sábado, 11 de enero de 2014

“No importa lo que dicen las palabras, sino lo que yo les digo a ellas”. Entrevista a Julio Iraheta Santos (poeta)

Julio Iraheta Santos (El Salvador. San, Salvador 1939) oriundo de Santa Tecla, emisario de la palabra y hombre con estampa vertical, poeta, descubridor del sensible paso del tiempo, miembro fundador de uno de los más prestigiosos grupos literarios del país “Piedra y Siglo” ganador de certámenes nacionales e internacionales, referencia intelectual y literaria para las presentes generaciones de la región, colaborador activo de prestigiosos medios de difusión artística y social. Julio, su nombre, que le recuerda su esencia  y un poco más. Autor de múltiples obras literarias, unas bajo su silencio y otras en la eternidad de los ojos de quienes una vez han tenido el placer de leerlo. Su tono vanguardista es una mezcla que devela secretos, donde se muestra, donde impela su vena poética. Esta vez atendió al llamado gentil de mostrar el lado humanístico que guarda celosamente, en una íntima conversación, abordo temas literarios, personales, y su tesón irrevocable que lo define como una de las leyendas vivas que nuestro país aún posee. Julio o tres veces Julio o tres veces poeta: “He aquí tu árbol /he aquí que lo arranco de raíz / y lo siembro en el llanto de tus ojos / he aquí que recojo pájaros de ardiente pluma / y lo sepulto en tu piel / yo sé que si me vena cae/tú serás el arroyo generoso que la llave al mar.” En su sinceridad de humano y versificador respondió:

                                       

1- ¿Qué clase de hombre es un poeta?

El poeta es un hombre como los demás mortales que trae su propia estructura  genética, en este caso una estructura que lo hace ser poeta de nacimiento, y al llegar a la edad de la expresión verbal y por medio de la educación, a la escrita, hablará poesía y escribirá poesía.
Por supuesto, escribir poesía de una manera aceptable, en algunos o muchos casos de poetas, conllevará toda una formación de carácter estético, estilístico, literario, poético, gramatical, preceptivo, etc.  Esto resume lo tantas veces dicho que el poeta nace y se hace.
Pero el poeta es un ser cuya personalidad, como sucede con los seres humanos en general, tiene una conciencia social, cultural y política determinada por el medio, a lo cual el responderá de una manera catártica a favor o en contra.
Esto se puede ver a través de la historia, cómo ha sido la actitud de los poetas, escritores y artistas ante su realidad al expresarse artísticamente. Y aunque la pregunta no va en un sentido genérico, al usar la palabra “hombre”, lo aquí dicho es válido, también, para la mujer poeta, escritora y artista.
Entonces, para responder a la pregunta, ¿qué clase de hombre es un poeta? Debe responderse a partir de una base biosicosocial. Es anticientífico dar una respuesta sustentada en lo metafísico, lo esotérico, lo espiritualista y lo mágico. Y si alguna vez, el poeta chileno, Vicente Huidobro dijo en su Arte Poética que “El poeta es un pequeño Dios”, se refería a la facultad artística del poeta de crear por medio de la palabra. Él no dijo en su poema ninguna definición religiosa, aunque en su libertad de poeta creacionista podía darle también esa connotación.

2- Cuando uno dice Piedra y Siglo ¿Qué sensaciones recibe?

Lo primero es recordar cuando llegué a la UES a los cafetines de Humanidades y me presentaron a los compañeros poetas, los que tuvieron una permanencia efímera en el Grupo, los ahora fallecidos y los que hemos quedado.
A mí me llevó el poeta Jorge Campos que era empleado de la biblioteca de la Facultad de Economía, si no me falla la memoria. Me sorprendió saber que Jorge era un poeta que residía en Santa Tecla como yo, y que además éramos parientes políticos por medio de un primo hermano de mi padre y familiar del papá de Jorge. Los apellidos del tío eran Campos Iraheta.
Para ese entonces ya sentía la presión del aislamiento, a pesar de que en los páginas culturales de los periódicos del país no era un poeta desconocido. Dos matutinos y dos vespertinos. En el Latino publiqué mi primer poema en 1962, dedicado a un compañero barbero que se suicidó.
Antes publiqué poemas sencillos en páginas dedicadas a la población infantil, en un matutino, entre ellas una dirigida por el poeta Antonio Gamero. Ya en la mitad de la década del 60 tenía alguna presencia en los medios escritos, debido a que a esas alturas ya había obtenido algunos premios secundarios en certámenes regionales de Centroamérica y panamá, y primeros lugares a nivel nacional, aunque después, para bien o para mal me retiré de esas lides.  
También Ovidio Villafuerte ya había ganado un primer lugar en Guatemala y un segundo lugar en los Juegos Florales celebrados por los cien años de existencia de la ciudad de Sensuntepeque, los cuales tuvieron un jurado de lujo: Salarrué e Ítalo López Vallecillos. Hubo un tercero jurado cuyo nombre no recuerdo. En esos Juegos Florales, también, compartieron reconocimientos, tercer lugar, René Medina López, José Roberto Cea con mención honorífica, y mi persona primer lugar.
Había ya una presencia en los medios escritos. La Tribuna Libre, ahora El Mundo,  dirigida por el poeta Pedro Geoffroy Rivas sacaba en primera plana como noticia relevante los triunfos de los poetas, escritores y artistas salvadoreños en Guatemala. Recuerdo las fotografías de Claudia Lars, Álvaro Menen Desleal, Rafael Góchez Sosa, José Roberto Cea, Sermeño y la mía ahí todos juntos en primera plana. Don Pedro me publicaba en las páginas culturales de dicho medio con bastante periodicidad.

