jueves, 4 de abril de 2019

Wilfredo Arriola en EsPoesia



La fundación de lo inevitable  - Wilfredo Arriola (poeta salvadoreño)
I
Lo que hay de eternidad en la certeza es la fundación de lo inevitable.
Dijiste cuando me mirabas,
la tarde donde fuiste por última vez dueña de tus daños.
Nadie, implora después de la derrota.
Nadie, siempre es una multitud en la soledad.
Nadie, hace milagros con el óxido del cerrojo del desespero.
Nadie tiene la eternidad porque nadie conoce lo desconocido.
También eso decía tu mirada.
II
La pupila guarda en sí, el error del recuerdo.
-pero el descaro siempre firma en la ironía-
Si puedes entiéndelo así.
¿Has encontrado el peso del vacío?
¿A quién mira uno cuando tiene la mirada perdida?
¿De quién es el poema que uno firma en segunda persona?
La respuesta es la suma de nuestras soledades.
III
El fuego que nubla también predica la oscuridad.
Vos fuiste eso: El abismo que existe en mi sombra.
Vos fuiste eso: La ciudad que nadie habita cuando uno llora.
Vos quisiste eso: Ser el puzle que rige el insomnio.
La trampa de un lobo que no sabe para quién aúlla.
Vos quisiste eso: Ser vos incluso cuando le apostabas a ser la impostora.
IV
Nadie sale de sí mismo.
El abandono se paga con moral.
-Ese fue el recuerdo primero-
La meditada cobardía del silencio.
-la sabiduría es innegociable aunque su escenario sea el sosiego-
De ti hay dos partes que duermen mis dudas de tanta espera.
Diré dos para atribuirme los dones de lo destilado.

V
En lo inconexo tiemblan dos mitades.
Lo que hay entre ellas tiene el símbolo de la verdad.
Eso somos: materia que busca su verdadera esencia.
El encuentro y el desencuentro
ambos son inicio pero este último inicia lo definitivo.
VI
La eternidad si es que existe esta después de tu silencio.
Lo demás tiene que ver con el olvido.

Wilfredo Arriola en Avenegra



Wilfredo Arriola fue publicado en la revista literaria Avenegra en El Salvador 




No sortear la soledad

Wilfredo Arriola
Poeta
Después del silencio llega otro, el primero de dolor el segundo de aceptación. Uno intenta buscarse entro lo devastado que deja la verdad, sin embargo, es de valientes ocuparse del vinagre de las cosas imposibles. Y sucede, las cosas de siempre dejaron de serlo, buscar el cepillo de dientes sin compañía, reorganizar la casa, dejar de tomar café en la taza acordada, crear otra atmósfera libre de escenas que no le hacen bien al recuerdo. Todo es posible al inicio, si es que se puede volver a iniciar, después de los treinta, todos los conceptos cambian de definición, a la soledad le llamamos crecimiento, al amor sociedad, a la alegría paz, otros le llaman desesperación de no saberse solos.
Las cosas que se rompen para siempre no hacen ruido, leí hace poco y me pareció oportuno. No sortear la soledad, no darse al primero, aunque en un naufragio cualquier barco es el correcto.
A lo que llamas perfecto te define, el filósofo y abogado francés Francois Marie Arouet, dijo: “Lo mejor es enemigo de lo bueno” lo acato en tardes como esta, donde no hay ruidos de fondo, no hay llamadas que pregunten ¿cómo estás? No hay urgencias de cumplir con una cita, ni de tropezarse con una petición nunca hecha en el jardín, ni la eterna promesa de volver a estar en forma. Hay soledad y está bien. Hay un crecimiento para conocer el descaro de saber quien uno es. Todo descaro tiene algo de insolencia y toda insolencia es parte del rompecabezas indefinido que somos. No quiero morir sin conocer quién soy, adonde no quiero llegar, a quién no quiero volver a elegir, a qué debo de decirle No, a qué debo de apostar y armar todo esto que dejan las batallas perdidas que siempre hay, saber ganar es reconocer saber perder.
Hoy por hoy, cuando suene la alarma y la madrugada cante la misma canción de siempre, volveré a inventarme excusas para mi vida, el agua estará fría y mientras me seco y agito mi cabeza en otro lado, en una parte del mundo estará alguien como yo, creciendo a su manera, no sorteando su soledad al mejor impostor, aunque la suposición es un mal consejero…
¿Habrá algo mejor que todo esto? Las respuestas se pagan con experiencia y toda experiencia deja algo de dolor.

