lunes, 22 de diciembre de 2014

El poeta tiene esa capacidad de asombro, es una brasa misteriosa -Entrevista al poeta André Cruchaga

André Cruchaga nació en Chalatenango, El Salvador, 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación, además de ser profesor de humanidades. Ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Es ganador de muchos premios literarios nacionales y finalista en certámenes extranjeros. Es autor de los libros: Oscuridad sin fecha, Enigma del tiempo, Viajar de la Ceniza, Rumor de pájaros, Querencia del follaje entre muchos otros más, es incluido en antologías nacionales e internaciones. Poeta y escritor con una de las voces más representativas de los últimos tiempos en El Salvador. Sus reconocidas obras han recorrido el mundo a tono firme de su indiscutible calidad, traducido a enumerarles idiomas: francés, euskera, catalán, holandés y recientemente al rumano por la prestigiosa poeta y traductora Elisabeta Botan con su libro “Post Escriptum” (después del escrito o posdata). Se le ha estigmatizado de poeta intimista y muchos adjetivos más. Sin embargo, Cruchaga, André, poeta o como se le quiera llamar tiene una identidad poética con un asombro digno solo de los grandes literatos. Puntual y suspicaz, amante de la soledad donde talla a fina puntada cada palabra puesta en escena que lo representa a él y a su poesía. Todavía sigue en la búsqueda austera del silencio, componente imprescindible de sus versos. Ligado a la filosofía, dotado como el mismo puntualiza a lo largo de nuestro encuentro, de tres elementos con hermandad: pensamiento, inteligencia y duda. Su obra es una extensa variedad entre la sabiduría, vida y cultura que ha sabido cargar y que deposita en su poesía para hacer cíclico el conocimiento. En esta oportunidad de conversación el poeta Cruchaga mostró sus valoraciones acerca de la poesía y la vida.
P-¿De qué está más cerca la poesía, del dolor o de la felicidad?
R-Mi opinión personal, del dolor. El artista feliz pocas veces produce: se le va el tiempo contemplando la felicidad que, además, es una condición efímera en el ser humano. Implica una conquista diaria permanente. Las grandes obras, y me refiero a cualesquiera de las ramas del arte, siempre han surgido de los desasosiegos. Y esto parece ser así desde que tenemos noción de la literatura. Desde luego esto no es una norma. Yo nunca he escrito un poema a la felicidad, quizá por mi acendrado existencialismo, lo cual no significa que sea un poeta desesperanzado. Más allá de estas digresiones, me hacés recordar a Neruda cuando dice que “Un poeta debe ser un profesor de esperanza”.

P-¿Ser poeta es un accidente o una vocación?
R-Mira, la pregunta es un poco compleja. Recuerdo que don Luisito Gallegos Valdés, el doctor Waldo Chávez Velasco y el filólogo español Pere Bessó, me lo confirman: hay al menos dos ingredientes necesarios en este menester: una experiencia de vida y de cultura. La sola propensión a la escritura no dice mayor cosa. Y en cuanto a si es un accidente, lo más probable es que se termina accidentado. La lectura es importante, no solo como cultura general, sino como ingrediente formativo: la vocación es un impulso, pero cada quien está obligado a forjar su propio estilo, es decir, que llegado a un punto de su trayectoria sea reconocible e inconfundible respecto de otras escrituras. Yo me di a la tarea, por ejemplo, de releer a los surrealistas franceses y catalanes que es con quienes me siento muy a gusto, incluyendo algunos suramericanos.