Señalo lo anterior, porque lo que me motivó a ser parte del Grupo Litrario Piedra y Siglo fue el aislamiento cultural que percibía y el ser invisible para algunos sectores de colegas poetas y escritores. Había como una especie de mezquindad en el medio. Uno de los poetas de esa época que me extendió la mano solidaria fue Roberto Armijo.
Siempre estaré agradecido con Jorge, mi hermano poeta y primo político, por haberme llevado a nacer como Grupo Literario con los compañeros de Piedra y Siglo. Con Jorge también fuimos compañeros de militancia política. Tuvimos ingreso oficial al PC en la casa de su residencia un domingo por la tarde que Alianza le ganó al Santos del Brasil. Me refiero a este hecho deportivo como un recurso nemotécnico.
De Piedra y Siglo fuimos cuatro los que oficialmente pertenecimos al PC, en la época de Raúl Castellanos, Salvador Cayetano Carpio y Schafik Hándal. Fue en los años de la gran luz de la revolución cubana. Todos los poetas del Grupo literario Piedra y Siglo sufrimos muy emotivamente el asesinato del Che Guevara. Esa luz todavía nos mantiene en la brecha de una u otra manera a todos los miembros vivos del Grupo.

De los integrantes del PC el primero que sufrió cárcel y vejámenes por sus ideas revolucionarias fue Ovidio, el segundo fui yo, secuestro y con estadía cruel en los sótanos del “palacio negro”, y Jorge, con las consecuencias ya conocidas, de la pérdida de sus facultades racionales y creativas a manos de los cuerpos represivos. José María Cuéllar murió en una situación sospechosa. Chema y Ricardo perdieron hijos durante la guerra. Una hija de Ricardo fue desaparecida por los escuadrones de la muerte. De los otros compañeros Rafael se fue al exilio a Panamá, Uriel  se fue a México. De los que nos quedamos tuvimos que vivir prácticamente en el exilio interior. “Como agujas en un pajar”, como dice Manlio Argueta en una entrevista hecha por David Hernández y publicada en Alemania, al referirse a los escritores y poetas de izquierda, después de su generación, que nos quedamos en el país durante la guerra.
Con respecto al presente entre las sensaciones hay de agradecimiento con aquellas personas, entidades culturales y políticas que han contribuido solidariamente a mantener la presencia del Grupo Literario Piedra y Siglo en el medio, tales como los compañeros y compañeras de Fundación Metáfora y su coordinador Otoniel Guevara, Luis Alvarenga por medio de la revista Cultura, el doctor Ricardo Roque Baldovino por su panorámica de Piedra y Siglo en la antología recién presentada,  La Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador, La Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN, bajo la responsabilidad de Lorena Peña y su equipo de trabajo, que nos ha dado un reconocimiento importantísimo con la publicación, promoción y divulgación de la antología de Piedra y Siglo, Heriberto Montano que nos dio su reconocimiento y abrazo solidario en acto público en la UES, unos días antes de su fallecimiento, Nora Méndez, esa gran poeta multifacética que nació con las siete cuerdas de la lira del arte, y ha sido “Clara” y desafiante, para guardarnos  del polvo denso de la marginación con sus palabras llenas de fulminantes certeros, Francisco Morales Santos, ese gran hermano y poeta guatemalteco, que siempre ha cuidado los vasos comunicantes del Grupo Signo Nuevo y Piedra y Siglo desde los días subterráneos en su país y el nuestro hasta ahora. El grupo Nuevo Signo perdió a uno de sus pilares, el poeta Roberto Obregón, capturado por los cuerpos represivos de El Salvador en la frontera Las Chinamas, cuando venía a coordinar labores culturales con Piedra y Siglo. Fue asesinado y su cuerpo no fue encontrado. También, ha sido relevante en el hecho de mantener la presencia de Piedra y Siglo en el medio, Tres Mil y su actual coordinador Mauricio Vallejo-Márquez, La Fragua, Danny Portillo y los compañeros y compañeras de la Editorial Cabuda Cartonera de El Salvador, grandes altruistas culturales con nosotros.

3- ¿Se ha arrepentido alguna vez de escribir algo?

Más que de haberlo escrito, es de haberlo escrito y publicado. Este
arrepentimiento obedece a un artículo, una reflexión con síntomas de ensayo, una composición literaria o alguna idea en laque no expliqué bien o di un dato incompleto que pueda dar lugar a una interpretación equivocada del texto, por algún verso que no me satisfizo en lo personal, por algún error sintáctico u ortográfico demasiado evidente.
Soy muy perfeccionista y exigente conmigo mismo, lo que me ha llevado a no respetar el casi dogma de que lo publicado ya no se puede tocar, para cambiarlo todo o alguna parte y volverlo a publicar. Debido a ese conflicto muy personal, en cierta ocasión escribí un poema muy sintético que dice: “No importa lo que me dicen las palabras/ sino lo que yo les digo a ellas”.

4- ¿La poesía también se moderniza?

El lenguaje es un producto social y conforme la sociedad cambia, también el lenguaje cambia, aunque a veces no con la prisa que se esperaría.
Si consideramos que el medio por el cual la poesía se expresa es el lenguaje, ya sea hablado o escrito, y si éste tiende a cambiar,  porque la sociedad cambia, entonces la poesía que es lenguaje también cambia.
Generalmente, cuando se habla de modernizar, se tiene la idea de algo que cambia de cualidad y forma, sólo de cualidad o sólo de forma. Esto es aplicable al lenguaje poético o poesía, y dependerá  de la capacidad, sensibilidad y lucidez del poeta para modernizar su lenguaje poético. Atenidos a esto podemos afirmar que la poesía sí se moderniza, y por supuesto que hay otras rutas para dar otras respuestas a la pregunta.

5- ¿La literatura es una catequesis? ¿Qué enseña si lo es?