400 likes

Wilfredo Arriola, 
Poeta y escritor
Su halago más sincero siempre fue: No me interesas. No era por impostura ni por el mal mencionado ataque de clasismo, él cree que es verdad decir lo que se piensa con la desnudes de las cosas impredecibles. Salió con Leonor, a contra pronóstico de su noble cometido. Esa tarde estuvo cargada de miradas de las que había que sacar un cursillo para interpretarlas. Nunca eran puntuales, a veces tímidas, otras certeras, otras volátiles, tal cual la vida cuando se decide encontrarse con alguien a quien uno no conoce en persona.
Un café de plaza los recibió, dos sillas, un parco centro de mesa con la oferta del momento, el clima húmedo del verano, a suma de su postura inusual de sentarse al estilo europeo. Reacomodarse la camisa a cuadros por tercera vez estaba siendo su deporte y las expectativas girando en la ruleta para ganar el botín que dejan los primeros encuentros. Pensaba en qué pedir, para parecer más interesante, si ser leal a sus hábitos o dar una imagen de dandi refinado. Después de varios días de chat y de confabular entre lo que les gusta y lo que les disgusta, de sus banales temas, de hablar sobre Milán Kundera, de Sylvia Plath, de Sharon Stone y su última película, del clima como comodín en noches de capricho. Eso dio pie a que se creara el inevitable puente con el cemento de las proyecciones a las que uno invita. Cuando no se tiene en quién creer, el alma necesita crear un dios para orarle en soledad. Quizá era su caso, no sabían cómo caminaban, cómo se reían y si aún a pesar de las complexiones de su rostro seguirían considerándose bien parecidos, ni siquiera intuían la falsa confianza que se decían así mismos que se tenían, ni a qué hora detestarían estar en  compañía o en el excelso de los casos (que no se esperaba) era que, el tiempo volase el ritmo de las 4 de la tarde y de pronto la noche se presentara sola para irrumpir entre risas y horarios. Develar un hallazgo. No sabían nada de sí mismos que no fuera lo que dice la pantalla de un celular, si aquella foto de 400 likes llegara al más importante; al de ellos, que se vuelve a otorgar en vivo.
La confianza de las redes sociales nace de la impersonalidad de una repetitiva conversación que nada tiene que ver con la naturalidad de un encuentro. Se vieron, se miraron, se saludaron de mejilla, besaron el aire para conocer la frontera de sus olores, para saber si era una buena premonición la fragancia a la que aspiraban hacer dependientes.
La primera conversación estalló con él.
—Te ves genial, al ver a mi alrededor te busqué en el paisaje, pero no pude encontrarte, porque vos eras el paisaje. Ella sonrió para dejar afuera un poco de diplomacia y adentro el infierno de las cosas no dichas, las que duelen más.
—Gracias. ¿Tenés mucho de esperar?
—No, recién llego. Necesitaba hacer algo por acá, unos pendientes y pagar facturas, ya sabés, cosas de uso común. Contáme más, la conversación de ayer por la noche quedo en suspenso, después de las dos horas me quedé imaginando el final de lo que me contabas, pero el sueño te atacó, sin embargo, luces radiante como si el desvelo supiese dormir cuando le hablás vos. Giro su cabeza, miro su reloj y entendió que el puente que la sostenía parecía ser, no el más estable o peor aún, predecía incomodidad, más de la que ya tenía en tan pocos minutos. — Si, la verdad, cuando sentí ya era muy noche, casi de madrugada y no pude responder como quisiera. Hoy por la mañana, entre tanto por hacer solo pude acusar nuestra cita. Lo siento.