P-¿Usted ha confundido alguna vez, poemas con traiciones?
R-La verdad, no sé a qué exactamente te refieres con este planteamiento. Habrá quienes se valgan de la poesía para hacer traiciones o quizá a la inversa. Yo prefiero no transitar por este sendero: las modas. A menudo se denosta a quien no se plega a consignas; pero cuando uno está consciente de lo que debe hacer, no hay trompetas que derriben a Jericó.
P-¿Para que escribe André Cruchaga?
R-Para no dejarme morir. Siempre dejo que mis ojos se asombren. Escribo para decir lo que siento y pienso. Dejo que caiga sobre mí la lluvia, luego la desafío inevitablemente. Escribo para vivir todos los días y lo hago ante la sordidez o la blancura. En mi lugar espiritual, desde el cual escribo, solo hay espacio para la escritura.
P-¿Las mentiras tienen alguna forma de perdón?
R-Tampoco sé a qué te refieres con esta pregunta desde el punto de vista de la poesía. En todo caso supongo que sí, cuando se desvela esa mentira. Además, uno no puede estar guardando resentimientos, porque entonces, es como que estés alimentado a tu adversario.
P-¿En el silencio siempre hay una verdad oculta?
R-Supongo que sí. Y fíjate, curiosamente tengo un poemario intitulado “Lectura del silencio”, que escribí allá por el 2009, prologado por mi amigo el escritor gaditano Luis García Gil, biógrafo por lo demás, de Joan Manuel Serrat. Son poemas de aliento trágico, cercamos al pensamiento de don Miguel de Unamuno. De todas formas, el trabajo del poeta es íntimo. El concepto es delicado y da pie para múltiples respuestas. No puede entenderse –al menos como lo concibo— para ocultar acciones nefastas. Si bien vivimos tiempos sumamente difíciles; tampoco puede ser mecanismo de aislamiento, ni puede ser oposición dialéctica para el ocultamiento.
P- ¿Habrá algo mejor que ganar en la vida?
R-Yo estoy convencido que sí. Pero cada quien con sus designios. Aquí como en muchas partes del planeta, uno no puede dedicarse por entero al oficio. Hay que tener un trabajo alterno. Vivimos en un mundo en donde para vivir debés tener dinero; la poesía no da para eso y más en nuestro medio. El fenómeno como tal tiene muchas explicaciones. Fíjate que la gente no lee o lee poco, no compra libros. Aun regalándoselos no los lee. Ya Sabina ha afirmado  “que la gente no lee, que los libros se pudren en las estanterías”. Y a eso le agregamos el peso que tienen las individualidades y egolatrías. Yo sueño con una institución en El Salvador como la UNEAC. Pero hay que seguir escribiendo pese a todo. “Sólo la poesía salva de la muerte”, decía Jaime Gil de Biedma. Hay que desechar de nuestras vidas la impaciencia y las intolerancias que hacen mucho daño.
P-¿Hay algo que usted no acepte en la realidad en que vivimos?
R-Desde luego es un sinfín de cosas. En el plano de lo individual, no soporto la mezquindad. En cuanto a la realidad del país, se están cambiando muchas cosas. Es necesaria la esperanza y con mayúsculas.
P-¿Sus pasiones siguen siendo las mismas a lo largo de los años?
R-Cambian porque el ser humano está inmerso en una sociedad dinámica. En poesía siempre hay una renovación de los registros poéticos.
P-Será verdad que la literatura imprescindible es la que formula las preguntas no la que da las respuestas. ¿Usted está de acuerdo con eso?
R-Algo hay de verdad en ello. Pero también yo veo que en nuestro medio existe una especie de reduccionismo. Uno no puede estar a tono con todos, so pena de sacrificar lo propio. A mí, por ejemplo, se me estigmatizó, antes, durante y después de la guerra. Los argumentos: era poeta intimista y tantos  otros adjetivos. Y hay que diferenciar lo coyuntural de lo que no es. En este sentido, y sin decir más, viví mi propio drama, mi propia angustia e inclusive sacrifiqué familia. Y pese a todo ese acontecimiento histórico, salíamos a decir nuestra palabra. Precisamente, por ello, por tu planteamiento, la poesía siempre será un ejercicio misterioso. El poeta tiene esa capacidad de asombro, es una brasa misteriosa: vislumbra, avizora. En consecuencia, el dolor, la lágrima, lo vuelven poseso de un patrimonio invaluable. La poesía insinúa; otro tipo de literatura da propuestas.
P-¿La filosofía está ligada a la poesía?
R-De esto, sin duda se ha hablado en abundancia. Si lo recuerdas fue Platón el primero en abordar esta situación. Existe hermandad entre pensamiento, inteligencia, duda. Hay un fuerte abrasamiento entre el razonamiento y el elemento creativo, concepto y metáfora, realidad y sueños. Creo que siempre habrá esa agua que moje las piedras.
P-En su última obra traducida por Elisabeta Botan “POST SCRIPTUM” ¿Ha compilado todo lo que ha querido decir?
R-No. Uno nunca queda plenamente satisfecho, porque el oficio demanda una actitud de búsqueda permanente. Ahora si te refieres el hecho de lo bilingüe, pues sí. Debo confesar que existen todavía, personas generosas en el mundo para que se den a la tarea de traducirte, caso de Elisabeta Botan, quien me ha traducido más de cien poemas; luego, Andrei Langa, Pere Bessó, etc. Para mí cada libro dice lo que tiene que decir y en este sentido sí, aunque la faena siempre continúa. Creo que es oportuno manifestar que uno debe traspasar fronteras, la poesía debe abrirse a nuevos derroteros y territorios. De lo contrario, el poeta y su poética se anquilosan.
P-¿Ha encontrado en su incansable búsqueda darle la mejor definición al silencio?
R-Sigo en la búsqueda. Confío en que un día encontraré su luz, ciego como voy de tiempo.
EL INFIERNO DE LA POESÍA
La poesía es realmente el infierno.
MARÍA ZAMBRANO
Parecido a este mundo de novela negra, la poesía se vuelve cada vez una necesidad para morir en esta realidad de contaminaciones. Más allá del aúllido de esta Sodoma, el tambor de los cementerios equivale al plato diario de comida, la ficción nos ha metido en una risa sarcástica: cada vez estamos más cerca de los patetismos que del lecho cálido de la luz. En vos, poesía, los seudónimos de la escritura, las falacias del teatro convertidas en pánico, el aliento de los pájaros chamuscados como el odio que se ha vuelto inmaculado. Como los golpes de las sombras, el infierno perturbador de la pornografía. Tengo deseos de romper el alfabeto, con el riesgo de quedarme sin palabras; de todas formas, éstas son poco útiles cuando las esquinas no son sujetas de juicios finales ni sumarios. Diógenes, aquí, en su resplandeciente miseria de lágrimas, fosforescente en la extrema virtud, sumergidos sus pies en sus aguas terrestres. En la sombra mortecina, el sol decapitado; en el diluvio, las puertas abatidas, la lluvia jadeante de lenguas petrificadas; en el filtro de los sueños, la cárcel con su rostro espiritual de colectivo, de río marginal y enfermo. Así, poesía, me metes en estos designios del amor al prójimo y la democracia, de la hipoteca del absurdo. Así, poesía, te vuelves cuerpo rabioso, sexo desabrido, desvelo orgásmico de la moral, personaje de burdel. Con todo, amo tu desnudez de bestia politizada en el mercado de pulgas, amo tu carnaval próximo al delito, amo los buenos modales de los gánsteres y sus bolsillos expansionistas.

