lunes, 1 de diciembre de 2014

Memoria del Hielo



I

Esto es así, si no lo conservas se derrite.
No lo sabía, el descaro es un silencio con ojos rasgados.
Lo que parte esta vez es el alivio de la revelación.
Digo: ¡basta!
Y la acaricio y en su paralelo me golpeo.
He salvado a mucha gente de su soledad y eso es bueno.
Reitero.
He tratado de encontrar su moral y no he podido.
La suma de sus necesidades no se han sobrepoblado aún.
Y eso era el remedio de mi cercanía.
Me quiso para desaprender de los demás.
Para rezar su credo malintencionado
para desarmarse en la intensidad que le daba el vacío.
Y ahí estuve yo
pare creerle
para anestesiarme
para anestesiarle.  
Para hacer del siniestro el humo que deja un fuego olvidado
humo y no ardor.
Las manchas no siempre dan el testimonio de lo derramado.
Los años enseñan a aprender lo que es una alabanza
y lo contrario de una herida.
Esto es así, de pronto uno deja de ser el escotillón.
Eso, como la consigna de lo perdido.
Ruido pero no certeza.




II


Es todo por hoy, pero termino desde hace mucho tiempo ya.
Ese caudal que de pronto dejo de ser verdad.
No es ese el caso,
detrás de la distinción reposa la armadura de las cosas inútiles.
Vuelvo a la negación 
me esgrime.
Quisiera ser el entonces que no se fraguo más.
Buscar en el torrente los números impares
los engranes que no se sujetaron a aquel relieve.
Confundido
en una estación donde nunca paso el tranvía.
Es todo por hoy.
Quiero decirlo todos los días.
Que la noche me confiese. 



 III 



Apunto esto. 
Quienes renuncian a la historia generalmente
no tienen nada que ver con ella.
Todo lo soez se acumula a la hora del desastre.
No quiero rendir cuentas cuando tengo por manos
fuego cargado, balas en el tejido de mis manos.
Hojas lerdas jugando a perderse.
La noche también es un lago, lo presiento así.
Y tampoco diré más.
Un lago y nada más, si tú quieres
ponle de imágenes lo arado de nuestras tempestades.
Si no oso en ocupar el nosotros como algo propio.
Retirar las tropas, a eso debería de apostar.
La tenacidad bajo la lupa no se sabe si es a costa
de lo real o del desvarío.
Lo mío es el blasón arañado, lo personal que ya es impersonal.
Me dejas algo a pesar de lo perdido.
Me sabré cuidar de las conspiraciones,
las mías -por supuesto-, a tono de mi falsa soledad.



 IV



Damnificado. 
Eso soy cuando te veas.
En muletas y mis pasos asisten a la solvencia del daño.
El recuerdo y los alfileres -vaya cotejo-
La inocencia sin esmalte moldeó lo que creí certero.  
Recurriré a tu verdadero tono
al cemento que no pisaremos en una plaza cualquiera
esa composición será el cuerpo de lo perdido,
lo agudo será la saña.

V


Miraré por ti las huellas que no dejaras.
Seré ese modelo, la fina estampa.
La sangre en calidad de abandono de las estatuas.
No lo celebres por favor.
No al hecho de bombo y platillo
sino a la pura indiferencia
lozana y puta indiferencia.
La genética intuición del hombre
siempre antecede que el sosiego
es la inclinada manifestación digna del heroísmo.
Entiende mis lagunas.
Sé prudente
 - sopla la vela de tu moral por última vez-
Me arreglare Yo con el abuso del pronombre.
Es lo último y sirve también para decir lo primero.
Este es mi templo, la urbana tentación de todas mis vanidades
como esto atiende a ser una más
de la exquisitez de desbastar las ramas
que sobre pueblan mi figura.
La indefinición prende eso, 
mucho verano quema la estancia
mucho invierno infiltra un peso que ya no he sabido cargar.
Esencial debería de ser la palabra.



Wilfredo Arriola


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Poetas centroamericanos por la Paz y la Justicia en México

Los poetas centroamericanos que suscribimos el presente comunicado, lamentamos profundamente el irrespeto a la vida y a los derechos más fundamentales que representa el asesinato de 6 personas y la desaparición forzosa de 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero el pasado septiembre.

Con la sensibilidad herida y el corazón enardecido nos sumamos a la indignación mundial que estos hechos han suscitado. Compartir el mismo idioma y la misma cultura nos obliga a ser los primeros en abrazar a las víctimas de esta barbarie que nos toca íntimamente cuando nuestros compatriotas migrantes son igualmente ultrajados por los mismos elementos criminales. Aprovechamos para agradecer al más auténtico pueblo mexicano, que siempre es mayoría, quienes históricamente se han mostrado hospitalarios y amorosos con estos mismos compatriotas, entre los que nos encontramos muchos poetas de la región.

Condenamos firmemente el terrorismo de Estado que el actual gobierno mexicano aplica como política descarada de represión en todo el territorio contra el pueblo organizado y en lucha por la defensa de sus derechos vitales.