—Quédate tranquila, no pasa nada. Que es la bandera de los que les pasa todo. Un país cabe dentro de esa afirmación. Era la segunda vez que ella se cruzaba de piernas, decidió llevar zapatos cerrados porque había olvidado hacerse los pies y hay impresiones que duran para siempre. Un vestido floral entre tonos amarillos y cafés, unos zapatos topolinos, una piel con cuatro días sin depilación. Su pelo, al viento y fugaz de colas y cualquier amarre, en sus ojos cabía la verdad. Su alma, en cualquier otra parte que no fuera esa. Un minuto le basto a Leonor darse cuenta que sus proyecciones de chat y esperanzas pretendían ganar el premio al mayor fracaso de los últimos años.
Un discurso interno y de publico sus diferentes personalidades estaban haciendo escenario en la mente de Leo. No prestaba atención a las diferentes tonalidades de la voz de aquel tipo que fue su salvación en la tendida tristeza del último semestre y que en ese momento se postulaba hacer la vergüenza que contaría el resto de su vida. Reviso con disimulo la ventanilla de noticias en su celular y las que siempre esperó cada tarde, estaban en vivo frente a ella ¿Qué pasaba? ¿No era esto lo esperado? O había logrado identificar que las relaciones a distancia no son otra cosa más que un ejercicio narcisista de amor. Que se termina cuando uno decide dar un paso más, pero ese paso más es en falso. Su voz, no era la que ella inventó, sus manos no la sabían tocar como lo hacía con sus palabras, su mirada en vez de ser hipnotizadora resultaba amenazante. Había un abismo entre el que inventó al que estaba frente a ella. Sus gestos de aceptación desde hace un momento dejaron de hacer de educación y han sobrepasado la estrecha línea del desinterés. Se calló. Hubo un silencio entre los dos, como el que ocurre después del de las noticias devastadoras. Un fallecido, un terremoto, la noticia de la partida de alguien, perder el partido tan esperado. Se callaron. Esa mesa que los separaba tenía las dimensiones del río Nilo. No pasaron más de cuarenta minutos y entonces el derrumbe. Dijo él: —Creo que me tengo que ir, ha sido bonito compartir contigo este momento, pronto anochecerá y lo mejor es que vaya buscando la salida. No quiero encontrar mucho tráfico al regresar.
—Como quieras, dijo ella, mitad temblorosa, mitad aliviada. También me ha gustado, ha sido agradable conocerte. Seguiremos conversando…miro al lado, como se mira al saber que uno dice una falsedad.  Sonrieron sin mostrar sus dientes y el primer paso dice que todo fue un espejismo del que ambos habían sido estafados. Partir a cualquier lugar es una buena elección cuando se huye de una vergüenza.
Después de esa básica separación, cada quien hizo una tesis de lo ocurrido. El celular no tenía mensajes que responder ni los tendrán. Los protagonistas de aquellas conversaciones hoy eran impostores a su realidad que se alejaban por distintos caminos. La hora intimida en su lento avance y ese vacío tan profundo dejado en lo puntual del desgano se acomoda como una felicidad se cura de emoción. Quien sepa leer una mirada en cualquiera de los dos podrá leer las indicaciones del veneno. Una mezcla de rabia, agonía y de pronto una extraña libertad, la que da una derrota. La de volver a empezar.
Aquella tarde no hubo beso de despedida.