Las dos preguntas van ligadas, y la segunda infiere que la respuesta a la primer pregunta será afirmativa. Si seguimos la inferencia y la aplicamos a los creadores de literatura, ésta, en un sentido general, es una catequesis, ya que todo poeta y escritor tiene un universo de opiniones o ideas de carácter político, filosófico, religioso o no religioso, etc., y de alguna manera este universo estará presente en el texto literario de su producción, de una manera directa o indirecta, tácito o expreso que será comunicado a un receptor que reaccionará aceptándolo o rechazándolo.
En un sentido específico la literatura se vuelve catequética, cuando lleva la intención de comunicar una creencia de carácter religioso, político, etc. En estos casos se vuelve instructiva y doctrinal. Recuérdese la obra poética de los poetas místicos de los diferentes istmos religiosos de esta era, o más atrás en el tiempo a Tirteo, poeta griego del siglo VII antes de esta era, que hizo de su poesía un instrumento de educación en valores cívicos a la juventud de su época.
También, en más de algún poeta salvadoreño, y en algunas de sus obras, podemos encontrar esta tendencia catequética expresada de una manera sobresaliente.
El hecho de que el material que el artista literario usa para expresarse artísticamente son las palabras, por medio de las cuales  nos presenta la realidad de una manera transfigurada, no elimina el universo antes referido, y aunque esta transfiguración quede enmarcada en el arte por el arte, un análisis contextualizado agudo y minucioso revelará el mundo ideológico del creador literario, su manera de ver e interpretar la realidad en sus diferentes facetas.

6- La muerte visto desde un poema, ¿es igual de triste o le da belleza?

Tremenda pregunta en mi caso personal, porque tuve la experiencia dolorosa, todavía presente en mí, de haber perdido mi segundo hijo, Nemile Tekij, de treinta y cuatro años de edad.
Un mes de julio del año dos mil falleció de un infarto masivo al corazón, como a la una de la madrugada, mientras miraba las ultimas noticias de la media noche de una canal local. Caía una lluvia leve, y no había manera de obtener  primeros auxilios. Me miró por última vez, mientras su esposa y su madre le daban respiración boca a boca, ante la mirada curiosa y asombrada de su hijita de dos años, quien parada y agarrada de la baranda de la cuna observaba la escena.
Murió en el mismo mes de julio cuando nació, 1966, casi a las doce de la noche, mientras caía una lluvia leve, y de remate su padre, que soy yo, lleva el nombre doloroso de Julio. Por eso los poemas sangrantes que escribí con motivo de su muerte están agrupados en un libro inédito que se titula: “Tres veces Julio o dos elegías para Nemile Tekij”, que haré hasta lo imposible por `publicarlo durante el año 2014. No lo he podido hacer antes. Estoy en deuda con la memoria de mi hijo.
Cuando releo esos poemas tengo las dos experiencias, primero haber sufrido en carne propia la experiencia de haber perdido un hijo, y segundo, mirar su muerte desde mi poesía, donde el dolor está presente y se activa profundamente cuando leo sus versos,  y al mismo tiempo, de una manera sublime y bella, hago presentes los  momentos de camaradería que mis otros hijos y mi esposa vivimos con él, y algunas circunstancias personales que compartimos como padre e hijo.  
En mi caso, desde mis poemas luctuosos, considero que la muerte es triste, pero al mismo tiempo hay belleza, cuando la trascendemos por medio de la palabra poética, y mantenemos viva la memoria de nuestros seres queridos. Al fin y al cabo somos seres dialécticos en nuestra propia existencia. El sí de la vida se contrapone con el no de la muerte en nosotros, desde que somos engendrados y concebidos, desde que somos dados a luz y nacemos en este mundo signados por la verdad objetiva que un médico siquiatra brasileño, cuyo nombre no recuerdo, expresa: “Un niño cuando nace, ya es lo suficientemente viejo para morir.”

7- ¿A qué poeta extraña más de sus referencias en la literatura?

Esta pregunta no la tengo clara, ya que la palabra “extraña”, según la entiendo yo está ligada a la ausencia de algo o de alguien. Y si se me dice: “extraña más de sus referencias en la literatura.”, entonces me quedo más desorientado que una persona víctima en sus neuronas de lagunas mentales. No me funcionan los engramas.
Pero si tomo la palabra “extraña” en el sentido de ignorar, de desechar, de no tomar en cuenta en mis referencias literarias a algún poeta, esto estará determinado por aquellos que no “extraño”, y cuya palabra poética me gustó más que la de otros . Me refiero a los leídos.
Para ser más breve en mi respuesta, sólo me referiré a los poetas que más me impresionaron en mis primeras lecturas de poeta, y que por contraposición fueron y son los menos extrañados en mis referentes literarios: César Vallejo, Pablo de Rokha, Vicente Huidobro, Antonio Machado, León Felipe, etc.

 8- ¿La palabra juventud es un estado o una forma de mirar la vida?

 Si se toma el cronos con que se mide la edad de los seres humanos, enmarcado en un espacio, podemos referirnos a la juventud como una etapa en la vida humana. Además lo biológico y sicológico dan testimonio de esto. Visto así, la juventud es un estado, un estar transitorio de la existencia: “Juventud, divino tesoro,/ ¡ya te vas para no volver!” , nos dice Rubén Darío en su poema Canción de otoño en primavera.
Cuando hablamos de tercera juventud o última juventud, realmente lo que hacemos es usar eufemismos que tienen la finalidad de suavizar una realidad: el ser humano envejece.
Cuando decimos que la juventud es una manera de mirar la vida, nos referimos a la visión que se tiene de la realidad,  y apunta a la renovación de criterios y elementos que permitan estar actualizados o en avanzada con relación a ella y la posición que asumimos al respecto.
Es recomendable que una persona que ya está vieja, se mantenga siempre joven, y alineada con valores solidarios que le permitan caminar hacia la utopía objetivamente posible de un mejor futuro para los humanos.