Entrevista realizada por Wilfredo Arriola publicada en el diario Co Latino en el suplemento 3000 el día 20 de diciembre de 2014 
visita el enlace: 

lunes, 1 de diciembre de 2014

Memoria del Hielo



I

Esto es así, si no lo conservas se derrite.
No lo sabía, el descaro es un silencio con ojos rasgados.
Lo que parte esta vez es el alivio de la revelación.
Digo: ¡basta!
Y la acaricio y en su paralelo me golpeo.
He salvado a mucha gente de su soledad y eso es bueno.
Reitero.
He tratado de encontrar su moral y no he podido.
La suma de sus necesidades no se han sobrepoblado aún.
Y eso era el remedio de mi cercanía.
Me quiso para desaprender de los demás.
Para rezar su credo malintencionado
para desarmarse en la intensidad que le daba el vacío.
Y ahí estuve yo
pare creerle
para anestesiarme
para anestesiarle.  
Para hacer del siniestro el humo que deja un fuego olvidado
humo y no ardor.
Las manchas no siempre dan el testimonio de lo derramado.
Los años enseñan a aprender lo que es una alabanza
y lo contrario de una herida.
Esto es así, de pronto uno deja de ser el escotillón.
Eso, como la consigna de lo perdido.
Ruido pero no certeza.




II


Es todo por hoy, pero termino desde hace mucho tiempo ya.
Ese caudal que de pronto dejo de ser verdad.
No es ese el caso,
detrás de la distinción reposa la armadura de las cosas inútiles.
Vuelvo a la negación 
me esgrime.
Quisiera ser el entonces que no se fraguo más.
Buscar en el torrente los números impares
los engranes que no se sujetaron a aquel relieve.
Confundido
en una estación donde nunca paso el tranvía.
Es todo por hoy.
Quiero decirlo todos los días.
Que la noche me confiese. 



 III 



Apunto esto. 
Quienes renuncian a la historia generalmente
no tienen nada que ver con ella.
Todo lo soez se acumula a la hora del desastre.
No quiero rendir cuentas cuando tengo por manos
fuego cargado, balas en el tejido de mis manos.
Hojas lerdas jugando a perderse.
La noche también es un lago, lo presiento así.
Y tampoco diré más.
Un lago y nada más, si tú quieres
ponle de imágenes lo arado de nuestras tempestades.
Si no oso en ocupar el nosotros como algo propio.
Retirar las tropas, a eso debería de apostar.
La tenacidad bajo la lupa no se sabe si es a costa
de lo real o del desvarío.
Lo mío es el blasón arañado, lo personal que ya es impersonal.
Me dejas algo a pesar de lo perdido.
Me sabré cuidar de las conspiraciones,
las mías -por supuesto-, a tono de mi falsa soledad.



 IV



Damnificado. 
Eso soy cuando te veas.
En muletas y mis pasos asisten a la solvencia del daño.
El recuerdo y los alfileres -vaya cotejo-
La inocencia sin esmalte moldeó lo que creí certero.  
Recurriré a tu verdadero tono
al cemento que no pisaremos en una plaza cualquiera
esa composición será el cuerpo de lo perdido,
lo agudo será la saña.