Articulo publicado en el Diario Co Latino Suplemento Cultural 3000 29 de marzo 2019
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Me dijo que existía ( Acerca de Monseñor Romero)

Wilfredo Arriola, 
Poeta y escritor
Fue allá por el año 1962. Monseñor Romero provenía del seminario mayor San José de la de Montaña en San Salvador acto que fue iniciado en el año de 1938 posterior a esto, siete meses después fue enviado al seminario Pio Latinoamericano de Roma para proseguir sus estudios de Teología. El 4 de abril de 1942 fue ordenado como sacerdote en Roma y luego al siguiente año volvió a El Salvador. Mi madre aun sin saber que era mi madre, trabajaba de cocinera en la iglesia Sagrado Corazón en la colonia Escalón. Este lugar albergaba a diferentes representaciones católicas de la época, en ese entonces se alojaban los Padres Claretianos una comunidad católica religiosa de sacerdotes y hermanos con la misión de extender el Evangelio de Jesús.
En dicha iglesia, la labor de mi madre era preparar diferentes platillos para el placer y alimentación de los huéspedes y comunidad religiosa que llegase. Monseñor Romero era uno de los invitados asiduos a este lugar y no solo al lugar, en especial a la cocina que comandaba mi madre. Solía decir que le encantaba llegar cuando hacía Paella española, las razones eran puntuales. Monseñor Romero tenia una excelente amistad religiosa y de camarería con los sacerdotes de aquel sitio, tanto que no necesitaba ser invitado para una actividad específica, simplemente llegaba por el hecho de dar un abrazo o de entablar conversación acerca de la vida, de la fe o de lo que les gobernara en ese entonces. Mi madre recuerda con atento cariño a el padre Francisco Fierro, Padre García, Padre González y al Padre Zuluaga, la mayoría de ellos españoles con calidad humana y fervor por representar a la iglesia católica, iglesia que ha representado Monseñor Romero con su legado irrepetible.
Monseñor Romero, entre risas y largas conversaciones se desprendía de la sala de estar y se dirigía hacia a la cocina para conversar con mi madre acerca de temas cotidianos. Me preguntaba —me cuenta— del por qué no continué mis estudios, de dónde era, y adónde aprendí a cocinar. Cuando me preguntaba no solamente me hacía sentir bien, sino que también me decía que existía, que no era solo la cocinera del lugar sino también alguien que necesitaba ser escuchada y que en la soledad de una cocina también se puede hacer lobby como el de un hotel. No es que los demás miembros de los Claretianos no lo hicieran, también lo hacían, a su forma y manera, pero la peculiaridad de Romero era especial porque no dejaba ver hipocresía alguna y entre preguntas y risas develaba su pasión por los camarones de aquella Paella Española que preparaba. Me hacía el universal gesto del guardar silencio y tomaba los mejores camarones, los más grandes. También fui su cómplice, camarón que se comía, camarón que reponía, pregunta que me hacía pregunta que respondía. —No le digas a nadie— y reíamos de a dos. Aquellos años pronosticaban años de lucha y entrega. Monseñor Romero siempre fue un tipo sencillo que es el mayor halago de las personas eternas. Solía irse a tomar la siesta al cuarto de huéspedes y volvía al cabo de unos 30 minutos a sentarse conmigo en la cocina a conversar como si nunca se hubiese ido. La única petición, —me cuenta mi madre— que a su café solo le ponía azúcar él. Su naturalidad era como la de un ciudadano más sin poses ni ambigüedades. “Hace calor aquí, pero cuando uno hace lo que ama siempre es un buen lugar para estar Hortencia”. Fueron parte de las últimas palabras que me dijo. Los recuerdos cada vez que se cuentan se viven por vez primera, porque siempre uno tiene otra piel para contar lo sucedido. Me lo cuenta mi madre Hortencia, en vísperas del 24 de marzo día internacional para recordarlo. Hay café, como al que a él le gustaba, estamos cerca de nuestra cocina, ella lo cuenta yo lo escribo y quedará para siempre como su obra y recuerdo en cada una de las almas donde dejo huella. Mi madre me pide no ponerle azúcar al café de ella…
A Hortencia Flores. 



Articulo publicado en el Diario Co Latino (Suplemento Cultural 3000) 22 de marzo 2019


sábado, 1 de julio de 2017

Lectura de Wilfredo Arriola en la Asociación Islámica de El Salvador


El poeta Wilfredo Arriola estará leyendo en la Asociación Islámica Shiíta de El Salvador, junto a él Efraín Echverría.
Hora: 5: 50 p.m.
Entrada libre 
Sábado 1 de julio de 2017 