9- ¿Le ha tenido miedo a algo en la vida?

Sí. A enfermedades incurables como el cáncer, a la muerte “antes de tiempo”, a perder un hijo, a que me abandone mi mujer. Todavía está latente en mí el miedo a la persecución política. Miedo a no poder publicar y divulgar toda o la mayor parte de mi obra literaria. Miedo a viajar en avión, le tengo terror a las turbulencias extremas. Soy un manojo de miedos y temores. ¡Qué chasco de ejemplo!

10- Antonio Gala dice: “El amor es una amistad con momentos eróticos.” ¿Usted está de acuerdo con eso?

Este importante poeta y escritor multifacético de España tuvo perfiles en su vida, que de alguna manera subyacen en él, como sus experiencias de asceta y de bohemio. Si reflexionamos en el hecho sicológico, de que el ascetismo por ser represivo tiene en sí la contraparte de la satisfacción exagerada de los deseos naturales, podríamos intentar hallar alguna causa por la cual el poeta llega a esa afirmación, qué prevaleció más para expresarse así: “El amor es una amistad con momentos eróticos.”
Dentro de esa definición del amor erótico, que hace el escritor como una amistad con momentos eróticos, hay que definir además qué es la amistad, qué concepto de amistad tiene el escritor. Visto así donde prevalece lo erótico, la afirmación tiene sentido.
Para ponerle más vuelo a esta pequeña reflexión de la sostenibilidad de la afirmación de Antonio Gala, transcribo los siguientes versos tomados de un poema de su libro Poemas de amor de 1997, donde parece salirse de la afirmación aquí tratada:
“No la amo porque sus labios sean dulces, ni brillantes sus ojos, ni sus párpados suaves. /No la amo porque entre sus dedos salte mi gozo y juegue como juegan los días con la esperanza. /No la amo porque al mirarla sienta en la garganta el agua y al mismo tiempo una sed insaciable. /La amo sencillamente porque no puedo hacer otra cosa que amarla. /Si yo pudiera mandar en mi amor, quizá no la querría. /Pero a tanto no llega mi poder….”

11- ¿Qué busca su razón al final de un poema?

Que deje una satisfacción estética y un mensaje aceptable en el lector, así como me ha satisfecho a mí y me ha confirmado las ideas que puse en él.

12- De sus libros publicados o inéditos ¿hay alguno que le guarda un cariño especial?

Esta pregunta plantea un dilema para mí, porque algunos de ellos, publicados o inéditos, son especiales para mí. No podría singularizar, me sentiría mal, pienso que cometería una crueldad. Lo que sí puedo decir es que mis preferencias las tienen mis libros o poemarios que nunca participaron en certámenes literarios. Es posible que alguno de los inéditos lo envíe a algún certamen, y ya sea que obtenga algún reconocimiento o no, lo seguiré estimando.

13-  ¿De qué infierno se recuerda más señor Iraheta?

Tengo problemas con las palabras. Por ejemplo,  la palabra infierno, por las diferentes connotaciones. Pero como la pregunta habla de recuerdos, entonces se  trata de los infiernos que tienen que ver con mis sufrimientos personales. Hay un infierno que es sobre todos los infiernos hasta ahora y es el impacto que me causó la muerte de mi hijo y las secuelas que quedaron. A mi sufrimiento, también se agregaron los sufrimientos de mi esposa como madre,
él de la viuda y mis nietas huérfanas, y el de mis otros tres hijos que perdieron a su hermano. Eran muy unidos.

14- ¿Qué le ha dado más orgullo en la vida?

Mi orgullo en un sentido sano y positivo es más de carácter existencial que de logros externos. No soy muy dado a poner en un pedestal pequeños o grandes éxitos. Me siento orgulloso de mi esposa, mis hijos, mis nietas y nietos, de mis limitadísimos amigos y de mis compañeros de Piedra y Siglo.






TENGO UNA NORIA



Llenos de infiernos los cielos se desvelan
y no hay vigilia para hablar con ángeles
o con locos como yo que todavía
son de la clientela de los burdeles de Ur
que fornican con bailarinas
de ombligos adornados con zafiros
Una orgía sustenta mi memoria
prostibularia luz que me enajena
porque es el lado precoz
de mis instintos de infancia
descubiertos en la prima
acechada por mis dedos
No tengo corazón
Tengo una noria
que las imágenes de mujeres
sumerge en la corriente de los sueños
donde bebo fantasías
De mi agenda han sido
desterrados los siquiátricos
No necesito una gragea
para calmar estas euforias
Después vendrá la calma
¡Buena estrategia!


21-5-2012

Julio Iraheta Santos


 Entrevista realizada por Wilfredo Arriola, publicada en el suplemento 3000 del diario Co Latino el 11 de enero de 2014

domingo, 29 de diciembre de 2013

Carta al poeta


Quisiera esta vez decir la verdad sin derrumbar nada por delante. Que te admiro por las cosas que los demás te odian o que te aman en una manera diferente. Desde hace algún tiempo la vida y sus prejuicios te ha llenado del beso lúgubre del silencio, has venido en descendencia a razón precisa de la moral y la ética, no has abandonado tus ideales, y a eso, solo hay una manera de calificarlo: con los vitores que solo son dignos los bienaventurados. Vos estás ahí, verso tembloroso del que calla.

Te miro y el trazo de la voluntad se escribe solo, que también me he querido sentir parte de tus pesares, que le has prestado a la cínica madrugada, el apellido que nombra tu poesía. Has llorado como lloran los poetas, mirando desde adentro y escribiendo desde afuera. No me canso también de hacer el llamado diría yo “casi episcopal” a tus mujeres, a ellas: patronas de tus melancolías, vírgenes desatinadas, pecados que los permite un dios cuando esta de buenas. A ellas, que nos cobijan con la franqueza de los solos, tacones rotos en caminos desechos. Somos eso amigo.