V


Miraré por ti las huellas que no dejaras.
Seré ese modelo, la fina estampa.
La sangre en calidad de abandono de las estatuas.
No lo celebres por favor.
No al hecho de bombo y platillo
sino a la pura indiferencia
lozana y puta indiferencia.
La genética intuición del hombre
siempre antecede que el sosiego
es la inclinada manifestación digna del heroísmo.
Entiende mis lagunas.
Sé prudente
 - sopla la vela de tu moral por última vez-
Me arreglare Yo con el abuso del pronombre.
Es lo último y sirve también para decir lo primero.
Este es mi templo, la urbana tentación de todas mis vanidades
como esto atiende a ser una más
de la exquisitez de desbastar las ramas
que sobre pueblan mi figura.
La indefinición prende eso, 
mucho verano quema la estancia
mucho invierno infiltra un peso que ya no he sabido cargar.
Esencial debería de ser la palabra.



Wilfredo Arriola


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Poetas centroamericanos por la Paz y la Justicia en México

Los poetas centroamericanos que suscribimos el presente comunicado, lamentamos profundamente el irrespeto a la vida y a los derechos más fundamentales que representa el asesinato de 6 personas y la desaparición forzosa de 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero el pasado septiembre.

Con la sensibilidad herida y el corazón enardecido nos sumamos a la indignación mundial que estos hechos han suscitado. Compartir el mismo idioma y la misma cultura nos obliga a ser los primeros en abrazar a las víctimas de esta barbarie que nos toca íntimamente cuando nuestros compatriotas migrantes son igualmente ultrajados por los mismos elementos criminales. Aprovechamos para agradecer al más auténtico pueblo mexicano, que siempre es mayoría, quienes históricamente se han mostrado hospitalarios y amorosos con estos mismos compatriotas, entre los que nos encontramos muchos poetas de la región.

Condenamos firmemente el terrorismo de Estado que el actual gobierno mexicano aplica como política descarada de represión en todo el territorio contra el pueblo organizado y en lucha por la defensa de sus derechos vitales.

Felicitamos y abrazamos la lucha del heroico pueblo mexicano que está enfrentando a un monstruo alentado por el imperialismo norteamericano y grupos ilegales. No hay que descansar hasta que se reviertan completamente las bases de un sistema que ha castigado permanentemente a los más pobres y desposeídos en su lucha por condiciones de vida dignas. Juzgar y castigar a los responsables directos de las masacres es una medida correctiva que no afecta el verdadero problema y por tanto no garantiza que estas masacres y desapariciones ilegales se repitan.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO MEXICANO EN TORNO A LA PAZ