Felicitamos y abrazamos la lucha del heroico pueblo mexicano que está enfrentando a un monstruo alentado por el imperialismo norteamericano y grupos ilegales. No hay que descansar hasta que se reviertan completamente las bases de un sistema que ha castigado permanentemente a los más pobres y desposeídos en su lucha por condiciones de vida dignas. Juzgar y castigar a los responsables directos de las masacres es una medida correctiva que no afecta el verdadero problema y por tanto no garantiza que estas masacres y desapariciones ilegales se repitan.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO MEXICANO EN TORNO A LA PAZ

POR EL TRIUNFO DE UN MÉXICO VIVIBLE

POETAS DE CENTROAMÉRICA
JUNTO A MÉXICO EN LUCHA

Firmas:
Sofía Alejandra Hernández – Honduras, Norma Chamale Pa’atz’an – maya kaqchikel – Guatemala, Marielos Oblivious – El Salvador, Berona Teomitzi – México, René Morales Hernández – México, Magdiel Midence – Honduras, Iris Alejandra Maldonado – Puerto Rico, Edgar García Robles – Guatemala, Carlos Godoy – El Salvador, César Trujillo – México, Carlos Adán García Robles – Guatemala, Kenia Patricia López – El Salvador, Venus Ixchel Mejía – Honduras, Erick Tomasino – El Salvador, Perla Rivera – Honduras, Luz Castellanos – El Salvador, Julio Edgardo Zepeda – El Salvador, Lourdes Soto – Honduras, Tony Peña – El Salvador, Francisca Alfaro – El Salvador, Amílcar Durán – El Salvador, Wilfredo Arriola – El Salvador, Rebeca Henríquez – El Salvador, Cecilia Mojica – El Salvador, Jorge Canales – El Salvador, Rafael Antonio Mendoza – El Salvador, Gabriela Chávez – Honduras, Andrés Norman Castro – El Salvador, María Eugenia Ramos – Honduras, Amleth Rivera – México, Fabricio Estrada – Honduras, Eleazar Rivera – El Salvador, Erick Racso – El Salvador, Duke Mental – El Salvador, Ludwing Varela – Honduras, Jorge Aguilar Amado – Guatemala, Nincy Perdomo – Honduras, Carolina Torres – Honduras, Manolo Flores  – El Salvador, Uylder Torrez Hernández – México, Juan Rulfoo – México, Manuel Barrera Ibarra – El Salvador, Chaco De la Pitoreta – México, Mayda Colón – Puerto Rico, Zayra Taranto – Puerto Rico, Xavier Varcarcel – Puerto Rico, Nicole Cecilia Delgado – Puerto Rico, Marlyn Cruz Centeno – Puerto Rico, Lilliana Ramos Collado – Puerto Rico, José E. Muratti – Puerto Rico, Amarilis Tavarez – Puerto Rico, Laura Maldonado – Puerto Rico, K Joglar – Puerto Rico, Reinaldo Pérez – Puerto Rico, Virginia Moquete – República Dominicana, José Angel Bratini – República Dominicana, Otoniel Guevara – El Salvador, Ruth Vaides – Guatemala, Lili Mendoza – México, René Novoa – Honduras, Donald Urízar-Miranda – Guatemala, Kafda Vergara Esturaín – Panamá, Luis Borja – El Salvador, Mayra Oyuela- Honduras, Fabio Castillo – Honduras, Denis Avila – Honduras,  Andrea Abarca Orozco – México, Noé Lima – El Salvador, Erick Jalagua – El Salvador. Ario E. Salazar – El Salvador, Mauricio Vallejo – El Salvador, Cesar Angulo – Costa Rica, Alberto López Serrano – El Salvador, Javier Romero – Panamá, David Monje Arce – Costa Rica, Alejandro Marre – Guatemala, William Alfaro – El Salvador, Josselyn E. Guillen L – El Salvador, Alondra del Río – El Salvador, Sebastián Miranda – Costa Rica, Carlos Clará – El Salvador, Alfonso Fajardo – El Salvador, Martin Cálix – Honduras, Jocelyn Pimentel – Puerto Rico, Alejandro Álvarez Nieves -  Puerto Rico, Marlen Gutiérrez – Nicaragua, Walberto Vázquez – Puerto Rico, Marlyn Centeno – Puerto Rico, Gretza Pineiro – Puerto Rico, Mairyn Cruz Bernal – Puerto Rico, Glorible Delgado – Puerto Rico, José Ernesto Delgado – Puerto Rico, Liliana Ramos  – Puerto Rico, Iris Violeta Pujols – Puerto Rico, Cindy Jiménez Vera – Puerto Rico, Awilda Ortiz Parrilla – Puerto Rico, Jessika Reyes Serrano – Puerto Rico, Yolanda Aroyo Pizarro – Puerto Rico, Wiliam Morales – El Salvador, Joss Pinto – Guatemala, Marco Antonio Montes Soto – Guatemala, Carlos Parada Ayala – El Salvador/Estados Unidos, Rafael Romero – Guatemala, Samuel Trigueros Espino – Honduras, Pep Balcárcel – Guatemala, Rinaldo Ebanks – Nicaragua, Sebastian Miranda – Costa Rica,  Rafael Romero – Guatemala, Marco Antonio Montes – Guatemala, Silvia Farreto – Italia, Daniele Rubin – Italia, Heidy Alachán – Honduras, Brenda X Solís Fong – Guatemala, James R. Cantre – Puerto Rico, Hermes Ayala – Puerto Rico, Karen Joglar de Gracia – Puerto Rico, Marisol Briones – El Salvador,  Friné López Nicaragua, Ernesto Valle – Nicaragua, Raquel Cañas – El Salvador, Karla Coreas – El Salvador/Estados Unidos,  Anarella Vélez Osejo – Honduras, Yadi Eguigure – Honduras, David Dubon – Honduras, Fredy Leonel Valiente Contreras – Guatemala, Xanath Carraza – México, Susy Beltran – El Salvador, Daniel Quisquinay – Guatemala, Jonatan Lepiz Vega, Costa Rica, Gabriel Otero – El Salvador/México, Alma Karla Sandoval – México, Manuel Rodas – Guatemala, Franklin Lenin González – Honduras, Lilmarí Herrera – Panamá, Jorge Salazar – El Salvador, Allan Barrera – El Salvador.





