema, da la prueba de que aún no nos deshumanizamos.

3.   ¿Quién avala si alguien es poeta o no?
Después que un poema golpee, conmueva, transforme ese es el aval.

4.   ¿Se encuentra poesía en la música o en otro medio de difusión contemporáneo?
Claro que sí, puedes encontrar poesía en otros géneros o medios.  Hace poco escuchaba piezas de música garífuna (en una lengua que desconozco) y solo el ritmo y las voces me dan un gran poema.




5.   ¿Se puede ser feliz y poeta al mismo tiempo?
Yo no recuerdo haber escrito un poema estando feliz; creo que escribir es llenar un vacío, buscar una realidad, concretar abstracciones o hacer abstracto lo concreto, vivir en metáforas ante una realidad o cotidianidad de estos tiempos. La poesía me hace vivir en un estado distinto, pero consciente de lo que ocurre.  El poeta español José Hierro tiene un libro llamado Alegría, donde su advertencia inicial es: “a la alegría tras el dolor” y transcribo el Soneto completo que aparece en su precioso libro:
Alegría
Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.

Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía.)

Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.

Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.


El dolor y la alegría tienen que estar juntos de alguna manera para generar el arte.

6.   ¿La poesía es sinónimo de sabiduría?
Los sabios de las tribus indígenas cantan poesía.  Pero no creo que eso hoy día sea aplicable a algunos poetas que por escribir poesía o decir que lo hacen, sean sabios y mira cuánta agua y cuanto viento ha corrido desde Salomón, aunque hay algunas excepciones, claro está; pero no creo que haya una sinonimia total con eso.

7.   ¿A qué poeta según su criterio es imprescindible leer?
Me tomo la confianza de nombrar a poetas para mí, imprescindibles: Eugenio Montejo, José Lezama Lima, Olga Orozco, José de Jesús Martínez, Enrique Lihn, Gonzalo Rojas y José Carlos Becerra.

8.   ¿Para qué se escribe?
En mi caso, escribir ha sido la justificación de mi existencia.

9.   ¿A qué le apuesta su poesía?
A comunicar, a transmitir y también a que se conozca mi país a través de mis palabras; pero sólo el lector es la máxima apuesta.

10. ¿Qué incidencia tienen los premios a nivel personal?
Para mí son un reconocimiento a mi trabajo, a los muchos esfuerzos, es una gran satisfacción por la labor cumplida y contribuyen mucho a tu carrera y me alegra de que con ellos, Panamá vaya conmigo.


11. ¿El amor es el bastión de la poesía en general?
Todo poema es un testimonio del amor por lo que se cree, independientemente del tema o de lo que se aborda.

12. Bernard Shaw dijo: El amor es una burda exageración de la diferencia entre una persona y las demás. ¿Cómo defines tú al amor?
El amor es la sobrevivencia.

13. ¿Ha pensado alguna vez dejar la poesía?
La poesía me ha dado cosas hermosas y con ella llevo mi vida, no se me ocurriría abandonarla.  Es lo más fiel que tengo conmigo, como mi madre.

14. ¿Podría citar un poema que lo haya marcado?
Aproximación Poética a la Muerte de Tristán Solarte, panameño.

Un poema – Javier Alvarado


MARCARIA ESPINOZA

Y en su vientre nos reunimos en un llanto compacto
Eugenio Montejo

A Mamá
Todos colocados en la misma escena.
En las esquinas los nietos
Y a los lados los hijos de ella (amortajada como una novia).
Yo estoy en el fondo de su pecho
Naciendo de su cuello como un tumor
O como una prismática vena.
Los poetas nacemos de los torrentes más extraños.
Dicen que el olvido presionará el disparador.
De esta nueva Lumix saldremos todos:  la familia que nunca fuimos.
La que se quebró como un espejo y donde se diseminó
Como un rio de larvas, la memoria.
Aquí cada uno muestra su mejor sonrisa
Y otros su disimulada alegría, ocultando la más notable decadencia.
Unos tras de otros iremos faltando.
Aquí posamos con su único retrato, el que desconocemos.