Wilfredo Arriola

domingo, 28 de mayo de 2017

Lo único que es superior al arte es la realidad - Entrevista a Evelyn Galindo

Evelyn Galindo Doucette es una escritora, pintora e intelectual, su especialización es en Literatura y Expresiones culturales, en la actualidad estudia el Doctorado en Lengua Española enla Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.
Los temas que Evelyn Galindo emprende están íntimamente ligados a la cultura De Centroamérica y ,desde luego a su país natal, El Salvador. Su sensibilidad por destacar lo más relevante de su país suscitó a esta entrevista para conocer un poco más acerca de sus enfoques e inquietudes que le rondan. Galindo tuvo a bien otorgarnos un espacio que se traducen en lasespuestas a los siguientes cuestionamientos:
P-¿Cuál faceta artística disfruta más Evelyn Galindo?
R-Mi proceso siempre tiene base en la realidad y trato de reproducir ésta en dibujo, acrílico y con tintas…me dejo guiar por el reto de representar el impacto emocional de la realidad…eso que Roland Barthes llama el «Punctum», el detalle que nos cautiva, no por su belleza, sino por su forma de penetrar el alma.
P-¿La poesía es el punto de partida para todo?
R-No, no lo veo como el punto de partida para todo. La poesía es otra manera de representar la realidad, la belleza y nuestras esperanzas, pero está al mismo nivel que cualquier otro arte. Lo único que es superior al arte es la realidad.
P-¿Qué devela más la pintura? ¿La insinuación o la comunicación?
R-Yo pinto para comunicar una perspectiva o una idea; es una forma paralela al ensayo académico y muchas veces trato el mismo tema en ambos medios. La diferencia es que en el ensayo uno lleva el lector de la mano y el escritor ocupa una posición de autoridad en cuanto el argumento. La pintura se presta para una forma de comunicación más intuitiva y experimental.
P-¿Hay algo más que se pueda decir de la serie Aguacateros?
R-Para mí los aguacateros son paisajes como el volcán o el mar. Son símbolos del país, de la sociedad y de la cultura salvadoreña. Pinto varios y nunca es el mismo y, a la vez, siempre es el mismo.
P-¿Cuándo está más solo un ser humano?
R-Un ser humano está más solo cuando no puede narrar su historia o contar su pasado. De hecho esta es la definición que algunos le dan al trauma, ese no poder narrar algo públicamente.
P-¿Hay un antes y después en tu vida?
R-No, la verdad que no porque mi vida ha sido más bien una serie de procesos…de guerras y posguerras. En mi caso ni los sucesos ni las personas han entrado ni salido de mi vida nítidamente. Siempre dejan estelas, huellas y trazos.
P-¿La intimidad del artista es una exposición o un refugio?
R-Un buen artista desnuda el alma por completo y te mira fijamente para que le regreses la mirada.
En el extranjero y en lo perdido uno valora mejor ¿Cómo asumes esta postura?
El extranjero es mi realidad; vivo entre los dos países. No es que se valore mejor desde fuera sino que es un punto válido desde el que narrar una historia o una perspectiva sobre el país. En El Salvador muchos de mi generación fuimos parte de la diáspora de la guerra, otros se quedaron pero como parte de una diáspora interna pendiente de una cultura más universal que local, pendiente también de oportunidades para irse o con parientes en otro país. El país expulsa así a sus hijos. Yo narro desde la posición que me ha tocado como hija expulsada y asumo la autoridad de pintar y escribir desde ese lugar.
P-Legados de guerra en El Salvador es el nombre de tu blog ¿Con que intención nace?
R-Este blog nació como un archivo para guardar los apuntes de las lecturas dispersas que hice en el doctorado. Ahora sigue la evolución de la tesis y trata principalmente temas relacionados con la producción cultural actual de El Salvador.
P-¿Qué sensaciones te deja la cultura contemporánea que vive El Salvador?
R-Desconfianza. En realidad hay mucha «cultura» patrocinada por el estado que me causa escepticismo. La producción cultural más dinámica viene de la población y no se encarga desde arriba. En este caso el arte deja de ser una expresión humana y se convierte en propaganda.

Entrevista realizada por Wilfredo Arriola y fue publicada en el suplemento cultural 3000 del Diario Co Latino 27 de mayo 2017
Evelyn Galindo - El Salvador 

jueves, 30 de marzo de 2017

¿Qué puertas atraviesa usted?


