viernes, 7 de junio de 2013

Próximas lecturas de Wilfredo Arriola

Viernes 14 de junio Universidad de El Salvador Auditorio # 3 de Ciencias y Humanidades de 3: 00 a 5 : 00 p.m.  Wilfredo Arriola estará junto a Flor Serrano.



Recital de Ediciones La Fragua en el centro Islámico de El Salvador sábado 15 de junio a las 6 : 30 p.m. Wilfredo Arriola estará junto a Julio Iraheta Santos, Alberto López Serrano y Rafael Mendoza. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Despedidas

Se marchó. Lleva su piel recorrida
su trampa de boca
su exilio en sus piernas
todo el reloj en su mirada
me destruyo el paisaje
también dejo una historia sin sujetos.
Se marchó,
peligrosa como el amor
Y no sé hasta adonde llevará consigo su huida
Yo acá dudo de mi existencia
me dejo al niño que soy 
convertido en un adulto más
terriblemente uno más,
me dejo el miedo
y toda esta locura
que merece más que un poema.



                                                      Wilfredo Arriola 

miércoles, 17 de abril de 2013

Falso inventario


Ojalá te amara
como amo algunas cosas sin prejuicio
que entendiera 
que la libertad
es otra forma de tener alas
nadie puede huir
del eterno barrote
de la melancolía
porque la tarde nublada
a veces supera a la noche
a veces la rompe
la desgrana
sublime y desleal.
Es justa la lágrima que se derrama sin permiso
me abandono aquí.
Me voy sólo
no dejo a nadie...

Wilfredo Arriola.

lunes, 8 de abril de 2013

El timón es la palabra (comentario de Bitácora de Mauricio Vallejo Márquez)


EL TIMÓN ES LA PALABRA (comentario de Bitácora Mauricio Vallejo Márquez)
Explicar un poema es conjurar su secreto, más no en esta ocasión, donde las palabras son el timón que maneja el barco por el extenso mar de la actualidad. La marea ha pronunciado el nombre de Vallejo Márquez, Bitácora lo comprueba. Leer este libro es hacerse parte de la tripulación, es leer los silencios de la marea, los secretos en cada ola, entender sus misterios, estos que muestran la piel de cada historia contada parte por parte.
Cada trozo de este poemario es un día en la embarcación de nuestra vida; donde se dan cita las emociones que nos gobiernan, como por ejemplo: la tristeza, nostalgia, alegría, vértigos, el amor.
El eterno Capitán que sin estar siempre está en las aguas versátiles de la vida. Con una extensa metáfora Vallejo Márquez hace alusión del mapa acumulado en nuestra existencia, ondeándonos por el extenso mar, imaginándonos paisajes mar adentro, huyendo de nuestra propia vida para reencontramos con un tajo del océano, ahí adonde se comparten los latidos, los que solo ocurren navegando dentro de sus líneas para surcar sus emociones, nuestras emociones.
Sentarse frente a las costas es un ejercicio tan pacifico que por momentos hace que olvidemos cualquier momento de desequilibrio en nuestro caminar. Me ha sucedido al leer las líneas del más reciente libro del reconocido escritor Mauricio Vallejo Márquez. Él se ha sumergido mientras lo escribía, y ha sabido en realidad que la poesía es unir dos soledades, él por su lado acucioso de la palabra, y uno de lector por la brisa de sus versos; sus lunas en el horizonte, su mar bravío, su sangre mezclada, los trajes que se prueba por las extensiones de ese eterno mar que a todos nos ha conmovido en más de una ocasión.
Y hablar del mar no es tan fácil como se cree, porque tocar paraísos populares y tan amados por la humanidad resulta abordar una delicada línea de lo conocido, meterse en las intimidades de los lectores, tocar sus zonas blandas, levantar velas y ondear con el viento de su poesía. En mi caso personal las logro agitar, fungió con sus imágenes, recordarme las tantas veces que he pisado el mar, de verlo desde otra perspectiva, de verlo ahora incluso diferente. Los buenos libros son los que nos marcan los lugares amados.
“Sabía que moriría en el mar / rodeado de llanto /sin ningún ser amado en la cercanía”
Así es la poesía, una luz sin sombra que despinta las escenas románticas para convertirlas en algo que late y no deja de ser hermoso. Callar en el mar es cederle las palabras a las olas y que hablen su misterio como ya lo hizo Neruda en su poema “farewell” o José Espronceda en “la canción del pirata”. Tantos que podríamos citar bajo estos menesteres, pero en este caso ha sido el turno del poeta salvadoreño que ha pulso ha traído la constancia de su literatura, con su cronología marítima mostrando las etapas del hombre dentro de su largo poema al mar. Su Capitán, sus días, sus noches de sangre “la lágrima eterna que se quema en el mar” todas sus honduras, su analogía de vida comparada al mar. Basta concluir de la forma más recurrente y sincera: Bitácora encierra otro estilo de vida que sólo la cobra cuando abandonamos la ebullición de la urbe y volver adonde tantos deciden morir… El mar. “mientras lea que me amas en cada ola/ aunque la marea no pronuncie tu nombre…”
Wilfredo Arriola