¿Quién trazó los caminos de la loca?
¿Quién determinó los partos en el aire
Donde cuajaron los átomos de su maternal locura?
¿A dónde ese abuelo perverso que le arrancó
Los llantos, el hambre y la risa opacada de sus hijos?
Ella revolotea por los cielos de Las Minas
Como una cascocha en reposo,




Como un vapor de cristal en el arco del sonido.
En todas las aguas ella los busca sin hallar
Todas las teorías que fenecen en los ojos.
¿A dónde vivió?  ¿A dónde fue?  ¿A dónde estuvo?
Caminaba con un palo y terciaba
Las figuras moldeadas por el polvo,
Andaba con un traje limpio y con unas trenzas largas
Tejidas por la nervadura de la noche.
El humo nunca entró en sus ojos
Y se le oía cantar desde los lejos.
Abuela: voy moldeándote en cada paso por estas tierras
Con un cordel de furia
Donde no tengo nariz ni ojos ni manos en la opacidad para palparte
Para ser como el arroz que crece como una mano de pilón que sorbe gritos
Una enjundia de los terneros que tiritan
Acurrucos que danzan en el espacio hasta dominar el frio.

Si te  he de imaginar entre las sombras
Portando la mortaja del alba en manicomio
Trazando una fábula por ese Matías Hernández en donde te oigo llorar
Como una niña atiborrada de muñecas
Donde hay asfixia y musgo, o campanas sordas atragantadas por el limo
Por una jofaina seca que se revienta en la pubertad del foso
Son estaciones inversas las que encuentro
En tu fervor de remolino.



Te da mucho miedo el enfermero negro.

No soy un conejo para estar comiendo tantas hojas.
Yo no he de estar aquí, he de estar en una casita de barro
Con la comida caliente y la infancia de mis hijos,
Pobres pero radiantes y mordiendo los tubérculos de la tierra.
Mírenme aquí  paciente psiquiátrica
Con expediente desaparecido.

¿Quién puede descifrar o imaginar el dolor
Que se postra en el cerebro de los locos?

Aquí estuvo y se sentaba a llorarlos en los resfriados
Y febricitancias del día.
Nunca imaginó la barba de sus hijos ni las primeras menstruaciones de mi madre.
La queremos imaginar cómo era
Alta y bella como la esfinge
O como una diosa del Olimpo o una flor del Espíritu Santo con pollera.
Se fue deslizando en un quejido agrario.
Al Ciprián fue a dar y no sabemos
El secreto de su tumba.

Posemos todos.  Ella está aquí. 
Tiene el vientre abultado, muy abultado.
Hemos regresado a ella.
Hemos vuelto a su vientre
Con un llanto compacto.
 
                           
 Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 28 de agosto de 1982) es un poeta panameño, cuya obra ha recibido varios premios. Hizo sus estudios de bachillerato en el colegio Panamá School y se licenció en Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Panamá (2005).


Premios
Cuento y leyenda en los Juegos Florales "Carmen Sánchez de López" del Panama School.
Premio "Diana Morán" intercolegial, en poesía y cuento en 1998, y en poesía en 1999.
Diploma de Honor por el INAC en el Primer Encuentro de Niños Escritores.
Premio Nacional de Poesía Joven "Gustavo Batista Cedeño" del Instituto Nacional de Cultura de Panamá en los años 2000, 2004 y 2007.
Premio Nacional de Poesía "Pablo Neruda" 2004 convocado por la Embajada de Chile y la Universidad Tecnológica de Panamá.
Premio Joven Sobresaliente por la Cámara Junior, Capítulo de la Ciudad de Panamá a logro cultural 2005.
Premio Signos de Poesía "Stella Sierra" 2007.
Mención en el Premio Casa de las Américas 2010 por Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia)
Premio de los Juegos Florales Belice y Panamá (León, Nicaragua) 2010
Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán, poesía 2011
Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2011, convocado por el Instituto Nicaragüense de Cultura.
Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012, convocado por la Universidad de Quintana Roo, Union de Escritores y Artistas de Cuba, Jorge González Durán y la Revista Río Hondo.

Poemarios

"Tiempos de vida y muerte" (INAC, Panamá, 2001)
"Caminos errabundos y otras ciudades" (UTP, Panamá, 2001)
"Poemas para caminar bajo un paraguas" (Imprenta Alvarado, Panamá, 2003)
"Aquí, todo tu cuerpo escrito" (INAC, Panamá, 2005)
"Por ti no pasa nunca el tiempo —y otros poemas al espejo—" (Panamá, 2005)
"No me cubre de edad la primavera" (Poemas de Ocù) (Panamá, 2008)
"Soy mi desconocido" (9 Signos Grupo Editorial, Panamá, 2008)
Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia)México, 2011
"Ojos Parlantes para estaciones de ceguera (Nicaragua, 2011)
"Balada sin ovejas para un pastor de huesos (UTP, Panamá, 2011
"El mar que me habita"
"Viaje solar de un tren hacia la noche de Matachín"
                         

jueves, 14 de noviembre de 2013

Tienes razón compañera




No es que los veranos hablen de amor, es que el invierno no habla de nadie. Mas tienes razón compañera, tienes razón cuando dejas al albedrío nuestra historia, cuando ya no haces nada por abonarle a la tinta de los días, cuando me dejas tanta confección para esta soledad de espejos. No sé adónde voy, porque quien parte de ti, no va hacia ningún sitio, porque eres todos los lugares. Saberlo por ningún momento me afirma en los peldaños de la sabiduría, sino en esta cotidianidad de manteles con mancha de una tan sola botella.