Añado a la pena, como soundtrack IV. Sarabande de Bach, para morir en cada nota. Tomar el último poema y sentirse orgulloso de los espacios en blanco. Agitar la copa, pensar en Artaud, en Gala, La Rochefoucauld. Pensar y después acordarse del cobarde tiempo que te vio nacer, de las campanas que nos convocaron cada mañana, del café agrio a son de vapulear la garganta con tormentos. Qué pesar poeta. Verse aniquilado en los vidrios atormentados de los buses, llenos de la plasticidad juvenil y del calibrado momento en que uno calla y se reinventa, amurallando esta mística idea de nombrarlo todo en papel. No sé qué hubiéramos hecho si no hubiéramos conocido esa barca, con los mares que nos falta navegar. Esto cada día se le parece a un pésimo oxímoron, o un pleonasmo mal logrado. Y no hablamos del corazón canalla, cómplice voluntario, lleno de fechas que poco saben importar. Te pido paz y calma para ello.

En virtud clásica y desmejorada, quisiera dejar de ocupar la palabra “quisiera” porque mientras nos describimos en esta carta, lejos de querer, apremio a desistir. Mira tú, que vil nos hace rodearnos del resto, mira tú donde realmente merecemos estar. Percibo en lo venidero, no dejes de mostrar la calma bien lograda que has sabido cavar en el transcurso de los años pasados, vendrán mejores cosas, versos frescos a raíz de vendavales con un nuevo aire, ojalá te asfixie y exploten dentro del género. Yo, si me lo permites quisiera estar ahí. Intacto de lo tuyo, fehaciente como la última ola del atardecer.

Abono a lograr con mis notas un suspiro más detallado que el anterior, decirte que sobrevivir es una carga llena de vacíos, mustia y sosa. La pleitesía nos ha sabido traicionar, como los verdaderos caballeros de tu tiempo y del mío, quizás. Llevas una generación en cada ojo, y tu cabello sabe descifrar los montes que no hurgare en una tarde cualquiera.
Parece que termina el día mientras escribo, como muchas veces desinflaste el insomnio y agitaste la bandera del “nunca más”. Tu patio, impostar de un falso público lo conoce, y aquella Conapa que guarda un rencor superado.

Piensa en lo que te digo, y ponle una curita a la rabia, a la que te da cuando explota en tus ojos la vil dignidad del que traiciona. Rabia y un sismo cardiaco, como volver a recordar que sos el que observa nada más, no un juez perentorio que dictaminara a favor o en contra de tus ideales que a tesón y esfuerzo has sabido labrar. Los cimientos empiezan como lo hemos hablado a raíz tacita de las derrotas, cuantas hemos tenido, cuantas nos hace falta tener…

Me siento orgulloso de vos, y del ramillete de tenacidad al mandar tan lejos a los que te traicionaron, tan sólo con nombrar que tu oficio era de locos, más no saben que por llegar a la poesía has llegado a la vida, y a la vida por medio, pongámosle si tú quieres al inicio de la sabiduría. No me pondré fino, ni a ti te dañare la poca humildad que tienes. Dalo por hecho. (y ahora dalo por muerto) No bifurcaré al que sos, con el que creo que eres. Los amigos son el espejo roto, donde siempre uno puede verse aunque de lado y a medias, razones tenemos vos y yo; y también razones tenemos, para dejar de vernos un par de días, meses si quieres. La amistad, reitero, también conoce de espacios y de prudencia cuando se sabe, que el que quiere estar sólo, ni siquiera él está. Yo te comprendo, como cuando tachas los versos los grabas y al día siguiente, ya no te gustan, menuda autocomplacencia… hubieras sido otra cosa, menos algo tan impuntual como ser escritor, hubieras sido una estatua que es perfecta porque no se sabe quejar. 
Sos lo contrario de ellas, una revolución que morirá dentro de ti.

Terminaré a fuerza de complicidad y de augurios, espero no estés sólo o que sepan hacerle compañía a tu soledad. Tú por tu lado, llena si es posible los pequeños dorsos de facturas con versos que te asaltan en horas inconclusas, más ya no des esos pequeños papelitos con firma anómala, esos ya no sabrán volver. Escribe, desde tu trinchera, no esperes alguna publicación, sino pena ajena me dieras, vos que no te sabes vender… 

Escribe para dar en el blanco con la puntería del que te lee, solo así sabremos a que sabe la diana, en los juegos personales se sabe ganar, pero en los del corazón adicional, saber ganar, es saber reír al contando, y a eso espero le sepas apuntar. Estoy para leerte, para criticarte y si es posible para desmeritarte; para que esperes de mí, la misma tenacidad del halago si es a la inversa. Y en cuanto al amor, espero llegue aunque sea en otras denominaciones. No diré más en cuanto a lo que ya hemos platicado. No mientas para conseguir placer, no te rebajes para conseguir amor. Se tú, para que tengas lo que te mereces. No engañes por compañía, que a la hora de condenarte, entre más grande sea el tiempo, más grande será la espada que te caerá. Te bastas para la vida, sino escríbelo, seguro te amaran por tanta melancolía vertida… A lo inevitable hay que saberle besar.

Espera al silencio para saber quién eres, lo demás que no sepa a parodia de ti, ni a lastima de compasión. Te mando la compañía del que sabe esperar aun cuando ya no tengas nada que decir. Quién esté, seguro ese es tu amigo.