POR EL TRIUNFO DE UN MÉXICO VIVIBLE

POETAS DE CENTROAMÉRICA
JUNTO A MÉXICO EN LUCHA

Firmas:
Sofía Alejandra Hernández – Honduras, Norma Chamale Pa’atz’an – maya kaqchikel – Guatemala, Marielos Oblivious – El Salvador, Berona Teomitzi – México, René Morales Hernández – México, Magdiel Midence – Honduras, Iris Alejandra Maldonado – Puerto Rico, Edgar García Robles – Guatemala, Carlos Godoy – El Salvador, César Trujillo – México, Carlos Adán García Robles – Guatemala, Kenia Patricia López – El Salvador, Venus Ixchel Mejía – Honduras, Erick Tomasino – El Salvador, Perla Rivera – Honduras, Luz Castellanos – El Salvador, Julio Edgardo Zepeda – El Salvador, Lourdes Soto – Honduras, Tony Peña – El Salvador, Francisca Alfaro – El Salvador, Amílcar Durán – El Salvador, Wilfredo Arriola – El Salvador, Rebeca Henríquez – El Salvador, Cecilia Mojica – El Salvador, Jorge Canales – El Salvador, Rafael Antonio Mendoza – El Salvador, Gabriela Chávez – Honduras, Andrés Norman Castro – El Salvador, María Eugenia Ramos – Honduras, Amleth Rivera – México, Fabricio Estrada – Honduras, Eleazar Rivera – El Salvador, Erick Racso – El Salvador, Duke Mental – El Salvador, Ludwing Varela – Honduras, Jorge Aguilar Amado – Guatemala, Nincy Perdomo – Honduras, Carolina Torres – Honduras, Manolo Flores  – El Salvador, Uylder Torrez Hernández – México, Juan Rulfoo – México, Manuel Barrera Ibarra – El Salvador, Chaco De la Pitoreta – México, Mayda Colón – Puerto Rico, Zayra Taranto – Puerto Rico, Xavier Varcarcel – Puerto Rico, Nicole Cecilia Delgado – Puerto Rico, Marlyn Cruz Centeno – Puerto Rico, Lilliana Ramos Collado – Puerto Rico, José E. Muratti – Puerto Rico, Amarilis Tavarez – Puerto Rico, Laura Maldonado – Puerto Rico, K Joglar – Puerto Rico, Reinaldo Pérez – Puerto Rico, Virginia Moquete – República Dominicana, José Angel Bratini – República Dominicana, Otoniel Guevara – El Salvador, Ruth Vaides – Guatemala, Lili Mendoza – México, René Novoa – Honduras, Donald Urízar-Miranda – Guatemala, Kafda Vergara Esturaín – Panamá, Luis Borja – El Salvador, Mayra Oyuela- Honduras, Fabio Castillo – Honduras, Denis Avila – Honduras,  Andrea Abarca Orozco – México, Noé Lima – El Salvador, Erick Jalagua – El Salvador. Ario E. Salazar – El Salvador, Mauricio Vallejo – El Salvador, Cesar Angulo – Costa Rica, Alberto López Serrano – El Salvador, Javier Romero – Panamá, David Monje Arce – Costa Rica, Alejandro Marre – Guatemala, William Alfaro – El Salvador, Josselyn E. Guillen L – El Salvador, Alondra del Río – El Salvador, Sebastián Miranda – Costa Rica, Carlos Clará – El Salvador, Alfonso Fajardo – El Salvador, Martin Cálix – Honduras, Jocelyn Pimentel – Puerto Rico, Alejandro Álvarez Nieves -  Puerto Rico, Marlen Gutiérrez – Nicaragua, Walberto Vázquez – Puerto Rico, Marlyn Centeno – Puerto Rico, Gretza Pineiro – Puerto Rico, Mairyn Cruz Bernal – Puerto Rico, Glorible Delgado – Puerto Rico, José Ernesto Delgado – Puerto Rico, Liliana Ramos  – Puerto Rico, Iris Violeta Pujols – Puerto Rico, Cindy Jiménez Vera – Puerto Rico, Awilda Ortiz Parrilla – Puerto Rico, Jessika Reyes Serrano – Puerto Rico, Yolanda Aroyo Pizarro – Puerto Rico, Wiliam Morales – El Salvador, Joss Pinto – Guatemala, Marco Antonio Montes Soto – Guatemala, Carlos Parada Ayala – El Salvador/Estados Unidos, Rafael Romero – Guatemala, Samuel Trigueros Espino – Honduras, Pep Balcárcel – Guatemala, Rinaldo Ebanks – Nicaragua, Sebastian Miranda – Costa Rica,  Rafael Romero – Guatemala, Marco Antonio Montes – Guatemala, Silvia Farreto – Italia, Daniele Rubin – Italia, Heidy Alachán – Honduras, Brenda X Solís Fong – Guatemala, James R. Cantre – Puerto Rico, Hermes Ayala – Puerto Rico, Karen Joglar de Gracia – Puerto Rico, Marisol Briones – El Salvador,  Friné López Nicaragua, Ernesto Valle – Nicaragua, Raquel Cañas – El Salvador, Karla Coreas – El Salvador/Estados Unidos,  Anarella Vélez Osejo – Honduras, Yadi Eguigure – Honduras, David Dubon – Honduras, Fredy Leonel Valiente Contreras – Guatemala, Xanath Carraza – México, Susy Beltran – El Salvador, Daniel Quisquinay – Guatemala, Jonatan Lepiz Vega, Costa Rica, Gabriel Otero – El Salvador/México, Alma Karla Sandoval – México, Manuel Rodas – Guatemala, Franklin Lenin González – Honduras, Lilmarí Herrera – Panamá, Jorge Salazar – El Salvador, Allan Barrera – El Salvador.





Recital por Ayotzinapa en El Salvador

lunes, 27 de octubre de 2014

Grave


La luz no respeta el sosiego de las causas perdidas.
Y me parece grave, como respirar.
Avanzas con el alfiler mediático
con la puntada que araña mis desestabilidades
con las mitades que cargas de otros cuerpos
dejando la mía baldía, baldía hasta de mí.

La árida voz no se tiñe ya
y esta membrana deja ver lo que hay del otro lado;
la diana vacía sin ninguna oquedad.
Vacío tal como el camino a casa de madrugada.
Tengo que insistir
ahora en lo acrílico de las tardes.
en lo postizo de las sonrisas
en la foto explicita de la impostura.
en el labio tendido que oculta la dentadura que antes me mencionó.
A sorbos se desliza la vida
la irrecuperable vida.
Conocer los límites también nos estrena una parte desconocida
del que soy, del que seré de hoy adelante.
Lo crucial nos impide, nos regala la otra parte del mapa
nos devela, como la luz.


Wilfredo Arriola 

viernes, 17 de octubre de 2014

Trajín largo en una noche sin ensamble

Trajín largo en una noche sin ensamble

Wilfredo Arriola (video)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Y entonces, el derrumbe


He cumplido su voluntad. 
Que sirva no para la servidumbre
sino que sean las manos llenas
que muestren la devoción de la sincera pérdida.  
Lo sensato a veces tiene forma de cadenas invisibles a los ojos de quien lo exige.
Apostólica esta forma de falsa presencia, en las tarimas de lo inconcluso.
-No es legal el silencio que se forma de voces a la inversa-
como pie de página de cualquier página 
Sigo agitando las hélices con el viento de la desesperanza
de tu tiempo hay algo que ya no es leal a las consignas
las mentiras del pasado fermenten una extraña verdad
cuando el recuerdo sabe a obligación.