Tienes razón compañera, llegar fue una decisión de dos, largarse es el milagro de la dignidad y solo responde a uno. Esta constancia de cerrojos me aprisiona en la intemperie del saldo que me ha dejado ser yo. Me pongo a prueba, me deslizo, acudo al sedentarismo, a la memoria de las sillas, el peso compartido de soportar ideales que conducen a la legión de los engañados, es decir, o mejor dicho, por callar; mas no, compañera. No merece tanto silencio quien deja tanto ruido en los lados blandos del sentir. 

Lamento estar aquí, y someterme a los daños colaterales, a oler de tu cigarro sin fumar, estar en el escenario del amor sin amar, si quieres tú, asistir al viejo local del lugar de una vieja historia que no terminó de hallar su desenlace.

Pero te comprendo compañera, a vos te da la conversación, la fineza del champan a media noche, el cine en compañía de nadie, el tributo de la risa en cada palabra. Tanto pesar olvidado, esto es mío yo coincido con las palomas de mi parque sin estrenar y de muchas formas el convenio de la vida no lanza los dados con la sutiliza de un gane, pero para que ganar, cualquier victoria que no te incluya sabe a derrota y eso de las confesiones oscuras, habla mucho de mí sin que me presente. Mira si eres cobarde, o mira en lo que me has convertido; me llamas por mi nombre y algo de mí se quiebra. Lo comprendo compañera, aunque parezca no hacerlo y dentro de mí las procesiones me guarden el luto de cosas que nunca nacieron. Si alguna vez me reparo de esto, no sabré como llamarlo, ni como volver a verme, si tendré el valor de perdonarme.

Que rubor deja el recuerdo, que solos están los que no los espera ni la muerte. Compañera, no aprendas a disculparte o por lo menos conmigo no. No hay perdón que retribuya el quebranto, solo espero que le traten con el mismo decoro que a sus anchas ha sabido expandir, que le devuelvan el mismo gesto de su boca y dos veces más el silencio de su conciencia, no perderemos nada en vetar los ínfimos bosquejos que le dejamos a la sensatez en dejar las sobras de nosotros, no hay adjetivo que nos califique, la mierda dejada para saciar lo poco que nos alcanza de saber de nosotros y de eso partir a tener una felicidad emisaria de la hipocresía, no me quiero sumar a más. Es por eso compañera, de esto dicho, de esto y un tajo más, siempre supuse que la literatura es enemiga de la soledad, hecha por la soledad...


Tampoco le asisto a tu mente víctima del flagelo a no decirte mi última verdad y definitiva: Para matar un sentimiento se necesitan las brazas de lo que ya no saber arder, y aunque ese fuego de alborada no me caliente dentro de mí, quemaste lo necesario para dejar en libertad a este que ahora soy. 

Reitero, y finalizo que hacen falta dos brazos para terminar esta última unión de almas, pierdo hoy para ganar en mi conciencia. Gracias sin camuflaje, perdón sin rencor. Mi más sincero beso donde no se merece, en su boca llena de cosas sin decir que morirán ahí, donde ya no importa.

Wilfredo Arriola. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Momentos



Hay momentos que nos recuerdan que no hemos nacido.
Quizás en la resonancia del viento
sepamos aprender que este oficio de llamarse vivo
no es sólo gastar la nostalgia en la mirada.
Sino más.
Conocer el espesor de un día que no sabe acabar
aprender a avalar la inquebrantable respuesta de los espejos
de saberse desnudo, desunido, casi disonante.
Si llega y te destruye la ideología, te equivocas: estabas baldío.
La vida solamente es novedad
cuando la ausencia es polvo y avanza hasta desojar este latido,
que sólo responde al trazo de quien nos sabe pintar.
Qué torpeza esta de quererte a puños apretados
como detrás de mí, casi detrás de la palabra “trinchera”.
Porque siempre es difícil hacer una valoración
coherente de lo que nos sorprende, hacerlo con exceso 
desnuda nuestras carencias
decir a tono lento que no hay peor turismo
que el que lidera un ataúd.
Hay momentos que nos recuerdan 
que no hemos nacido
y otros
la deuda de no aprender a vivir. 