29 de diciembre de 2013
Wilfredo Arriola 

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y año nuevo


Otro año más de seguir perdonando a los que uno ama, y también de ser perdonado. Otro año a retazos, a luces de bengala y a oscuridad de cuarto. Que se fue, que se ha quedado. Algunos tiempos detenidos que no se quieren borrar, aunque las fotografías siempre mienten, porque detener el tiempo solo es asunto del recuerdo; de ese y nada más. Estamos los que aún podemos sonreír. Habría que hacer algo para no decirles a las personas que queremos que las queremos. Esconderse, morirse o sólo hacerles falta, por ejemplo. Pero esta vez las encrucijadas, los silencios, los largos silencios que los patrocina el orgullo, espero se queden atrás, y sepamos encontrarnos en las palabras de los demás, en sus ojos, en sus manos, esas que alguna vez nos han extendido su palma para decirnos «todo estará bien, aunque ambos sepamos que no será así» (quizás de eso se trate la vida, de equivocarnos para encontrar a alguien que de nuestras derrotas nos saque sonrisas y solo eso nos impulse a seguir.) Quizás de eso se trate los días, de saber encontrar con quienes valga la pena sufrir y vivir, porque para ser feliz nos haría falta dedos de las manos, y para lo contrario, nos sobrarían seis por cada una.

Otro año más que se fue, donde se gritaron goles y se lloraron para adentro, que se abrazó, que se lloró a quienes tuvieron la pésima idea de dejarnos solos e irse para el cielo a sabiendas que desde que no están, le restaron alegría con solo saber qué ya no están. Hoy los recordamos y no están pero le celebramos igual, porque el amor en la distancia te enseña a amar de otra manera, a corazón abierto a recuerdos con sonrisa y a historias que nos enseñan a ser cada día mejores personas. Quizás otro año más de olvidar a quienes ha valido la pena olvidar, ya que «en ocasiones hay que pagar un alto precio por lo que no te ha costado nada.» Y de eso se construye el porvenir, darse cuenta del espacio que dejan quienes no ocuparon ninguno.

Otro año de conocer personas que te encienden el fuego ¿cómo poder ocultar el humo? No se puede, ni a mares; a lo inevitable, hay que saberle besar… Un 2013 que tiene su propio peso y su propio vacío. Somos un compendio de cicatrices aunque a veces esas duelen más que las heridas, aunque a veces esas nos dan una razón más para mostrarle a los que nos halagan siendo nuestros enemigos en salir adelante, y que estamos a pesar de tanto. La vida se gasta en cada año, ojalá este que agoniza, muera de felicidad, de copas llenas y de paz a la hora del recuerdo.


Otro año más y es Navidad y es fiesta, te deseo los mejores verbos: reír, cantar, bailar, correr, besar, saltar, amar, abrazar con candados. Decirles a los que están que no sería igual la vida sin ellos, que su presencia es fiesta, aunque no halla. Y cuando hay, que ellos son la música.
Felices fiestas de Navidad y año nuevo, los abrazos y los besos que hagan falta.

Wilfredo Arriola




sábado, 21 de diciembre de 2013

Esperando la lluvia debajo de un poema


Los que esperan la lluvia debajo de un poema.    
Quienes hacen de la tristeza una libertad
que cabe solo en un nombre.
La paz juega a comprometerse adonde no la llaman
por eso estoy tan deforestado
impropio, como el dogma de los desesperados
lleno de ropa del pasado
sin cuerpos, sin manos para quitarlas, simple, llano.
Soy la brújula en el tiempo de nadie.
Otra forma de auxilio crece en la página en blanco
también las letras se crucifican
en el puente de los enamorados.
Algo muere en medio de la frase:
Confieso que te he amado
Si se te da por quebrar las copas.
Hazlo.
Que los faros del olvido encienden
al contrario de quien los necesita.
Riega las flores con vino
toca en el piano, si es posible
La canción de los desesperados
La angustia mueve más que la capacidad
por eso somos un paisaje hecho a manos rotas.
Cuando nos desploman las letras del final de la película 
e inundan la casa de un silencio de voces prestadas
y uno no es uno
sino un impostor en primera persona.
Luego el sax no perdona el lado blando del alma
me toca, nos toca; algo debe de estar herido
porque la sangre y las lágrimas no se equivocan.
De aquí me marcho porque la usura
arremete siempre en  noches de frío malintencionado
y no tengo más que un escudo, un verso, una bandera
y los ojos dilatados del gato que no esta.
Supongo las estaciones de tu piel
como brazas de invierno 
dándole a tu mente el luto de una promesa sin cumplir.
Me resumo, por no contarme en ti
la bastedad solo se encuentra en quienes
conocen la inmensidad de lo preciso.
Por eso, por todo eso
me bastará tu última verdad
aunque recuerda compañera
en el infinito 
lo más 
y lo menos
están 
de más.

Wilfredo Arriola  de  Insomnio: Las horas que marcaron un final.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Muestra poética de Luis García Montero



Enlace:   Muestra poética de Luis Garcia Montero 

Muestra poética de Luis García Montero por Wilfredo Arriola


Poemas:

Life vest under your seat
Ropa de calle
Bajo una lluvia de polígono
Tal vez nos vamos de nosotros mismos, pero siempre queda una puerta mal cerrada
El dogmatismo es la prisa de las ideas
Nuevas confesiones
Profecía
Voyeur
El idioma
Madrid
La noche
Completamente viernes
Los automóviles
Cuarentena
Madre
Recuerda que tú existes solo en este poema
Canción asesinato
Canción amarga
La inmortalidad

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es un poeta y crítico literario español, ensayista, profesor de literatura española en la universidad de Granada.  Una de las voces más representativas de España, ganador de múltiples premios (premio nacional de poesía en España, premio Adonáis etc).Su estilo vanguardista se ha destacado por el audaz uso de imágenes y metáforas pretendiendo crear una atmósfera intima con el lector. Busca en su obra el minimalismo, estrechar ese puente de comunicación poética con nuestra intimidad y su palabra que conmueve en cada verso. Montero ha colaborado con artistas emblemáticos, realizando canciones que despuntan de la poesía para entrar a la canción, no como tapadera de una mala poesía sino como una fuente inagotable de autenticas imágenes para poner en evidencia su vena artística dentro del genero, dentro del sentir, donde converge el verdadero significado del arte.