No detengas más.
El pulso insensato de tu índice señalando el pasado
bello oxímoron que desconoces.
Tú que me mostraste el único brillo difuso de la luz.
La equilátera sensación del tacto.
A tus extensiones responden mis inestabilidades.
Parlante la señal de lo venidero.
La dramaturgia explicita, me sofoca
para inventarle otro rostro al desastre
pero no lo comprendo así. 
Entonces, 
el derrumbe.

Te he querido tanto que no volví a quedarme en tu punto débil
para no tener más razones de irme.
Y esto tampoco equivale a drogarme con tus partes inciertas.
No creo más en la solemne firma del futuro
tu signo no es de mí parecer y a todo lo venidero
le veo el perfil agnóstico del placer.
Y entonces, el derrumbe.
Sepa que he cumplido con su voluntad.

Su entera voluntad. 


Wilfredo Arriola 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Entrevista al poeta y escritor Otoniel Guevara. Poesía: La única revolución que salva

Wilfredo Arriola 
Poeta
Otoniel Guevara nació en La Libertad  en1967, es uno de los poetas más publicado en la actualidad salvadoreña. Es un asiduo caminante y famoso por organizar Festivales de lecturas de poesía junto a su grupo Fundación Metáfora, también fue coordinador del suplemento Cultural Tresmil. No es sutil; todo lo contrario, es directo. Le gusta ganar terreno por las instancias cortas, ve pasar los días tal y como cuando era joven, como esos días cargados de poesía.
Ha publicado los poemarios: Canción enferma, Cuaderno deshojado, Despiadada Ciudad, Tanto, El sudor del fugitivo, Lo que Ando. Y la nueva antología en que de nuevo nos muestra su selección de poemas, titulado como: Defensa Propia.
Un poeta testigo de la modernidad salvadoreña. Guevara se considera a sí mismo como un luchador incansable de la belleza, la felicidad. Se describe en sus poemas dejando su piel como una insinuación de quien es o quien puede ser, como lo ha hecho en esta conversación en que procura responder con más puntualidad que desenfreno.
Otoniel formó parte del taller literario Xibalbá junto a los poetas David Morales, Álvaro Darío Lara, Luis Alvarenga, Edgar Alfaro Chaverri y Manuel Barrera.
Ahora pasamos al tiro al blanco:
P-¿Qué le ha dado la poesía?
R-Todo. Me dio la oportunidad de viajar por algunos lugares y entender otras maneras de asumir la vida, de conocer centenares de personas valiosas que son mi familia universal, de continuar con una lucha que otros abandonaron cuando se sintieron cómodos, de encontrar mis más pedestres contradicciones y de contar con la mayor riqueza a la que puede aspirar un ser sensible: las palabras.
P-¿De qué se siente orgulloso en la vida?
R-De la infinita posibilidad de servir a los demás, que es la ambición más entrañable que poseo.
P-¿Considera que la poesía es una forma de defensa propia?
R-La más legítima, porque está llamada a defender la armonía del universo sin recurrir a violencia y sin ocasionar la muerte de nada, más que de la ignorancia.
P-¿De qué está más cerca la poesía de la tristeza o de la alegría?
R-Del dolor.
P-Si existen varias generaciones literarias en el país que son testigas de una época. ¿Cuál es la opinión que tiene usted de la presente?
R-No la conozco a fondo, pero es una rara mezcla de abandono y estulticia, de coraje y dolor.
P-¿La poesía es una revolución? R-La única que salva.
P-¿Los libros que ha hecho en el pasado, le siguen siendo leal al Otoniel de hoy?
R-Sí, pero en cuanto a mi pensamiento, mis ideas de las cosas. Obviamente uno evoluciona y nutre sus ideas, y para corresponder la deferencia que la poesía ha mostrado por mí, cada día avanzo en el desmontaje del carácter vano y soberbio con que fui formado y me asiento en la humildad que la poesía exige a quienes podemos hundirnos y alzarnos con ella. Mis libros antiguos ya no existen para mí, con lo que he logrado rescatar de ellos estoy construyendo algo que puedo llamar mis libros definitivos, que comenzarán a ser publicados a partir del año 2015.
P-¿Se ha rehusado usted al cargo de poeta alguna vez?
R-Sí, cuando era muy joven, porque me parecía una ostentación. Luego entendí que es una tremenda responsabilidad social, histórica, íntima, y la asumo como tal. Soy poeta.
P-¿Le ha dolido la muerte de un poeta?
R-Hasta sangrar, sobre todo las de mis hermanos.
P-¿Por qué lucha un poeta?
R-Yo, por la belleza, por la verdad, por la alegría, por un mundo con niños sanos, inocentes  y felices.
P-¿Usted considera que la vida le ha tratado bien?
R-Sí, me ha dado los talentos necesarios para ser útil, me ha acercado a gente que me ha comprendido y me ha apoyado, me ha coronado con milagros como el amor, la valentía, la dignidad.
P-¿De qué error se siente orgulloso?
R-Me siento orgulloso de haber aprendido de los errores.
P-¿Qué es necesario para que un poeta sea buen poeta?
R-Que comprenda el silencio, que no  tema a la muerte, que conozca a profundidad su idioma, que ame, que sea el más humilde de los seres. Y que no mienta jamás, no en su poema.
P-¿Ha perdido una vez la ilusión? R-No suelo ilusionarme. Desde adolescente lucho por lo que quiero y si no lo consigo, abro otra lucha. Me he decepcionado mucho en mi vida, pero desilusiones por suerte no he tenido.
P-¿Qué prefiere Señor Guevara los libros o las personas?
R-Me fascinan las personas, son más agradables de leer que ciertas páginas. Pero en los libros encontramos la mejor explicación del carácter de muchas personas, incluyéndonos.
Podría compartirnos un poema de su autoría.
Guerrero
entre la gente
El guerrero camina entre madrecacaos
con su carga de utensilios vitales en la espalda
se fuma con los dedos el crepúsculo
y se interna en la humedad de la arcilla
para hacerse plural y colmarse
con las manos inquietas de la nueva arquitectura
con su saeta hiere las nubes negras
destraba de entre los chiriviscos
los cántaros vacíos
y se hace sombra tras la sombra que asesina
el guerrero avanza entre la gente
disfrazado de charco o de hoja seca
lustrando con un mar de mariposas
el amor enganchado en su solapa
así lo encontraremos: cansado herido indetenible
musitando canciones de otras épocas
saludando a la hierba con sus costillas rotas