Presentación de Bitácora. Un libro al mar

Fragua El Salvador y Islam En El Salvador presentan : Bitácora del escritor y poetaMauricio Vallejo-Márquez. Todos/as invitados 


domingo, 10 de marzo de 2013

Domingo


Lo que más pretendía era disimular las ansías, perderme entre las fotos que nada saben de mí, sumergirme en las redes sociales. Era así, pasaba desapercibido las horas, miraba una que otra foto en perfiles ajenos, buscando perfiles falsos que dijeran la verdad, fotos con ropa de domingo, con fiesta en la piel y en los ojos un poco más que pasión… en ese ejercicio jugaba a gastarme la mirada, de pronto el Internet dio su falso paso, mientras ruleteaba las fotos y quedó la foto más sincera; mi rostro reflejado en la pantalla del ordenador, demacrado con ropa de lunes, el pelo corto limitado de vida y quizás de rebeldía, ojeras vistiendo mi rostro y poniéndole luto a la mirada. 

La foto no cargo. Ese espejo negro de la espera también enseña, esa sensación de vacío también llena. Lo sé…  era domingo, pero desde hace tanto tiempo que no termina ya…



lunes, 18 de febrero de 2013

Huir


Huir de los sentimientos con escarcha
Huir de las brisas lentas
Huir de los besos marcados en papel
Huir de uno mismo
Huir solo
Huir
Huir de las legítimas lágrimas
de los rincones
de la causa del suicidio
de las ansiedades del negro del día
Huir a prisa, lento, moribundo
Huir de todo aquello que demande dolor
Huir de la canción asesina del tiempo
Huir inerte
Huir al contrario
Huir de la piel de las manos
Desamarrarse las líneas de las palmas
Huir insolente
sin memoria
Huir homicida
Huir sin punto cardinal
Huir inclemente
Huir del trago
de la barra
del eterno brindis
del sosiego
del silencio
de vos
Huir es ir al revés
Y no hay nadie
ni yo queriendo llegar
donde no hablen de ti
Huir
de la letra H al uir
Huir
es postergar.
Huir
es decidir por la incertidumbre
Huir
es llenar la maleta repleta de nada
Huir
es dejar un columpio vacío
Huir
es decir adiós recordando.

 Wilfredo Arriola



lunes, 28 de enero de 2013

Poema Negro



Es de noche en este poema
lo siento por el traje negro de los versos,
por la época que se vive dentro de el
basta ver dentro,
para oír los grillos agavillarse en las ramas del pasado.
Ver tu cuerpo lavando la ropa
en las piedras del infortunio
deshacerse en el recuerdo.

Es de noche en tus ojos, 
perdidos en su naufragio
Mis manos ya lo saben todo
tantas lunas apagadas,
tanto calibrar el temblor
de lo incomprendido 
araña el alma.

Señalar a puño cerrado, así te vivo,
como quien malvive una alegría en una hoguera
los anteojos del tiempo usurpan mi lozanía
soy agua que se seca entre los labios de una amante
pidiendo perdón
pidiendo luz
entre tanta oscuridad despavorida.

Miedo…
de conocerte atada a otra mano
de entender esta noche,
como el argumento de lo incomprendido.
Amada, mis manos ya lo saben todo…

Wilfredo Arriola

domingo, 23 de diciembre de 2012

Feliz Navidad y feliz año 2013




Creo que he cumplido con quién he querido, mejor que ellos con migo. He saludado a quién he querido saludar, he asistido adonde me han invitado y también he ido a lugares que iba más mi razón que mi piel. Creo al final que uno termina haciendo y siendo el mismo inventario al final de los años, pero la mirada cambia y las cosas que antes parecieron ser autenticas se han alterado. He visto mentiras convertirse en verdad y viceversa, también le preste mis ojos a la tristeza y mi boca a la alegría; llore, reí, baile, resumiendo viví.