Wilfredo Arriola


pagina oficial de Luis García Montero

http://luisgarciamontero.com/

sábado, 7 de diciembre de 2013

Todo aquello que nos revoluciona la humanidad es poesía (entrevista a Lya Ayala)


 Lya Ayala (San Salvador, 1973), Periodista, escritora, editora, investigadora, docente universitaria, pintora, entre tantos adjetivos que la califican como  una artista inclasificable. Su bagaje cultural da pie a retomar temas de la literatura actual, de la poesía como referencia, genero del cual tiene muchos libros editados como Ventanas en 2010, aparecida en antologías representativas del país y en su archivo personal, ensayos, investigaciones que poco a poco van dando luz en esta sociedad emergente. Puntual en sus respuestas, libre del peso de guardarse lo que quiere decir, recurrente, con fino humor, como se puede retratar un buen escritor. Lya Ayala depura en sus palabras lo que ya está descubierto, pues en su mensaje, su principal característica es develar secretos, contarnos desde su perspectiva como aborda la poesía y las tantas inquietudes que a forma de admiración ha prestado atención en las tantas denominaciones de arte que existen. Amante del cine, buscadora insaciable en su calidad de sensible que posee. Ayala se descubre para dejar en evidencia el lado poético que la acompaña, que si bien es cierto ha dicho en otras entregas periodísticas, mas no ha dejado salir tan metódicas respuestas como en esta ocasión. La poeta y sus facetas, sus hitos y en cada palabra algo de ella, un oficio que solo  los amantes de la literatura pueden ejercer, el oficio de Lya Ayala.

1.      ¿Qué hace a la poesía especial al resto de géneros literarios?

La poesía no es más ni menos especial  que otros géneros literarios. Sucede quizá, y esto lo afirmo desde mi propia experiencia, la poesía busca quién pueda comunicarla mejor, sino sucede así, el propio transmisor o medio, como quieras llamarlo, se aleja por sí mismo. Solo los que resisten se quedan haciendo poesía, porque es un acto de resistencia continuo ante la vida. Como no me gusta hacer drama de las cosas, te diré que El Salvador no es el país exclusivo de las desgracias para ser poeta. Los poetas no son un grupo muy apreciado o valorado, en la Edad Media tal vez los juglares; pero en nuestros tiempos, no es tan divertido ni glamoroso ni particularmente excepcional serlo.
Luego de esta consideración es que afirmo que la poesía es un género que busca a la víctima que deberá, si corre con suerte y valor para seguir toda una vida escribiendo, transmitir un mensaje, una apreciación del momento histórico que le toca vivir, en eso se parece bastante a los historiadores que hacen, a su manera, una combinación entre el relato y la poesía. No le adjudicaría tanta algarabía a la poesía. Cada género dice lo que debe decir desde su propia voz y desde sus circunstancias.


2.      En cuanto al poeta ¿Qué papel tiene en la actualidad?
Primero, quiero comentarte que no considero al poeta un ser excepcional o particularmente especial. Esto hay que saberlo cuando la poesía se convierte en el trabajo diario, en la labor que se realiza año tras año, página tras página. La idea es hacer bien el trabajo, lo mejor posible, como lo haría otro experto en su área.
Entonces, cuando alguien dice que es un poeta debería tener una visión estética de la vida y de sí mismo como comunicador, pero existen carencias serias en este sentido. Es posible que estas carencias limiten la voz del poeta en la actualidad. Por una lado, saber por saber es un desperdicio, me refiero aquel sujeto que no puede reflexionar y actuar frente a esa realidad como observador; por otro lado, hay poetas tan silenciosos frente a su realidad, que es imposible siquiera saber qué ideas tienen más allá de la poesía que leemos de ellos. Entonces,  si el poeta tiene que desempeñar un papel, que sea auténtico con la visión estética e histórica de su trabajo. Lo que sí me parece importante es respetar la opción del poeta: el que quiera gritar, que grite; el que quiera callar, que calle.





3.      ¿Quién avala si alguien es poeta o no?

Pues no lo sé, a lo mejor nadie y todos. Yo no me fijaría tanto en eso.
Casi cualquier persona que mueve a otro a percibir la realidad a entrar en la reflexión o en el goce sería un poeta, luego, son poetas los niños y los paisajes y el odio y el amor…todo aquello que nos revoluciona la humanidad es poesía, porque es contradicción y contracción de lo inmediato y superficial. No le daría tanto crédito a quien gana premios o recibe buenas críticas, menos a quien las asigna y dictamina qué es poesía y qué no. Un poeta debería sospechar de todo eso y considerar y apreciar mejor lo que diga quien le escucha sea uno o sean mil. No me fío de quien opina con certeza qué es poesía, y menos de quién se cree poeta, porque lo digan otros. No creo que Rimbaud haya ganado un juego floral… en fin…tampoco creo que le hubiera importado mucho…

4.      ¿Se encuentra poesía en la música o en otro medio de difusión contemporáneo?