Recital por Ayotzinapa en El Salvador

lunes, 27 de octubre de 2014

Grave


La luz no respeta el sosiego de las causas perdidas.
Y me parece grave, como respirar.
Avanzas con el alfiler mediático
con la puntada que araña mis desestabilidades
con las mitades que cargas de otros cuerpos
dejando la mía baldía, baldía hasta de mí.

La árida voz no se tiñe ya
y esta membrana deja ver lo que hay del otro lado;
la diana vacía sin ninguna oquedad.
Vacío tal como el camino a casa de madrugada.
Tengo que insistir
ahora en lo acrílico de las tardes.
en lo postizo de las sonrisas
en la foto explicita de la impostura.
en el labio tendido que oculta la dentadura que antes me mencionó.
A sorbos se desliza la vida
la irrecuperable vida.
Conocer los límites también nos estrena una parte desconocida
del que soy, del que seré de hoy adelante.
Lo crucial nos impide, nos regala la otra parte del mapa
nos devela, como la luz.


Wilfredo Arriola 

viernes, 17 de octubre de 2014

Trajín largo en una noche sin ensamble

Trajín largo en una noche sin ensamble

Wilfredo Arriola (video)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Y entonces, el derrumbe


He cumplido su voluntad. 
Que sirva no para la servidumbre
sino que sean las manos llenas
que muestren la devoción de la sincera pérdida.  
Lo sensato a veces tiene forma de cadenas invisibles a los ojos de quien lo exige.
Apostólica esta forma de falsa presencia, en las tarimas de lo inconcluso.
-No es legal el silencio que se forma de voces a la inversa-
como pie de página de cualquier página 
Sigo agitando las hélices con el viento de la desesperanza
de tu tiempo hay algo que ya no es leal a las consignas
las mentiras del pasado fermenten una extraña verdad
cuando el recuerdo sabe a obligación.

No detengas más.
El pulso insensato de tu índice señalando el pasado
bello oxímoron que desconoces.
Tú que me mostraste el único brillo difuso de la luz.
La equilátera sensación del tacto.
A tus extensiones responden mis inestabilidades.
Parlante la señal de lo venidero.
La dramaturgia explicita, me sofoca
para inventarle otro rostro al desastre
pero no lo comprendo así. 
Entonces, 
el derrumbe.

Te he querido tanto que no volví a quedarme en tu punto débil
para no tener más razones de irme.
Y esto tampoco equivale a drogarme con tus partes inciertas.
No creo más en la solemne firma del futuro
tu signo no es de mí parecer y a todo lo venidero
le veo el perfil agnóstico del placer.
Y entonces, el derrumbe.
Sepa que he cumplido con su voluntad.

Su entera voluntad. 


Wilfredo Arriola 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Entrevista al poeta y escritor Otoniel Guevara. Poesía: La única revolución que salva