Vivo con el peso de todos los años, también ame igual, comprometí mi moral en unos brazos que ya no están. El tiempo ha pasado rápido, mire amores del pasado y en mis ojos cayo el ancla de la realidad, reiteré tanto tiempo que pudo pasar en mis ojos y sobreviví  con la alegría de no sentirme parte de un pasado, que tanto dolió. Conocí personas eternas que ya no están, consolide amistades con personas que sin saber se metieron en lo mío y me enseñaron a que conociera mi verdadero nombre, ayude con delirios, me ayudaron escuchándome… sentí el brazo de la calma en mi hombro cuando ya no sabía qué hacer.

Le vi pasar tantas penas a unos ojos dañados, me hice parte de ellos, de ellas. Porque la angustia y la desesperanza siempre son motivos de empatía, viví las notas del piano junto a ellos, ver lo que se desploma era desplomarme también. Así soy, con un imán en la memoria, con una mano blanda que acaricia las noches de enero, de abril, de agosto y ahí hay que morir…  Sentencie en cada mes que no tengo otra patria que no sean sus ojos, pero la memoria traiciona  y me he quedado apátrida, sin luz… sin un futuro menos claro. Ha sucedido tanto, he llegado a sitios a donde la plenitud es cuestión de una decisión, puesto me he quedado asombrado al ver lo fácil que resulta el bienestar.  He reído  al compás de una canción asignándole completa reverencia a un futuro de rosas. Conocí el insomnio más aun, me hirieron las garras de la enfermedad, brinde con nadie y brinde entre amigos. No sé al final que valdrá la pena, pero yo este año me he llevado mucho, se ha quedado con migo; tormentas, besos, golpes, poemas, amigos, publicaciones, desengaños, alegrías.

Ahora queda dejarse más suelto ante lo que venga y abordar cada momento, como quien aborda su último momento, vencer la prisa y sobrevivir a tanto. Nada es para siempre, ni el olvido.

Desde mi trinchera te deseo toda la plenitud que das, los besos que entregues, los pechos que aprietes, todas las lágrimas que sean de felicidad y si no que no lo olvides. Te deseo una tormenta segura y la tranquilidad de una madre sonriendo, a por todas.

Feliz Navidad y feliz año 2013.

¡Brindas por mí, por todos! 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Lo terrible


A veces el hincapié es una especie de condenación anticipada, volver a esta cama y hacer el crudo inventario de los amores pasados es algo que hiere tanto, que ya no sé a quién culpar.
Diría que la vida me ha sabido golpear, muy a su modo, indeleble y soez. Asesta sobre mí, un estilo de acento trágico. Me siento vulnerable. A penas sé encontrar una piel que sea mi plural y de pronto la vida se vuelve angosta, los camino firman títulos solamente de ida; nunca de vuelta. Coincido ahora, que la recamara se canso de ser testigo, y de verme perentorio, sacando conclusiones de todo, sabiendo a mi parecer que las cosas del amor, nunca serán tan fácil, como hacer una valoración de los hechos, como comentar del que se fue y se le olvido de donde partió, o resumir que la dignidad es asunto del exclusivo amor propio.

Lo terrible es llegar a un puerto, llámese: casa, habitación, parada de autobuses, cualquier anden de la ciudad, un barroco pueblo, la espera de un amigo que pronto regresara. Saberse ahí y no encontrar la palabra correcta para vengarse del propio mal, de encontrar algún concepto que le dé nombre a lo intangible pero certero. Solo las noches vigilan la perdida de la mirada, cuando se siente el puñal pasajero de las horas, y viene el recuerdo como barco sobre el mar, poniéndonos en escena los dorados días que parecían los trofeos de ese entonces, recordar la felicidad de lo pasajero, incluso recordar esas alegrías que ahora son nostalgias por ser educados y no citar a la tristeza como referente.