Siempre me he cuestionado, ¿Qué nos dicen las puertas de los lugares adónde vamos? ¿Quiénes pasan a diario por ahí? ¿Nos darán una pista de quiénes son? ¿Sí será el umbral a otra dimensión y nosotros somos el hilo que enhebra esa aguja?  ¿Será esa división entre el mundo externo e interno? ¿Se ha percatado usted?

La puerta de mi casa tiene un fondo blanco que aspiro provoque pureza, que de una sensación de paz para quienes la frecuentan, no obstante otras puertas, tienen un aspecto gastado por tantas manos que se han depositado en sus manecillas y esa impresión en muchas ocasiones, seré sincero, no me aspiran a entrar, a perforar con mi presencia atravesándola. Otras puertas son muy sobrias, tanto que nos dan una pista de quienes habitan dentro. Quizás son una pequeña frontera entre lo que uno abandona y lo que uno puede recibir dentro. A veces me hago las preguntas preliminares ante la textura, la presentación, el diseño y tantas cosas que hago hincapié antes de mi marcha habitual; esos pocos segundos frente a frente como cuando uno está a punto de girar en una vuelta pronunciada y como recompensa a la ansiedad nos encontramos ante lo desconocido.

Recuerdo la puerta de la casa de mis tíos en San Vicente, tenía un letrero que sentenciaba como primer saludo: «Somos católicos y veneramos a la Virgen María, no cambiaremos de religión, no insista.» Un mensaje contundente para cualquier secta que no fuese la de ellos, la personalidad de nuestras puertas dice mucho de nosotros. Puertas como la de la casa de un vecino de la colonia donde resido, con un escudo de su equipo favorito mostrando su ferviente pasión y fanatismo por el deporte que ama, nos estará diciendo: «Si eres de los míos eres bienvenido.» Es probable, adonde estamos, por lo general dejamos ofrendas de quienes somos. No solo las puertas de las casas de domicilios nos dan muestras de quienes son. En las iglesias católicas es muy común observar con delicada pericia de estructuras metálicas la figura de Jesús crucificado, apuntando en el inconsciente que esa escena es digna de recordar, otras iglesias nos dan una impresión de elegancia arquitectónica y el mensaje puede entenderse de otra manera.

Hay de puertas a puertas, las que tienen un foco rojo situado arriba de ellas que predican que pueden ser como un faro, pero de la perdición. Puertas con estricta seguridad con otra puerta a la par, pero esa puerta es humana con traje de vigilante. Puertas de cortinas de tela, puertas de esas extrañas que esconden los libreros que quizás nunca atravesaremos para sentirnos un poco «gánsters» o esas puertas que uno da una contraseña y por un momento sentirnos parte de un grupo privilegiado. La vida también es una puerta, también damos contraseñas, también como nos miran nos quieren abrir y a veces nos quieren cerrar del  todo dejando las llaves adentro.

La próxima vez que asista a un lugar, pueda ser que la puerta diga mucho del lugar al que está entrando o haga énfasis en la suya, para dar u ocultar mayores pistas de quién es usted. Las puertas son el primer mensaje que les damos a nuestros visitantes y es probable que algunos desde ahí ya no quieran entrar o con mayor fortuna celebren poder entrar al mundo que usted les propicia.

Wilfredo Arriola


jueves, 23 de febrero de 2017

Wilfredo Arriola en La Radio Minarete

Este sábado 24 de febrero el poeta Wilfredo Arriola estará compartiendo con los compañeros de Radio El Minarete en el programa La Alborada de Oriente acerca de su poesía. 