Si el mensaje que se transmite logra algo en quien lo escucha o lo mira, pues, nombrémoslo poesía. “Lograr ese algo” es un acto de encuentros de seres humanos, porque permite la comunicación en reciprocidad.
Fíjate que he leído y escuchado que cuando uno escribe algo; ya no es de uno, sino de quien lo lee, me parece absurdo, porque elaborar un poema, una película, una canción, una pintura, por mencionar estas formas de construcción de mensajes, este acto humano de crear posee dos direcciones: quien lo elabora, sea individual o en grupo, y quien lo recibe. Ese encuentro es lo que nos permite saber que vamos avanzando como sociedad, como seres humanos, es un enramado complejo de comunicar y transmitir historia pasada, presente y futura, y no puedes anular ni al que lo emite ni al que lo recibe, ambos existen para interrelacionarse, para dialogar.
También encuentras esa transmisión en el baile, en el conjunto de la gente que camina por la calle, en la forma que cambian los diseños de los vestidos, en el maquillaje de las mujeres y, recientemente, en los afeites de los hombres, todos esos detalles que suman miles y miles de construcciones simbólicas en la sociedad son, inevitablemente, parte de la poesía.
Esa es la labor del poeta: observarlas con detenimiento. Por eso no asumo que el poeta sea algo excepcional, es un observador fino y acucioso de la historia en la línea del tiempo, por eso debe mimetizarse más que sobreexponerse; porque esa alharaca de decir supuestamente algo “maravilloso”, se desinfla cuando el lector no alcanza a ser sorprendido con la “poesía”, y eso te lo digo desde mi posición como escucha o lectora, uno se siente miserable, timado esperando una tormenta y solo recibe unas gotas, es triste.





5.      ¿Se puede ser feliz y poeta al mismo tiempo?
En general, la gente cree que es feliz, trata de imitar algo parecido a la comodidad física y la relaciona directamente con la felicidad: comer es felicidad, dormir, ver a los hijos, ganar dinero; ve tú a saber, la felicidad es un término muy ambiguo y monótono, no se necesita ser poeta infeliz o feliz para escribir bien o escribir mal. Aunque a los poetas les gusta, les encanta hacer suponer que viven atormentados, en el fondo son buenos actores. En lo particular no me interesa la felicidad, como modo de sobrevivencia emocional ni recurso estilístico, para provocarme un poema. Escribo, eso es lo que hago.


6.      ¿La poesía es sinónimo de sabiduría?
Si la sabiduría la entiendo como reflexión producto de la observación y la interacción humana, sí.

7.      ¿A qué poeta según su criterio es imprescindible leer?
Los que a mí me han resultado imprescindibles, puedo mencionar a Jorge Luis Borges, inicialmente; pero existe muchísima poesía que debe leerse, a veces, con un par basta, te quedas impregnado no sé de qué clase de palabras que jamás regresas a ser el mismo. Me gusta mucho Alejandra Pizarnik, Fernando Pessoa, Rafael Alberti… muchísima poesía. Sin embargo, me gusta más el cine y la música, encuentro poesía ahí. En mí se suma el asombro y el espanto cuando veo cierta película o escucho cierta música, a partir de esta experiencia, comprendo que jamás quise ser poeta, sino directora de cine o músico.

8.      De las palabras en general ¿Cuál es su favorita?
Todas y cada una de ellas son mis favoritas, escribo muchas palabras sobre las palabras.

9.      ¿Para qué se escribe?
Todavía no lo sé, tampoco quiero saberlo nunca, es mejor así o dejaría de hacerlo.

10. ¿Se es poeta solamente cuando se está en el oficio o en todo momento?
Supongo que pasa como un doctor, en todo momento. La diferencia es que si en una isla hubiera un doctor y un poeta y los isleños tuvieran que salvar a uno por el bien de la comunidad y al otro lanzarlo al agua infectada de tiburones, ¿a quién crees que salvarían?

.11¿A qué le apuesta su poesía?  
A las palabras.

12. ¿ Se puede vivir del oficio de poeta?
Depende. Ya te comentaba que es una opción de arriesgarse a asumir esa labor con la certeza de que los poetas son observadores finos y para eso necesitan salud, me refiero salud de ojos, vista saludable que sepa con madurez afrontar la naturaleza humana, que invariablemente busca su autodestrucción. Hay que rescatar de ahí lo que tenga sentido para transmitir efectivamente. Luego, viene la reflexión ¿quién te da trabajo por eso y menos quien te paga por eso? El poeta debería poder vivir de observar el cataclismo y la gloria humanas, pues sí. Ser poeta es un trabajo curioso, porque la gente paga por casi cualquier cosa, menos por un poema.

13.¿El amor es el bastión de la poesía en general?
También la pasión  que es tan potente como el amor para fabricar los poemitas, solo que añadiría es más divertida. El tema del amor en poesía me parece, a veces, bastante soso y rebuscado. Prefiero leer sobre otras cosas, no soy buena observadora del amor, me nubla el escepticismo cuando voy por ese camino, por ejemplo, los poemas de “amor” que escribo, tienden a explicar el amor y cuando eso sucede mejor escribir sobre la pasión que es más concreta. Pero sí, el amor es uno de los grandes temas en literatura y en cualquier soporte que lo aguante, bueno, los seres humanos giran en torno a este tema. A veces saludablemente; otras, enfermizamente (ves que chulas estas palabras, larguísimas).

Un poema - Lya Ayala



esencialmente
“De este modo, el socratismo es una forma
perfeccionada del atontamiento.”
Jacques Rancière

esencialmente los poetas no sirven para nada
las grandes hazañas tienen un cadáver
los poetas no tienen ni siquiera un muerto
uno que mate mirándolo a los ojos
con coraje con humo de odio o amor en la pupila
es lo mismo
con la daga hincándole las entrañas y sonriendo
los poetas no tienen patria no tienen batalla
esencialmente no sirven para nada
no construyen ni arman ni edifican ni curan
esencialmente se miran así mismos
se aboban de su propia sombra
algunos jamás penetran la palabra
porque la palabra existe por sí misma
no los necesita
esencialmente los poetas siempre esperan
la única cosa que saben hacer
esperar un muerto

De Rojas las palabras (2013)



por Wilfredo Arriola