Mirar atrás es entregar al cuerpo a la nada, olvidar esto que no pasa. Lo terrible es saber –como duele la conciencia- que lo blando paso a ser duro ya. Qué no se puede vender uno así por así, con una sonrisa, con una llamada relatando necesidad, con un beso largo de despedida, con estar antes diez minutos del lugar. Qué no se puede vender así de fácil ya; lo que llamamos amor.
Volver al pasado como ejercicio normal, escudriñar, rechazar, negar. Pero ¿Qué hemos aprendido? 
¿Ponerle cara fuerte al presente y parecer inmunes? No lo sé, las preguntas internas solo buscan responder hacia el dolor. Y  está vena, parece ser un atajo al conformismo, qué no debería, pero a veces me gustara también decidir por mí, la soledad siempre es elegida, las respuestas son prefabricadas, la música termina diciendo lo mismo, y la ropa entre más básica mejor, los espejos no saben ocultar la verdad y los rotos no mienten. Lo terrible también es huir de nuestro propio cuerpo, lo malo es que casi siempre llega al mismo lugar, y eso de hace tiempo dejo de existir o lo peor, nunca existirá. La verdad por sincera tiene pocos aliados, y los que son, aprender a saber, y no por estar, puede parecer fiesta. No, no lo es.

Quizás inicie este nuevo párrafo con una palabra que pone dudas en mi saber, porque pocas certezas poseo: La primera es que estoy solo y la segunda que mañana será igual. No quiero saber que la cruz de lo perverso lleve nombre de mujer, sería injusto, considero más injusta la poca valoración como ser humano, y la demasiada asignación a lo perdido. También la desgracia corre por nuestra propia cuenta. Hay muchas cosas terribles, los domingos iguales, la rutina de los demás días, el café con el mismo recuerdo, el respeto al vicio, la sensibilidad de las lluvias, las ironías de los tomados de la mano, seguir leyendo los mismos poemas de amor, seguir cantando las canciones que nos dejan dolor. Hay algo de ironía. La justicia de las noches es devorarnos el recuerdo, pero hasta la arena llega un punto en que deja ser un buen terreno para la huella... 

¿Qué nos queda? Buscarle otro concepto al domingo, huir de la rutina, considerar el té como metáfora del vino, perderle el respeto a las lluvias, comprar cortinas, odiar los parques, encontrarle defectos a los poemas y pensar por escuchar a uno que otro cantor… Como si la vida fuera de decisiones, como si vos te subiste a mi barca  pensando que yo era el mar, y supiste que solo era río… Hay quienes lo saben y ahí en eso de la conciencia radica el dolor.

Lo terrible, lo que duele, lo ilícito: es aprender a morirse en el mismo nombre, invitar a la cama cada día a quién nunca llegara. Lo insano es seguir creyendo que todo cambiara, ya lo dijo Sosa, y lo de ella no fue un verso sino un himno. Todo cambia, pero adonde no sé quiere cambiar que lo maten con sus propias balas. 
Lo terrible, es que acá sigue el mismo frío con que inicie y no ha cambiado nada…

Wilfredo Arriola

sábado, 17 de noviembre de 2012

Paisaje etéreo

¿Qué palabra rima con el olvido?                                                                                                                       ¿con el silencio?
¿qué gano con respirar tus sobras?
si de mi tienes todo mi suspiro
¿qué gano con oler tus huellas?
si en mi geografía, avante haces un camino.
Llorar no es la mejor respuesta para la verdad
es un atajo largo para el olvido.
Pero la luna emerge distante en noches de frío,
las estrellas sin luz avisan del dolor de una mirada perdida
las nubes sin invierno, también saben llorar hondo en la herida
No dudes de tu rostro por mis inquietudes de niño sin pelota
de juicios sin leyes, de nostalgia sin tiempo..
Para entender la razón hace falta deshacerse de la mesura
encontrar en el verso una mirada de respuesta inmediata
¿qué palabra rima con tu nombre?
Muchacha de iris olvidado,
de dudas como gaviotas pintadas
como tildes en los mares de tu país,
la pasión que despides, la arena que mueves, la risa que sofocas.
Todo se resume cuando en silencio cavas nuestras iniciales
y le devuelves a la arena, lo que el tiempo nos ha prestado.

Wilfredo Arriola

viernes, 2 de noviembre de 2012

Dialogo de la noche




La lastimada noche descansa en el halito de la mirada.
El tiempo dentro de la marea 
es una ola
que canta el sosiego vertiginoso
de la anotomía 
de luz.

Una gaviota en pleno vuelo
deja el rastro 
como un crayón nervioso
en la hoja del niño cargado de ira.

Voy a huir
lo sé por el pulso de mi puño
negado a escribir el verso que titule
el hambriento néctar
de la soledad devorada
en el desván de la ventana.

La tinaja vacía me recuerda
que nada promete más
dentro de una desinflada voz
sedienta de esperanza.

Voy a partir 
y la noche
se reposa en las montañas 
de un país que me niega.


Luciérnaga rota
en un bosque de rostros olvidados.