Wilfredo Arriola

jueves, 26 de septiembre de 2013

Los solitarios



Los Solitarios

Escucho a Silvio para sentirme menos sólo, aunque me deje más de lo que estoy. Es que los solitarios somos así, ocupamos palabras que son otras palabras; palabras que no existen. Como la palabra odio, traje secundario de la palabra amor cuando está cansado. Como la palabra vértigo, por no decir final, la palabra derrotado por no decir muerto.
Los solitarios los que hacen fiesta sin invitación, los que soplan las velas del pastel de nadie. Los que le toman el pulso a los muertos, los solitarios; los que llevan serenata al puente de los suicidios, los que firman con el nombre que menos vergüenza les causa. Estamos tan solos, sin sombra, pidiendo que nos devuelvan las cosas que nunca han sido nuestras, los que nos gustaría caminar hasta Rusia hablando con otro sólo, con otro igual que nosotros, es decir otro que mira para adentro cuando camina. Los que se quejan, los que sudan ausencia, los que siempre se están yendo, quienes aman más a lo que pierden que a lo que tienen, si es que tienen algo.

Tan solos, tan llenos de nada, ni de piel, los que solo con pensar le amarran los zapatos a la distancia, los que te matan y te dan el pésame. Parece ser que no hay plural para nosotros, para ellos, para ellas. Porque maldecir no es otra cosa que golpear sin argumento, porque la muerte mata más a los que quedan. Los solitarios, los que doblan los pies, encienden un cigarrillo barato, y se lo fuman como si en cada bocanada olvidaran o superaran lo que les duele. Los muchachos de parque sin parque. Quienes lloran cuando comienza la fiesta, quienes quieren de una forma polisémica, pero en fin quieren, pero en fin llegan, sueñan, ríen, disocian, predicen, sufren.


Los solos solitarios, los que les hablan y siempre niegan su soledad yéndose a un sitio más tranquilo, adonde conviven con sus otros fantasmas. Nadie lo salva, porque no quieren ser salvados, porque en su placer no estriba una compañía de más de dos horas. ¿Qué esconderán? Nadie lo sabe, su mente tiene más habitantes que el Distrito Federal, su fiesta es un ruido placebo, una silla sola, un trago de ron y una puerta que nadie toca. 

Los incomprensibles, los terratenientes de lo baldío. Ellos, los escritos con lápiz, con un ejército de niños con borradores… 

Los solos, solitarios. 

Wilfredo Arriola

martes, 17 de septiembre de 2013

Intento del abandono



Nunca un dolor es el último, por fuerte que sea.
Lo supe, después de verme el rostro en mis manos apagadas
aquella mañana, donde no cerraron las puertas de la noche.
Calibre el miedo, el recuerdo como el lado impuro de la mente.
Me abandono, por abandonar los que residen en mí
dejo la tenacidad de sus gustos
dejo el armario de sus culpas.
Verme de afuera, eso quiero.
Tenerme en cualquier extranjero
saber de qué está hecha esa necesidad de volver;
Aunque sepa a labio herido,
quien abandona
no deja fecha de regreso
no se despide
radica una violenta pasión
en su caminar, tal como se marchan los barcos
y en su lentitud desaparece la marea cortada.
Qué pequeña es la muerte
cuando nadie te espera.


Wilfredo Arriola

lunes, 2 de septiembre de 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

Abandono



La casa me abandona
yo no tuve el valor de hacerlo por ella.
Me persigue la sombra de sus sillas
el alegato después de una noche de insomnio
no podría partir así
partirme
como se parte la luz al cerrar una puerta.
Debo en mi licor de la palabra
permanecer desentendido
ese no asumir mi estancia
adonde tantas veces sude tu ausencia.

La casa cuenta sin mí
como dando golpes con su viento
entre su techado
entre el cerrojo
frontera de las decepciones.
Mas no hay nadie
ni paredes adonde poner cuadros
que relaten mi sensibilidad
mi ojo herido
la vanidad de la permanencia
el tic tac del corazón.
Presumo en mi humanidad
el delito de abandonarme
de saberme rozado de balas
de describirme desnudo
al pie de cualquier salón donde soy ajeno
ajeno sin tierra para el deceso
sin la tenaz hoja de tu verano.

Abandono el árbol
que no plante
en ningún cuerpo
suficiente es ir por la vida
tan lleno de culpas
sabiéndome
apátrida
casi sin mí
casi sin nada.
Me sobra una excusa
que no podrá encontrar una casa
para poder contarse
como yo quisiera.
La casa me ha abandonado
justa razón tiene.



Wilfredo Arriola

De Insomnio: Las horas que marcaron un final