Los vincluos son: www.elminarete.net y para celulares y tablets es: tunein.com/radio/El-Minarete-s259582/ La hora es a las 4: 00 p.m. de América Central.

sábado, 1 de octubre de 2016

La misión de la poesía en todo tiempo. Ser como todo arte una respuesta a los problemas del hombre y la sociedad - Entrevista de Wilfredo Arriola al poeta Velis Tobar

La tarde es amenizada por las letras del poeta y crítico Alfonso Velis Tobar. Con su tenaz voz muestra con tesón su amplio argumento literario, sus opiniones, su manera tan lúdica de ver la actualidad literaria salvadoreña. Nació en Apaneca, El Salvador, 1950. Es académico de las letras,  poeta, escritor e investigador de la Literatura  Salvadoreña e Hispanoamericana. Profesor de Literatura (Universidad de El Salvador, 1984) y Master en Artes (1996, Literatura Hispánica, estudios de Historiografía Literaria y métodos de investigación, Carletón University, Ottawa, Canadá donde fungió como profesor e investigador. Ha publicado poesía, ensayo y crítica literaria en Revistas literarias nacionales y extranjeras. Obtuvo mención de honor  con “Las Estaciones y otras cosas” en los “Juegos Florales de Zacatecoluca” (El Salvador) en 1981. Acreedor a “Moneda de Bronce Dorada y Diploma al Mérito” como triunfador en tercer lugar en la “The North American Open Poetry Competition”. Forma parte de la Antología “Beyond the Horizon” (“Más allá del horizonte”) titulada “The Sound of the Silence”. Otras plaquettes de poesía: “Desde un Cuerpo de mujer” (1983 y 2006), “Poesía colorada” (1985, junto con el poeta  Joaquín Meza), “Los días y la Guerra” (Poesía 1979-1990). “Poemas de exilio” (1987), “Diario de un poeta desesperado” (1990- 92), “Palabra Ardiente” (2007-2010), “Poemas en prosa”. (2005) Su poesía ha sido traducida al Inglés por  Tamara Crespín, Phd. Western Ontario University. Actualmente  trabaja en estudios sobre el proceso histórico crítico de la Literatura Salvadoreña.
Es sobre tantas cosas poeta de la vieja escuela pero siempre con algo punzante por decir que lo convierte en contemporáneo, ameno, intrigante, dueño de todas sus palabras; su juicio de intelectual lo avala. Con el lucido recuerdo del pasado como trinchera para desafiar siempre la realidad, su realidad expuesta en cada uno de sus poemas, en paralelo a ello el basto material inédito que en futuro podremos apreciar como un excelente aporte al presente literario de nuestro país. Velis Tobar tuvo la elegancia de conversar en una de estas tardes colmadas de incertidumbre, con este servidor que tuvo a bien hacerle una serie de preguntas, que el poeta con su mirada profunda y lengua depurada supo contestar a su peculiar manera, a continuación un panorama que dan fe de aquella tarde.
P- ¿Será la poesía contemporánea una respuesta a lo que se vive en nuestro país El Salvador?
R-La poesía no puede ser salvadora  de esta realidad dolorosa que vivimos, después de un conflicto armado  donde la poesía misma se integró a la lucha por la liberación nacional. Claro dentro de esta lucha de clases que enfrentamos ella contribuye a ese cambio con su mensaje a favor del pueblo. Por ello la poesía debe tomar postura moral,  esperanzadora dentro de esta desesperanza de frustraciones sociales en este periodo de postguerra. Esta inseguridad ciudadana como consecuencia de una crisis económica, desintegración social que enfrentamos. Si queremos salvar al país de esta crisis, tanto los que hegemonizan el poder económico,  político y aquellos donde radica la fuerzas de trabajo debemos acceder a ese cambio en beneficio de una causa común para todos, creando fuentes que contribuyan a ese desarrollo del trabajo bien remunerado, para erradicar el hambre y la miseria, alcanzando niveles mejores de vida. Con derecho a la educación, la salud y al goce de  la cultura y a una vejez digna como país civilizado. Pues la riqueza y el bienestar de unos es la pobreza  de otros que caminan desesperados. Aquí sálvese quien pueda ante esta violencia que padecemos, ante los ojos  la noticia sensacional de ser catalogado un país violento en el mundo. Por ello la respuesta de la poesía contemporánea debe criticar todo mal estado de cosas.  Esa respuesta debe ser toda una facultad creadora donde la poesía no pierda esa esperanza, esa magia, esa fantasía lo fantástico de inventar una realidad utópica, esa imaginación al servicio del cambio, por la felicidad de nuestro pueblo, ya lo bastante sufrido, mangoneado por las clases más pudientes. La poesía como una forma de la conciencia social debe buscar ese  cambio a conformar  esa sociedad más justa y más humana, creo que esa debe ser la misión de la poesía en todo tiempo. Ser  como todo arte una respuesta a los problemas del hombre y la sociedad y El Salvador no es una excepción.