Wilfredo Arriola 
Poeta
Otoniel Guevara nació en La Libertad  en1967, es uno de los poetas más publicado en la actualidad salvadoreña. Es un asiduo caminante y famoso por organizar Festivales de lecturas de poesía junto a su grupo Fundación Metáfora, también fue coordinador del suplemento Cultural Tresmil. No es sutil; todo lo contrario, es directo. Le gusta ganar terreno por las instancias cortas, ve pasar los días tal y como cuando era joven, como esos días cargados de poesía.
Ha publicado los poemarios: Canción enferma, Cuaderno deshojado, Despiadada Ciudad, Tanto, El sudor del fugitivo, Lo que Ando. Y la nueva antología en que de nuevo nos muestra su selección de poemas, titulado como: Defensa Propia.
Un poeta testigo de la modernidad salvadoreña. Guevara se considera a sí mismo como un luchador incansable de la belleza, la felicidad. Se describe en sus poemas dejando su piel como una insinuación de quien es o quien puede ser, como lo ha hecho en esta conversación en que procura responder con más puntualidad que desenfreno.
Otoniel formó parte del taller literario Xibalbá junto a los poetas David Morales, Álvaro Darío Lara, Luis Alvarenga, Edgar Alfaro Chaverri y Manuel Barrera.
Ahora pasamos al tiro al blanco:
P-¿Qué le ha dado la poesía?
R-Todo. Me dio la oportunidad de viajar por algunos lugares y entender otras maneras de asumir la vida, de conocer centenares de personas valiosas que son mi familia universal, de continuar con una lucha que otros abandonaron cuando se sintieron cómodos, de encontrar mis más pedestres contradicciones y de contar con la mayor riqueza a la que puede aspirar un ser sensible: las palabras.
P-¿De qué se siente orgulloso en la vida?
R-De la infinita posibilidad de servir a los demás, que es la ambición más entrañable que poseo.
P-¿Considera que la poesía es una forma de defensa propia?
R-La más legítima, porque está llamada a defender la armonía del universo sin recurrir a violencia y sin ocasionar la muerte de nada, más que de la ignorancia.
P-¿De qué está más cerca la poesía de la tristeza o de la alegría?
R-Del dolor.
P-Si existen varias generaciones literarias en el país que son testigas de una época. ¿Cuál es la opinión que tiene usted de la presente?
R-No la conozco a fondo, pero es una rara mezcla de abandono y estulticia, de coraje y dolor.
P-¿La poesía es una revolución? R-La única que salva.
P-¿Los libros que ha hecho en el pasado, le siguen siendo leal al Otoniel de hoy?
R-Sí, pero en cuanto a mi pensamiento, mis ideas de las cosas. Obviamente uno evoluciona y nutre sus ideas, y para corresponder la deferencia que la poesía ha mostrado por mí, cada día avanzo en el desmontaje del carácter vano y soberbio con que fui formado y me asiento en la humildad que la poesía exige a quienes podemos hundirnos y alzarnos con ella. Mis libros antiguos ya no existen para mí, con lo que he logrado rescatar de ellos estoy construyendo algo que puedo llamar mis libros definitivos, que comenzarán a ser publicados a partir del año 2015.
P-¿Se ha rehusado usted al cargo de poeta alguna vez?
R-Sí, cuando era muy joven, porque me parecía una ostentación. Luego entendí que es una tremenda responsabilidad social, histórica, íntima, y la asumo como tal. Soy poeta.
P-¿Le ha dolido la muerte de un poeta?
R-Hasta sangrar, sobre todo las de mis hermanos.
P-¿Por qué lucha un poeta?
R-Yo, por la belleza, por la verdad, por la alegría, por un mundo con niños sanos, inocentes  y felices.
P-¿Usted considera que la vida le ha tratado bien?
R-Sí, me ha dado los talentos necesarios para ser útil, me ha acercado a gente que me ha comprendido y me ha apoyado, me ha coronado con milagros como el amor, la valentía, la dignidad.
P-¿De qué error se siente orgulloso?
R-Me siento orgulloso de haber aprendido de los errores.
P-¿Qué es necesario para que un poeta sea buen poeta?
R-Que comprenda el silencio, que no  tema a la muerte, que conozca a profundidad su idioma, que ame, que sea el más humilde de los seres. Y que no mienta jamás, no en su poema.
P-¿Ha perdido una vez la ilusión? R-No suelo ilusionarme. Desde adolescente lucho por lo que quiero y si no lo consigo, abro otra lucha. Me he decepcionado mucho en mi vida, pero desilusiones por suerte no he tenido.
P-¿Qué prefiere Señor Guevara los libros o las personas?
R-Me fascinan las personas, son más agradables de leer que ciertas páginas. Pero en los libros encontramos la mejor explicación del carácter de muchas personas, incluyéndonos.
Podría compartirnos un poema de su autoría.
Guerrero
entre la gente
El guerrero camina entre madrecacaos
con su carga de utensilios vitales en la espalda
se fuma con los dedos el crepúsculo
y se interna en la humedad de la arcilla
para hacerse plural y colmarse
con las manos inquietas de la nueva arquitectura
con su saeta hiere las nubes negras
destraba de entre los chiriviscos
los cántaros vacíos
y se hace sombra tras la sombra que asesina
el guerrero avanza entre la gente
disfrazado de charco o de hoja seca
lustrando con un mar de mariposas
el amor enganchado en su solapa
así lo encontraremos: cansado herido indetenible
musitando canciones de otras épocas
saludando a la hierba con sus costillas rotas

Entrevista realizada por el blog Silencio Inédito de Wilfredo Arriola al poeta y escritor Otoniel Guevara, publicada el 20 de septiembre del 2014 en el Diario Co Latino, suplemento 3000 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Voces y Vientos recital en Santa Tecla


Voces y Vientos es el nombre del recital que se dará a cabo en el Palacio Tecleño Santa Tecla el 17 de de Septiembre a las 6: 30 p.m.
Participaran los poetas : Wilfredo Arriola, Mauricio Vallejo Márquez y Alfonso Velis Tobar. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Una extensa humedad

Veo a mi alrededor y no alcanzan las sillas para sentar tanta soledad.
Sospecho de las paredes que guardan futuros permisibles
los afinados y las texturas se asoman a testificar
la guerra inhumana que dejan los ruidos hostiles.
En cada asonancia saltan las promesas inciertas del pasado.
Los debates carecen de plurales, porque acá
las manchas de una incómoda realidad
están más cerca de un monologo que de una roída contienda.

Es extensa la humedad a los pies de un confuso amor.
No es justa la esperanza ni es clasista la insistencia de confiar
en que volverás por el argumento oral de la poesía.
Somos una legión de intenciones que no conocerán bautizo alguno.
Los discursos que se levantan como parales
saben más de su fundación que de su lozana aventura
de atreverse a mirar del otro lado del porvenir.
Esto no es una coacción
lo moral y el peso de las culpas son asuntos personales.
Me ha convocado mi otra mitad
la sumergida tristeza del polvo de un vajilla sin estrenar.
La condecoración de las medallas pasadas
a los rincones olvidados de la casa como
el espacio de lavadora que violenta la ropa de días sagrados.
Habrá que contar también el misterioso lugar que ocupa
todos los objetos olvidados: una botella con agua, un sujetador de cabello
una cartera con más ilusiones que necesidades.
El frio tono de los recuerdos que navegan en un lugar detenido.
Las sombras y los lugares que aún no sé, esas las acompañan.
Los contenidos albergados apuntan a una remota resistencia
estoy y le abro paso al único dogma claro:
Me mueven otras cosas esta vez, Se está dispuesto siempre a la guerra
pero no se sabe con qué armas luchar.
Confieso que se me es impuesta la indiferencia
Reabro cada vez el archivo desolado de esta historia.
No le abandono, atiéndele así.
Mi única premisa es que sepas hacer  del sentido común
una digna honestidad.
Ahora que nos conocemos, desconocernos es aprender a vivir mejor.
De tu enfermedad has dejado las defensas sanguíneas más
propensas a mi poza psicológica
sin escaños donde poderse apilar.
Sólo tú sabes que abismos guardan mis talones
quizás tú comprendes que colina subimos al separarnos.
Camina sobre el aire para no atender a tus huellas

Mucho tengo de que mis paredes se tiñan de la texturas del desamparo.