La cartera olvida mis neceseres
así como también la noche
aprende a amanecer sin mí.

Wilfredo Arriola 

domingo, 7 de octubre de 2012

Inventario de Ventanas (reseña del libro Ventanas de Lya Ayala)

Inventario de Ventanas (comentario del libro Ventanas de Lya Ayala)

Al momento que adquirí Ventanas de Lya Ayala, no sabía que aquel libro también era una llave. Una llave que daba paso a aquella casa, donde figuraba un mar imaginario, estirpe de la poesía en general. No solo eso, le construyo a su vena poética una casa dentro del mar. Entro a ese espacio y me entero del silencio contemplado de
sde una silla, de la mirada ensimismada de la poeta, del poeta, de todos los poetas que nacen dentro de su mirada. Onda por inercia de la observación. Aquella ventana era la frontera de las sombras, del tiempo, de las pieles, del auto cuestionamiento, mezclando la inteligencia con la intimidad de todas sus dimensiones.
La anatomía de ventanas, es resumir años, plazas, aeropuertos todo dentro de sí. Se carga de historia sus páginas. Entrar a Ventanas es prestarle los ojos a la autora, medir el tiempo desde su sala, ver como se seca la tendida ropa de la piel de sus inventos, es ser lluvia y llover desde su mirada. Dejar que hable su silencio, ver crecer la naturaleza desde su habitación, ver morir sus miedos.


Cada paisaje, las tantas horas del día arremeten en contra, mejor dicho, a bien de la poesía. Lya abona con sus letras una especie de sensibilización humana, dejar en relieve las circunstancias tan ligeras de la vida, esas que nadie señala con pasión; como una hormiga solitaria buscando su camino, como la tristeza de los cristales, la sombra de los pequeños árboles. Así como también tantos elementos. La plenitud es algo que sucede de la piel para dentro, en este caso de la Ventana hacia adentro, del alma a la letra, de la palabra al sentimiento. Recorro la casa, soy invitado. Los pasillos me muestran las mariposas, verlas es subir la colina, y subir la colina es nombrar de nuevo a la vida.


Cada parte es una escena, sin reglas, una soledad decidida. Ventanas es la mirada larga, sin interrupciones, están de más, comas, mayúsculas. Un camino que sin detenerse, nos logra suspender. He entendido que los versos son una partícula, quizás una palabra, un cuadro que adorna sus paredes, una flor dentro de su vasija, un reloj que asigna tiempos irrevocables, tiempos vitalicios.
Recuerdo el poema “Puertas” donde asumí conversación imaginaria con ella, en la sala de estar, de patio, el mar; la ventana de testigo, sus ojos describiendo el verbo amar a rabiar. Sentirla decir el momento preciso con cada parte, con los dedos, con las palabras, con las manos. Eso es amor, su puerta, sus ventanas.
La oralidad de la poeta me dejo la inquietud de sus hazañas, digo oralidad porque es imposible no alzar la voz y sentirse dentro de la casa, tomarse un tiempo a solas, reivindicarse con el “Yo” nuestro, retomar las cuentas personales y hacer de ese tragaluz una nueva mirada. De mi parte aun conservo esta llave, de pronto agarro mi imaginación y veo como el agua duerme en el mar.

Wilfredo Arriola





publicado el día sábado 6 de octubre en el suplemento 3000 Diario Co-Latino El Salvador 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Luna Viva 20 años de poesía en una sola noche




Más de 20 poetas de distintas generaciones, movimientos y estilos despiden a La Luna Casa y Arte con una lectura.

Habrá teatro y danza.

Teatro: Lunáticas postales de ciudad (TIET, dirección: Jennifer Valiente). Danza: Paola Lorenzana/Mariem Pleitez.

DÍA Y HORA: Miércoles 26 de septiembre de 2012, 6:30 p.m.
LUGAR: LA LUNA CASA Y ARTE.
Calle Berlín 228, Urb. Buenos Aires 3, San Salvador, Tel.: (503) 2260 2921.


Entrada: Gratis.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Sentir es también asunto de la piel



La palabra se me ahoga. No tengo libreto ya para este trágico pesar. Pasan las cosas que pasan, difiero con el sentimiento causado por el amor, tengo una duda que me aquilata las noches, las putas noches muy a favor de nadie, muy en contra de mí.