Entrevista realizada por el blog Silencio Inédito de Wilfredo Arriola al poeta y escritor Otoniel Guevara, publicada el 20 de septiembre del 2014 en el Diario Co Latino, suplemento 3000 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Voces y Vientos recital en Santa Tecla


Voces y Vientos es el nombre del recital que se dará a cabo en el Palacio Tecleño Santa Tecla el 17 de de Septiembre a las 6: 30 p.m.
Participaran los poetas : Wilfredo Arriola, Mauricio Vallejo Márquez y Alfonso Velis Tobar. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Una extensa humedad

Veo a mi alrededor y no alcanzan las sillas para sentar tanta soledad.
Sospecho de las paredes que guardan futuros permisibles
los afinados y las texturas se asoman a testificar
la guerra inhumana que dejan los ruidos hostiles.
En cada asonancia saltan las promesas inciertas del pasado.
Los debates carecen de plurales, porque acá
las manchas de una incómoda realidad
están más cerca de un monologo que de una roída contienda.

Es extensa la humedad a los pies de un confuso amor.
No es justa la esperanza ni es clasista la insistencia de confiar
en que volverás por el argumento oral de la poesía.
Somos una legión de intenciones que no conocerán bautizo alguno.
Los discursos que se levantan como parales
saben más de su fundación que de su lozana aventura
de atreverse a mirar del otro lado del porvenir.
Esto no es una coacción
lo moral y el peso de las culpas son asuntos personales.
Me ha convocado mi otra mitad
la sumergida tristeza del polvo de un vajilla sin estrenar.
La condecoración de las medallas pasadas
a los rincones olvidados de la casa como
el espacio de lavadora que violenta la ropa de días sagrados.
Habrá que contar también el misterioso lugar que ocupa
todos los objetos olvidados: una botella con agua, un sujetador de cabello
una cartera con más ilusiones que necesidades.
El frio tono de los recuerdos que navegan en un lugar detenido.
Las sombras y los lugares que aún no sé, esas las acompañan.
Los contenidos albergados apuntan a una remota resistencia
estoy y le abro paso al único dogma claro:
Me mueven otras cosas esta vez, Se está dispuesto siempre a la guerra
pero no se sabe con qué armas luchar.
Confieso que se me es impuesta la indiferencia
Reabro cada vez el archivo desolado de esta historia.
No le abandono, atiéndele así.
Mi única premisa es que sepas hacer  del sentido común
una digna honestidad.
Ahora que nos conocemos, desconocernos es aprender a vivir mejor.
De tu enfermedad has dejado las defensas sanguíneas más
propensas a mi poza psicológica
sin escaños donde poderse apilar.
Sólo tú sabes que abismos guardan mis talones
quizás tú comprendes que colina subimos al separarnos.
Camina sobre el aire para no atender a tus huellas

Mucho tengo de que mis paredes se tiñan de la texturas del desamparo.