Wilfredo Arriola

martes, 5 de agosto de 2014

Wifredo Arriola en La Poesía alcanza para todos

 


Visita la publicación de Wilfredo Arriola en: La poesía alcanza para todos revista argentina digital de poesía

La lluvia debajo de un poema Click para ir a la publicación

sábado, 19 de julio de 2014

Y llegaron los escritores


Sabato tenía razón en que “siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección” Luis Mora, en esa misma devoción de lo perdido argumentaba: “Se derrumbó la noche aquella tarde. Y nosotros no estábamos en los ojos de nadie” Para continuar en su clara osadía del dolor, seguían llegando escritores para dar su cuota de legitimidad. Balzac sentencio, en tono desahogado y sublime: “cada mujer de la que te enamoras es una novela menos que escribes» Otro poeta ante lo sucedido y con el rostro un poco conmovido dijo: “Libertad, no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofríos”. Cernuda siempre lo ha sabido… Esa misma gente, de la que hablas es la misma, de la que siempre hablo yo “Esa gente hermosa que camina sin esquivar la lluvia” Los caminos, tantos caminos dijo Bolaños, como “El camino de los perros, ahí donde no quiere ir nadie. Un camino que sólo lo recorren los poetas. Cuando ya no les queda nada por hacer…

En defensa claro a lo sucedido Los Sufis entre la voz cabizbaja y el suelo como único forma de paraíso replicaron: “Lo único que es tuyo es aquello que no puedes perder en un naufragio” Ovidio reacciono “El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas más tranquilas”. Confucio delibero ante tanta nostalgia quizás: “Antes de salir a tomar venganza cava dos tumbas”. Lichtenberg  llego empático, adueñándose de cada frase, para mostrar un poco de lo suyo, la basto una para tratar de abonar a la causa, si es que era posible. “Se ahoga más gente en un vaso de agua que en los ríos”. Todos ahí, unos más entregados que otros, otros volviendo al tema que mejor les pareciese. Tao te Ching desde su esquina sereno, dando golpes con su pluma en la mano, con su simbología agrego: “Un hombre sin espíritu es como un poso en lodo, nadie quiere beber de él” Muchos se acordaron de tantas comparaciones, por la falta de moral de principios del hombre. Parecía ya un laberinto, como dijo Bertolt Brecht: “Las grandes revoluciones siempre empiezan en un callejón sin salida”. Porque “La franqueza siempre es otra forma de crueldad” también lo dijo otro poeta.

“Que dignidad más asombrosa la del derrotado que no se vuelve cínico” Y así muchos poetas también llegaron a la justa a decir con sus palabras algo que conmoviera la situación, la misma historia, unos tristes, escribiendo: “Triste es morir un día antes del fin del mundo” Tanto como decir: “Se puede fabricar un dios con todo lo que te quise”. Depende,  dijo otro porque “Hay dos tipos de personas: las que buscan a alguien para poder ser ellas mismas y las que buscan a alguien con quien poder dejar de serlo” Era demasiado en tan poco espacio para poder digerir tanto: Vino otro con tono revolucionario y casi gritado, se pronunció: “Nada más íntimo que el dolor, aunque recuerden los juicios malversan identidades”. Uno con tono más suave con la sabiduría del caso, y sin invitar a la fiesta dijo. No necesito invitación porque los poetas son ciudadanos del mundo, sólo diré: “Que en ocasiones hay que pagar un alto precio por lo que no te ha costado nada.” Y estos mismos cuestionaban a los que no habían llegado: “El silencio de los que callan sin guardar secretos no tienen que ver con la sinceridad, sino con el miedo”. Era una fiesta de las letras, de dar puntadas por todos lados, no sabías adonde llegar, adonde quedarte para parecer certero con tus acciones, porque “Hay libertades que sólo alcanzan a vivir en el borde de la catástrofe” Muchos escritores, muchos poetas y una sola vida. Tantas vidas para poder vivir todo. De los labios de un hombre de pelo cano se alcanzó a escuchar al fondo: “Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la vergüenza de los cobardes” Vaya ser testigo de todo esto, entre risas uno sentencio: “En este mundo todo cambia muy rápido para que alguien pueda tener una segunda oportunidad” Así como los poemas siempre se leen por última vez, cada vez. Y siguieron llegando escritores…



viernes, 18 de julio de 2014

Manifestación de la vida

Me tuve de tu mano el tiempo que duro
nuestra sospecha de amor.
Tan sólo de tus manos, de las manos.  
Manos que son golpes en reposo.
La mano de obra de la letra
El gesto del adiós
El representante del que acusa
La opinión del silencio
El vehículo de la caricia
La reverencia del militar
El cliente de los guantes
El escenario del compromiso del matrimonio
El nido de donde se amamanta la vida
El vaso empírico de la niñez
El puente de los cuerpos
La voz de los horizontes
Otra forma de pedir auxilio 
Otra forma de disciplinar
Una manera desleal de abandonar
La energía de la guitarra
Del piano
Del violín
La mano, escondite de la vergüenza
Eslabón de las historias, de casi todas las historias.
Lo dijo Cernuda:
“manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.”