Me rozo con cualquier recuerdo, finjo el delirio del verso, asisto la mirada hacia ninguna parte, adonde no me invitan. También en la propia casa se puede ser invitado, lo he sido, lo soy y me tiembla escribir que lo seguiré siendo. La noche da para acusarse y poner claras las cosas, llegar al recuerdo y saberse perdido es un abismo tan eclesiástico, es un derrumbe que a veces suele terminar en un halago. Pero esta vez no, esta vez vengo a poner claras todas mis sombras, que le han hecho bien a la poesía, a mi calidad de fino insensible. Basto me he sentido donde poco importa. Reitero, me debo mucho tiempo, me debo noches, me inquieta verme en el espejo, siempre miro más rostros en mi rostro. No sé si es válido contarme tan desnudo, porque ya muchos causaron penas y sumarse a esa terna, es jugársela de tonto y pretender un insulto como presea de ser digno de lastima.

Explicándome, no soy yo quizás ahora. O miré cosas que no debería y eso me trae aquí, o más bien estoy jodido y la página en blanco siempre se tiñe de los dolores ajenos, y nunca se queja. ¿Adónde se dejan las penas? ¿Qué no ya se habían olvidado? ¿El tiempo es la excusa de los que se quieren curar gratis? ¿Amo o denigro el sentimiento? ¿A quién le asigno tanto poder  a cambio de tanto desprecio? ¿Es válido formular preguntas donde se temen las verdades? Para hacerse tantas interrogantes hace falta una dosis de realidad que no es paralela al flagelo. ¿Quién se daña más? el que aprieta el gatillo del olvido y engaña sus labios en una soledad concurrida, vestida de mujer de paso. O el que ingiere el testículo de ver cómo le sonríen los labios en fotos decoradas con promesas de amor, donde no figuro. 

¿Quién? ¿Quién se jode más.? El puñal más fuerte contra el desamor es la cobardía. Prometerse a sí mismo y no cumplir es ser dos veces cobarde. Es no merecer ni la intima confesión de un amigo, también la desfeches tiene vergüenza, también las historias de amor exoneran al culto que se le rinde a las causas fundidas en la necedad. La soledad para algunos es la prisión que mejor les viene, colaborar con falacias es surtir de histeria a esos corazones qué por jodidos que son, siempre encuentran una estación adonde reflejarse.  Nunca supe apostarle a eso, no me se vender, tampoco se fingir orgasmos visuales, no lo he logrado, la parte más canalla de conocerse es que se le puede mentir a las manos, pero no se pueden mentir con caricias… Desde hace mucho, no me sale el cuerpo de mi cuerpo, no me veo castrado de dolores, desde hace mucho no me toca la canción que me eleva y desabrigo las intenciones sin temores. Sentir es también asunto de la piel, y mis manos solo tocan tazas cargadas con alguna metáfora de vino, de vodka a eso de las tres de la tarde donde urge encontrarse en la voz de uno mismo, dentro del cuerpo de una mujer. 

Todo se aprende y estas cosas no se olvidan, para cada parte una anécdota, para cada silla una espera, para cada ventana una mirada perdida, y no quiero seguir poniendo en desventaja los lugares adonde te he amado y no has asistido a la cita informal, porque de ser formal duele más, saber tu inasistencia. Eso es la casa, eso soy yo, desde hace años, desde hace ayer. Insistir eso hago, y no me lo explico, si de explicar fuera no llevara tanto buscándole el claro a la página negra vista a contraluz de la tarde, para verle el minino agujero que diga que está roto. Que diga en esta ocasión que aun se puedo estar vivo.
Soy la contradicción de lo que pasa, soy todas mis quejas apiladas en este escrito, soy lo que me merezco. Cada quién tiene las letras que se merece. 

Wilfredo Arriola 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Esta noche



ESTA NOCHE le cante a la soledad.
Y ella me escucho.

Lagrimeé esa canción de venas hinchadas
le dije pudiente:
Era para ella. 
Como no hacerlo
con la voz de hierro sangrada.
Es extraño como me miran
las camisas huérfanas sin tu aroma,
es extraña ver la camándula rezando,
sin tus manos derramadas.

Ya no te quiero mientras cante esta canción,
de estribillo olvidado.

Mañana despertare en otra cama,
vestiré el sentimiento de samaritano
para pedirte un mendrugo de tus caricias.
Esta noche sude la inocencia
te grite dos salves maría
figurando pena.
Como reciente la cordura mi vida
si cuando estoy a tu vera
me lleno del más demente tiempo
ese de cantos tibios de madrugada.

Esta noche le cante a la soledad.
Y ella me escucho.