Wilfredo Arriola

martes, 5 de agosto de 2014

Wifredo Arriola en La Poesía alcanza para todos

 


Visita la publicación de Wilfredo Arriola en: La poesía alcanza para todos revista argentina digital de poesía

La lluvia debajo de un poema Click para ir a la publicación

sábado, 19 de julio de 2014

Y llegaron los escritores


Sabato tenía razón en que “siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección” Luis Mora, en esa misma devoción de lo perdido argumentaba: “Se derrumbó la noche aquella tarde. Y nosotros no estábamos en los ojos de nadie” Para continuar en su clara osadía del dolor, seguían llegando escritores para dar su cuota de legitimidad. Balzac sentencio, en tono desahogado y sublime: “cada mujer de la que te enamoras es una novela menos que escribes» Otro poeta ante lo sucedido y con el rostro un poco conmovido dijo: “Libertad, no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofríos”. Cernuda siempre lo ha sabido… Esa misma gente, de la que hablas es la misma, de la que siempre hablo yo “Esa gente hermosa que camina sin esquivar la lluvia” Los caminos, tantos caminos dijo Bolaños, como “El camino de los perros, ahí donde no quiere ir nadie. Un camino que sólo lo recorren los poetas. Cuando ya no les queda nada por hacer…

En defensa claro a lo sucedido Los Sufis entre la voz cabizbaja y el suelo como único forma de paraíso replicaron: “Lo único que es tuyo es aquello que no puedes perder en un naufragio” Ovidio reacciono “El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas más tranquilas”. Confucio delibero ante tanta nostalgia quizás: “Antes de salir a tomar venganza cava dos tumbas”. Lichtenberg  llego empático, adueñándose de cada frase, para mostrar un poco de lo suyo, la basto una para tratar de abonar a la causa, si es que era posible. “Se ahoga más gente en un vaso de agua que en los ríos”. Todos ahí, unos más entregados que otros, otros volviendo al tema que mejor les pareciese. Tao te Ching desde su esquina sereno, dando golpes con su pluma en la mano, con su simbología agrego: “Un hombre sin espíritu es como un poso en lodo, nadie quiere beber de él” Muchos se acordaron de tantas comparaciones, por la falta de moral de principios del hombre. Parecía ya un laberinto, como dijo Bertolt Brecht: “Las grandes revoluciones siempre empiezan en un callejón sin salida”. Porque “La franqueza siempre es otra forma de crueldad” también lo dijo otro poeta.

“Que dignidad más asombrosa la del derrotado que no se vuelve cínico” Y así muchos poetas también llegaron a la justa a decir con sus palabras algo que conmoviera la situación, la misma historia, unos tristes, escribiendo: “Triste es morir un día antes del fin del mundo” Tanto como decir: “Se puede fabricar un dios con todo lo que te quise”. Depende,  dijo otro porque “Hay dos tipos de personas: las que buscan a alguien para poder ser ellas mismas y las que buscan a alguien con quien poder dejar de serlo” Era demasiado en tan poco espacio para poder digerir tanto: Vino otro con tono revolucionario y casi gritado, se pronunció: “Nada más íntimo que el dolor, aunque recuerden los juicios malversan identidades”. Uno con tono más suave con la sabiduría del caso, y sin invitar a la fiesta dijo. No necesito invitación porque los poetas son ciudadanos del mundo, sólo diré: “Que en ocasiones hay que pagar un alto precio por lo que no te ha costado nada.” Y estos mismos cuestionaban a los que no habían llegado: “El silencio de los que callan sin guardar secretos no tienen que ver con la sinceridad, sino con el miedo”. Era una fiesta de las letras, de dar puntadas por todos lados, no sabías adonde llegar, adonde quedarte para parecer certero con tus acciones, porque “Hay libertades que sólo alcanzan a vivir en el borde de la catástrofe” Muchos escritores, muchos poetas y una sola vida. Tantas vidas para poder vivir todo. De los labios de un hombre de pelo cano se alcanzó a escuchar al fondo: “Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la vergüenza de los cobardes” Vaya ser testigo de todo esto, entre risas uno sentencio: “En este mundo todo cambia muy rápido para que alguien pueda tener una segunda oportunidad” Así como los poemas siempre se leen por última vez, cada vez. Y siguieron llegando escritores…



viernes, 18 de julio de 2014

Manifestación de la vida

Me tuve de tu mano el tiempo que duro
nuestra sospecha de amor.
Tan sólo de tus manos, de las manos.  
Manos que son golpes en reposo.
La mano de obra de la letra
El gesto del adiós
El representante del que acusa
La opinión del silencio
El vehículo de la caricia
La reverencia del militar
El cliente de los guantes
El escenario del compromiso del matrimonio
El nido de donde se amamanta la vida
El vaso empírico de la niñez
El puente de los cuerpos
La voz de los horizontes
Otra forma de pedir auxilio 
Otra forma de disciplinar
Una manera desleal de abandonar
La energía de la guitarra
Del piano
Del violín
La mano, escondite de la vergüenza
Eslabón de las historias, de casi todas las historias.
Lo dijo Cernuda:
“manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.”

Ahora nada más la que desgarra esta página. 

Wilfredo Arriola