Ahora nada más la que desgarra esta página. 

Wilfredo Arriola 

viernes, 11 de julio de 2014

Carta en la distancia

Adónde estés, que no sé yo, te escribo. Todo ha cambiado, ya no somos aquellos que amábamos más la noche que al día, sólo por estar pegados a un celular que era el bendito puente de nuestra alegría. Pasaron los años, pasamos a ser dos desconocidos que poco a poco fueron llenando los vacíos que desconocíamos de nuestras vidas. Nos hicimos una maleta llena de ilusiones, como todos o quizás como pocos, fuimos haciendo de la distancia un odio, un pequeño odio que le daba paso a nuestras ansiedades. 

Nos conocimos, nos desconocimos, nos amamos a rabiar, le pusimos la vela a cada uno de nuestros cumpleaños en la distancia, hicimos de cada noche una hoguera, estrenamos risas, cuentos, anécdotas, hicimos tanto para que lo de nosotros fuera eterno. Conocí de ti, tu sangre y sin verla, ni siquiera con tocarle, ni siquiera por tocarte. Apreté los puños en cada beso no dado, le pusiste tu mano imaginaria a mí soledad con sólo un mensaje de buenos días. Yo lo hice y también te toque, y también pinte risas en tu rostro. Qué no inventamos… qué no deseamos… Éramos la capital del deseo, del amor, del compromiso con el fuego de testigo y las manos por si hacía falta una cuota que fuese el testigo de lo que sentíamos. Me enseñaste partes que no conocía de mí, hiciste de mi sentir algo más alejado a lo que yo considere, nunca me sospeche tan perdidamente enamorado de ti, aunque quizás era de mí y nunca lo supimos.

Han pasado los años y no volví amar con la densidad de nuestras ansías. Yo de vos lo espere todo, porque pude darte todo lo que esperaba. El molde de mi sentimiento tenia tu cuerpo. Ese juntarnos y no sólo vivir a las orillas del abrazo que nunca nos dimos, no sé si alguna vez nos lo daremos. Lo cierto es que ya no con aquella intensidad de amor derramado a la inusual cada noche, cada día. De tus letras dependía mi ánimo, vivía sólo con la utopía del encuentro, comía del desgarro de quererte a ojos dilatados, el placer se convirtió en tu cuerpo y de tanto en tanto ese delito de rasgarnos la piel fue rompiendo la membrana del querer.

Han pasado dos años ya, quizás menos o más. Nos cansamos como suele cansarse el amor, las manos no se llenan de vacío y tu constitución pedía a gritos el sentido de la vida detrás de una boca y un pecho unido al tuyo que yo en la distancia no pude darte. No supe como era andar de la mano contigo en un lugar cualquiera, no supe cómo me hubieses pedido que te acompañara al baño, o nunca me pediste, quizás,  que llagase a revisarte el drenaje del baño, o si no andabas para ir a comer algo sencillo, o simplemente acompañarte un café con dos cucharadas medio llenas de azúcar. No nos tomamos la foto que tanto quisimos en un rotulo de STOP, ni tenemos la memoria fresca a la hora del recuerdo al vernos caminando en la playa de tarde, los domingos donde uno no sabe encontrarse. No compramos un conejo ni le dijimos su apocope, o no nos lo dijimos nosotros, como en son de cariño derrochado nos gustaba nombrarnos. Tampoco viste el rotulo que pensé escribirte si algún día venias a El Salvador “acá estoy, te extrañe”. Mucho menos le pondremos la flor de diadema en la cabeza a la hija que se nos escapó tener. No llame a tu hijo por el sobrenombre de la caricatura que me lo recuerda. Tampoco hice el nudo de la corbata que no usaré porque no estamos ni estaremos donde tú ahora estás. Se nos escapó también la plática con tu hermana de su artista favorito que algún tiempo, fue mío también. Se nos escapó la vida y lo sueños, se nos escapó cantar las canciones de Ana Gabriel al lado de tu madre y de vos medio borracha, quizás también de mi si ahí hubiese estado.

La lágrima a veces es fácil ante el recuerdo, porque fue la construcción de un romance que no acabo, pero si empezó, todo lo recuerdo tal cual y de mi latir poco se escapa. Ahora ha acabado tu serie de zombies que tampoco vi contigo, ahora ha acabado el recuerdo intermitente que a veces me unía a ti. Ya no te pregunte de tus viajes a Orlando ni si te enfermaste otra vez, ahora el recuerdo se ha quedado conmigo y las preguntas que me suelo hacer, sólo las responde el silencio y los gratos recuerdos que tengo de ti. La distancia termino con lo que alguna vez empezó. Sé de lo tuyo, de tu relación nueva e intachable, hemos dejado de sabernos por salud emocional de ambos. En algún lugar del pensamiento sabé recordar que si bien es cierto el destino nos pone en el lugar que merecemos, lo nuestro, déjame creerlo así: es un puro acto de injusticia, de lo perecedero de lo que quizás ya murió. No lo sé, de mi lado no diré más de lo que pude sentir o siento. No quiero entrar en detalles que sólo podrían abonarle a la rabia y ansiedad. Sólo quizás que sepas que el lugar detallado que cultivaste sigue teniendo las flores que plantamos, no sé cómo estarán, no visito esa parte de mí, porque me conozco y rondar por sus caminos podría traerme más melancolía que felicidad. Deseo en los lados más sinceros de lo mío, que no dejes de ser feliz que disfrutes del amor, que sueños lo más alto posible para que alcances aunque sea la mitad. Que sigas teniendo hijos, que no te olvides de vivir. Sé que luego de alguna manera u otra sabrás de mí, que el destino procure llegar a conocernos, que conozcamos ojalá los ojos de quién por tres años fue la luz de cada día. Nos debemos un abrazo, nos debemos una mirada sincera, nos debemos tres años en un gesto. 