Sentía su aplauso,
tímido con silencio, mordaz sin gesto.
Rondo los pasillos, sin llevarme puesto
es que no soy yo, en mi cuerpo
es que eres tú, en mi tiempo.
Cobarde rompo las flores
de tu preferencia,
niego mi existencia en cada palabra abstracta,
en cada perdón pedido a nadie
en cada silla frente a mis pies doblados
en cada copa vertida sin vino.

Hoy naci muerto cantando
hoy fueron tantos días,
aun divago.

Termino estas notas
a solas 
y sin invitación.

de Intempestivo 

Wilfredo Arriola

lunes, 27 de agosto de 2012

Presentación del libro: Ventanas De la poeta Lya Ayala

Presentación del libro:

Ventanas
De la poeta
Lya Ayala


Día: jueves 30 de agosto
Lugar: Palacio Tecleño de la cultura y las artes
Avenida Eduardo Molina Olivares, 2-3 (contiguo a Alcaldía de Santa Tecla) Municipio de Santa Tecla, Departamento de La Libertad, El Salvador Centroamérica
Teléfono: (503) 2534-4768
Hora: 7:00 pm.

Adquiere tu edición en el Museo de la Palabra y la imagen (MUPI), La Luna y los Tacos de Paco.
Y el día de la presentación en el Museo Tecleño

Inversión:

$3.00


  

martes, 21 de agosto de 2012

Presentación del libro La decisión, la venganza y otros cuentos de Mauricio Vallejo Márquez

El viernes 24 de agosto en el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) a las 6:30 pm se presentará el libro La Decisión, la Venganza y otros cuentos del escritor Mauricio Vallejo Márquez. Editado por ediciones La Fragua.
La presentación estará a cargo de César Ramírez (Caralvá), fundador del Suplemento Tres mil y escritor.


MAURICIO VALLEJO MÁRQUEZ
(San Salvador, 1979). Escritor, poeta y periodista. Licenciado en Ciencias Jurídicas. Se desempeña como corrector de estilo de Diario Co Latino. Coordina el Suplemento Cultural Tres Mil y Aula Abierta, del mismo periódico. Es director de ediciones La Fragua.
Ha publicado: Tiempo en la marea (poesía, 1999), Cantar Bajo el vidrio (poesía, 2000), La Casa (poesía collage, 2001), El último salmo (poesía, 2007), Cuentos de Ocio (microcuento, 2006) y La decisión, la venganza y otros cuentos (cuento, 2012).
Su poema El último salmo ha sido traducido al inglés, francés, japonés, hebreo y portugués. Aparece en las antologías: Alba de otro milenio, de Ricardo Lindo (2000); Arte Poética, de André Cruchaga (2006); Antología de literatura salvadoreña 1960-2000, de Jorge Vargas Méndez (2008). Lunáticos, poetas noventeros de la postguerra, de Alfonso Fajardo (2012).
Sus artículos, cuentos, poemas y ensayos se han publicado en las revistas literarias: Cuadernos Hispanoamericanos, España; Círculo de Poesía, México; Cultura; ARS; El Búho de LPG; La mosca; Huella; MeSCenas y Revista Islámica de El Salvador.

pagina del autor : Mauricio Vallejo Márquez

Ediciones La Fragua ha publicado: Si dejas de quererme lo sabrá este poema de Benjamín Prado, Ventanas de Lya Ayala, Sueño Inverso de Wilfredo Arriola, La historia de una lágrima de Hilda Henríquez, Pecado de Néstor Moreno y De Vallejo a Vallejo de Mauricio Vallejo (padre).

El MUSEO DE LA PALABRA Y LA IMAGEN ESTÁ UBICADO EN URBANIZACIÓN LA ESPERANZA EN LA 27 AVENIDA NORTE 1140. TELEFONO 2275-4870

En la actividad se contará con la participación de Gabriela Mejía con el performance Ataduras y la música de Carlos Rubio Calles.
Se encontraran libros a la venta.