Todo mi amor.

lunes, 7 de julio de 2014

De esta soledad nadie me salva

De esta soledad nadie me salva. Sé que la madurez se mide ante la serenidad de una derrota, es tirano pensar que los pulsos que me gobiernan se olvidan de sentir. No se puede ser tan cobarde con uno mismo, uno que es temible sentenciador de lo sucedido. Antes que otra cosa suceda, quisiera que no confundieran esta tristeza; si yo la elijo es porque la quiero, porque la siento leal como pocas cosas he sentido en la vida. Para atar cabos acerca del desastre es justo reunir todas aquellas palabras que se prometieron con ojos dilatados, palabras con poca dignidad y hechos ahora ya deforestados. Una realidad confusa, un malentendido hecho recuerdo. 

Antes que el deterioro de mis manos se pula en el golpe fallido, de la pared que me mira o que te mira a ti desde mí. Uno desde la derrota es la imagen destilada de quien penamos. De ninguna manera seria amar, no lo concibo creer que mis venas sean emisarias del reproche continuado del dolor, son más que eso. El fatalismo, las injurias, el separador del último libro que leo, vos con la lágrima derramada desde tu boca. Son varias cosas y yo no soy varios. Apenas alguien que no sabe ocupar nombres. De esta soledad nadie me salva porque la compañía pasada fueron amigos de fiesta, es decir se quedaron ahí, viendo largar lo tirano, los que durmieron la angustia del martirio.

De esta ilegitimidad del sentir nadie me salva, me cruza, se vuelve en mí en estampida, abusa de mis poros, se atreve a tocarme en lo blando, trae la sinceridad consigo, imagínate tú, para que más armas, que te dejen llorando por dentro sabe a polvo de balas. Y esa ilegitimidad lo sabe, me procura. Y yo le estoy creyendo, como le creí a lo inhumano en las tardes de polvo azafrán, a la falsa fórmica de los caminos inseguros. Te creí a vos, vos que no mentías pero es que quien no sabía la verdad era yo. Y eso debo de reconocer: duele, es una batalla perdida en contra de sí mismo, y dormir con quien te derrota es cruel, tanto así que se aprende a convivir, a sacar helechos, acá no hay flores sólo humedad.


Acá hay un rotulo de vendido pero nadie viene en reclamo de lo suyo. De esta soledad no me salven, pero tampoco se queden a darse cuenta de mi desastre. 

Wilfredo Arriola 

jueves, 3 de julio de 2014

Mauricio Vallejo Vive!



Atentamente les invitamos:
Sábado 5 de julio, 3: 00 p.m. (Teatro, danza, poesía, canto, narrativa, testimonios, recorrido, pupusas en comal, etc).


sábado, 31 de mayo de 2014

Soy un caso, un interesante caso

Soy un caso, un interesante caso. Ese ojo de mi foto me lo indica, la mitad de mi labio, una fosa de mi nariz, una ceja que lidera mi parpado y mi cabello a los costados, dan fe que en efecto puedo ser un caso, un inagotable caso… Porque por consecuencia a lo dicho, hace falta por descubrir la otra mitad de mi rostro, de mi vida...

¿Qué saben de mí? Tan poco la verdad tan poco, que amo a Sabina, porque no lo veo y lo tengo cuando quiero, que es otra forma de amar, esa bella distancia de no saber quién es alguien sinceramente, y a pesar de eso amarlo; que coincido que es un amor para salvarme de mi misma.  Que estudio en una universidad local, que la visito casi siempre con olor a tequila, ron y desvelo.
Que tengo un gato que duerme cuando me cuida, que aparte amo bailar cuando la orquesta es la risa de mi madre, que de a poco amo sentirme bella, por la moda, el sigilo, el maquillaje, el semi-glamour acomodado a mi cuerpo de joven ausente por dentro y presente por fuera. Que de hace poco mantengo una relación con un poeta, que digo y él responde, que confieso y él asiente, que devela y yo me asombro.

No como de la manera que debiera, que he sustituido el alcohol por la comida y que cuando el sol quiebra el cristal de las ventanas me dan un poco de ganas de vivir. Pero vuelvo la mirada hacia adentro de un apartamento donde tengo unas vecinas que debo de contentar por mis desordenes musicales al amanecer. Veo hacia adentro, miro mi gato, acaricio con los oídos a Sabina; observo la computadora con la pantalla tenue aun, por el ardor de los ojos, recordándome un paso corto de hace unas horas.  Vuelvo caminando algo lerda, escribo en el espacio pequeño del chat, a ese mismo escritor y replico: “Así es mi vida” (me ha definido tal cual soy, lo que no le ha costado nada).
Vuelvo a ver hacia los lados y nada ha cambiado, nada. Que te describan no altera las cosas sólo las desnuda, aunque saber la verdad tal cual, también devela caminos. Ahora que sé el camino y que sé que tengo piernas para caminar y algo no me deja –me detiene como el miedo-

No existe un dolor que no merezca ser compadecido. Leía hace unos días en un libro de cuyo autor ya no recuerdo, pero me duele y eso siempre estará y no se lo llevara el olvido.