"En estos siete cuentos nodales, Vallejo Márquez le concede a la literatura un plano de igualdad con las ciencias sociales.  Anticipa un proyecto inacabado, por venir.  A la arrogancia científica que reclama para sí el monopolio de la verdad, la literatura abriría una esfera inédita: la del cuerpo humano como sustrato biológico sometido a exigencias de orden cultural.
No habría un proyecto único, sino varios simulacros paralelos y en pugna, que anhelan sustituir lo real por su imaginario simbólico.  Los sujetos históricos poseen tanto el derecho de sentir —de interpretar su vida en letras y ficciones— como un científico social racionaliza vivencias ajenas.  Intuyo por qué razón la vivencia directa traducida en letras sería ficticia, mientras el sistema lógico de lo no-vivido monopolizaría el derecho a la verdad.  Se trata de un régimen bastante curioso, aún en boga, en ciertos círculos intelectuales.  Si traduzco mi vivencias y percepciones en cuento, novela o poesía se llama ficción.  Si un extraño traduce esa misma experiencia en un ensayo sociológico se le llama ciencia.
Acaso la oposición binaria —ciencia-ficción— justificaría ámbitos complementarios que la presunta verdad científica finge como reales para legitimar su superioridad.  Nada nuevo: la ficción es el corolario nietzscheano de la ciencia..  Es realmente curioso que sentir el color, el aroma y el sabor del mango sea menos real que clasificarlo de anacardiácea".
Rafael Lara Martínez,
escritor y antropólogo, premio nacional de Cultura 2011.


La decisión, la venganza y otros cuentos de Mauricio Vallejo Márquez puede adquirirse en Ediciones La Fragua, Librería UCA, Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), La Luna, Los tacos de Paco y Diario Co Latino.

jueves, 16 de agosto de 2012

No lo comprendo


La noche comenzó a partirse, como se parten los labios al pronunciar la palabra “amor”. Y de cuando, me abrigo la esperanza que dejan las calles al marcharse, llenarse de todo su torrente, de lastimar la piel con tanta pena contada desde la mirada, así me siento. La noche es una inmensa tarde de luto, donde la brisa recoge los recuerdos que van quedando baldíos, olvidados en las cicatrices que vuelven a herirse, que solo les basta el recuerdo para llenarse de dolores no superados, tanta quimera, tanto, tanto. ¿Adónde se suelta el grifo del latir? ¿para qué sirve mi voz? ¿a qué esquina llego y se vuelve más legítimo el fin del mundo? Su rostro es una respuesta que solo se responde desde el silencio. Nadie venga a tratar de redimir la esperanza, la congoja  apuñala, tus pasos dejan en ridículo esta silla cansada de esperar. Perdón por el Yo, usted, perdón por la palabra “vértigo” por la palabra “traición”. Desde hace mucho pertenezco al lugar donde el vaho crece al contrario de las heridas, y la pena es una nota  que se toca sin tocar…  Dejen al viento cantar con su voz de ramas, déjenlo hacer de cada mes un pueblo de días. Las sombras se debilitan y esta pasión acusa la niebla, me amarro al llanto, peco con tus silabas, la calle se hace mar con cristales de lustre. No comprendo nada, ni la fecha que no suma nada, no comprendo el victimismo de las sabanas, nuestra segunda piel. No lo comprendo amor, no lo comprendo.

domingo, 5 de agosto de 2012

Ventanas de Lya Ayala






NUEVO LIBRO DE POESÍA DE LYA AYALA LAS VENTANAS. PUEDE ADQUIRIRLO EN LA LUNA CASA Y ARTE O SOLICITARLO AL CORREO arteagapaz.israel@gmail.com o al correo de la EDITORIAL LA FRAGUA grupoliterariolafragua@hotmail.com 












 “Vuelvo a nombrar a Lya porque es el ser vital que encontrarán si miran hacia dentro de estas Ventanas. Si desde Las Ventanas miran hacia fuera, será el ojo de ella, de la mujer-poeta. Pero, si desde ahí, y será obligatorio, se ven  ustedes mismos, será ese milagro, que desde su alma, (alma de Lya),  arranca el viento: el milagro de la poesía”.


Silvia Elena Regalado


Poeta







Lya
Ayala
  (El Salvador, 1973). Poeta y
periodista. Ganadora del Premio Alfonso Hernández (1997). Su obra ha sido
publicada en Suplemento Tres MilLa Prensa GráficaRevista HuellaLa Prensa de
Nicaragua
. Aparece en la antología de poesía salvadoreña Alba de Otro Milenio de Ricardo Lindo
(DPI 2000), Antología del Voyeur
(Ediciones del Viento, 2009). Publicó la plaqueta Verde en Concultura y Casa del Escritor (2002), Arrecife (La
Fragua, 2007). Ha escrito los poemarios Verde,
Pieles del MarMemorial del árbol y Rojo.
Actualmente es profesora universitaria, estudia la maestría en comunicaciones
en la UCA y subcoordinadora del Suplemento
Cultural Tres Mil.