¿Porqué no podemos olvidar el dolor, como olvidamos el autor de cualquier frase? ¿Porque se nos olvida la fecha de algún cumpleaños especial de un ser querido, y no el dolor? ¿Por qué? ¿Porque el dolor siempre está como inquilino?
Debería de notificarle a quien pago la renta de este apartamento, que siento que ya no es mío, que desde hace un día, no vivo sola. Luego reitero: claro, aunque no olvido nunca a Paulo Freire, es el libro que leo actualmente "Pedagogía del oprimido" mientras Freire me mira de reojo, y sabe que estoy, aunque sea a medias, pero estoy, que no lo olvido.

El arte de enseñar puede ser tan inmenso, pero se tiene que abordar de la manera más responsable y quizás para eso estudio… no lo sé, ahora sé poco hay veces que el recuerdo, el olvido y la borrachera no concuerdan, si se miran en la calle no se saludan, incluso ni se buscaran con la mirada aunque pareciesen tan unidos, como suelo estar yo, aunque dentro de mí solo hayan pedazos de la que fui.

Freire lo sabe y mis vecinos deberían de saber también que ya no vivo sola, que está conmigo Paulo y mi dolor, acompañándome con su sigiloso silencio y yo con mi lamentable ruido. En mi aventura que mide una década adentro de sus cuatro paredes, y ahora intuyó ¿Serán estás las estaciones del tiempo? ¿Estás cuatro paredes?  Será que aquí hay invierno, verano, otoño y primave... No primavera ni la termino de pronunciar, es un estado que por el momento no se parece nada a mi vida, porque parece ser un crudo Invierno que hace que llueva ron, sí, ron en mi casa… veo ron por todas partes menos en la botella que lo contiene, esa la veo como un pequeño infierno porque sé que se va a acabar y no quiero siquiera imaginar su fin, es como decirle adiós a mi anestesia y para el dolor no hay nada peor que estar consiente, si, consiente de uno mismo.

Me tomo otro trago y siento que nada ingiero, quizás esté borracha, quizás me he excedido este día, raro porque no es de noche, y de día nada parece perfecto, el recuerdo no puede ser perfecto y quien lo crea tiene mala su realidad. No quiero comer y me veo y siento una extraña sensación de nostalgia de mí. Suena otra canción lo olvido por un momento y canto como si toda mi casa fuera una ducha y nadie me escucha y es en efecto, nadie solo mis fantasmas; creo que hasta ellos se han ido. ¿Qué podría darles yo a ellos? Ni la sensación de ver mi miedo reflejado por ellos, yo en si soy un miedo latente, un miedo que no conoce todavía su final.

Pasa el día no me concentro, esto es un día interminable como quería que fuera cuando empezó todo, no en este momento, que quiero que sea rápido, fugaz, se me es imposible concentrarme. Y la auto conversación no me da. No me da analizar ciertas canciones que amigos con su fina sutileza me invitan a escuchar, a esta hora hasta Silvio me parece pesado, también el cielo y el inédito color de mi recamara. Todo gira, los vértigos se apoderan de mí como cuando sentí las contracciones emocionales de esas mariposas que le llaman, estúpidas emociones. No es día inteligente, la etiqueta de ron ha mentido con sus indefensas indicaciones con etiqueta  parafernalia. La Resaca no es así, perdón la borrachera porque lo sigo estando. ¿Qué lujo puede ser esto de mentirle a la razón? Bueno la he engañado o me he engañado, qué importa ya… Soy un testamento que no conoce a su muerto porque me gasto lo inútil que puedo dejar, si es que qué se puede dejar algo.

Recapacito y pienso en Gustave Round si todavía tendrá sus labios y ojos cerrados, o peor aun si tendrá todavía su dolor cerrado a la ilusión de salvarse, no lo sé… pienso en Cortazar pero recuerdo que ya no tengo espejo adonde mirarme y por ratos dudo de mi rostro. Suspiro y recuerdo a Neruda y mi gato me recuerda a él, más que él mismo, será por mi amor a los gatos tiernos e indefensos, como creo estar en este momento. He pensado mucho, quizás no esté ebria solo del alma.

Si he sido feliz alguna vez ha sido con la felicidad vista en los demás, nunca a costa mía. Cuando le ame se le olvido hasta su nombre… no puedo imaginar y creer pensar que se acordara ahora del mío. 

¿Vaya qué hacer ahora? Los tiempos que he perdido no lo encuentro ni recordando. Silvio, maldito Silvio como apareces con tus frases: “Ya no te espero, porque de esperarte hay odio” Y si eso me pasa, este día ha sido dedicado a otra cosa que no sea la felicidad, este día ha sido una marcha pacífica en contra del amor aunque de pronto se escuchan balas, gas lacrimógeno, y en las paredes de mi alma hay pintadas que dicen: “ Ya no te espero, porque de esperarte hay odio” Estoy caída peor que el muro de Berlín peor que ver siempre cada vez, solo hora de mi móvil sin ningún mensaje, ni siquiera de invitación a juegos que nunca jugaré en mi vida. Pero… ¿tendré vida? en realidad ¿tendré vida? Esa botella no se ha tomado sola y lo cristalizado de mis mejillas dicen que lo estoy. Hoy fue un día adelantado de infierno, ya no le temo más, que venga lo que sea.


“No voy a negarte que has marcado estilo /que has patentado un modo de andar/ sin despeinarte por el agudísimo filo/ de la navaja de esta hespidita ciudad / sabías hacer turismo al borde del abismo…” -  Gira el esférico del volumen y cualquier cosa parece poca en la hora del desamor. 


Wilfredo Arriola