P-¿Tendrá la poesía alguna característica imprescindible?
R-Pertenezco a la generación que surge en la segunda promoción  de 1975. Una generación inquieta, de anhelos revolucionarios, que apoyamos tanto la gesta del Che como el de la revolución cubana. Ella no puede dar la espalda a los problemas que aquejan a la nación, una sociedad colonizada, sufrida, de una historia que siempre ha sido triste como dijo el poeta Chema Cuellar.  “Que no ha conocido la felicidad ni la alegría”. Nuestra poesía la mayor parte se caracteriza, por los factores que la determinan a ser una poesía reflejo de las convulsiones sociales, esa historia violenta que padecemos históricamente  a partir de los problemas económicos y políticos. Ella debe ser ojo de juicio crítico, poner el dedo en la llaga, denunciar el mal, superar el dolor social.  Debe pronunciarse, manifestarse, participar con valentía creadora, con sentido de rompimiento, hacia una nueva trayectoria  de la realidad, romper con su lenguaje mismo, alguien que lleve al cambio como nación independiente, libre y soberana. Así que lo imprescindible de la poesía, es que ella prescinde de su  creatividad a la evocación de nuestros problemas, lo que significa rescate de nuestra identidad nacional y cultural. Debemos descolonizar la conciencia al mismo tiempo de descolonizar  esta sociedad sometida y allanada por el imperio del mal.
P- En su visita más reciente al país  ¿Cómo ve Ud. el panorama social y cultural que se vive dentro?
R-Tu pregunta tiene situaciones de fondo. Viendo ese panorama social y cultural a partir de una visión materialista de la historia. Lo que siento, primero la inseguridad la desconfianzas.  ¡Sino mira el índice  de victimas  a causa del crimen organizado y en acuerdos con los poderosos! Padecemos la política  neoliberal económica. El nacimiento de las maras es producto de la desintegración económica y social, crisis misma que propiciaron los vende patrias del sistema.  Aquí la corrupción anda como fácil manejo del pecado. Nuestra esperanza con este gobierno revolucionario del FMLN trate de resolver la secuela de problemas que nos trajo la postguerra después de los acuerdos de paz en 1992 y luego el mal manejo estatal de los gobiernos de ARENA a quien poco le importaron los problemas del pueblo, un pueblo que se niega a morir. Puedes ver el consumismo de esta falsa imagen de progreso. Pienso  que esta aparente modernización solo demuestra el “profundo atraso” en que vivimos, mientras la miseria y el hambre rondan por doquier. El Gobierno no solo debe preocuparse por la seguridad, de las mejoras del país sino reflejar  honestidad, confianza y gobernar con transparencia al pueblo.
Aquí el panorama  cultural parece de mucho entusiasmo, pero es desértico, falta apoyo, falta establecer una política cultural. Aunque parezca aislado, debería haber un frente cultural de escritores y artistas. Después de la guerra, la crisis nos lleva a los cambios,  la influencia de la tecnología de las redes sociales, para muchos pasatiempos bobos. Veo un panorama cultural muy pobre, aunque hay entusiasmo en el quehacer  artístico en general como te repito; creadores que pretenden vivir del arte con justa razón a sobrevivir en este medio en crisis [hostil al arte]  y  falta de oportunidades, que obligan a emigrar a mucha gente a ese  sueño americano donde creen encontrar felicidad y a veces hasta la muerte. Aquí estamos acostumbrados a padecer  una pobreza cultural enfrentando un sistema de injusticia social. Aquí  la cultura tiene su gozo de clase privilegiado. Y también la justicia misma lo tiene “La justicia pica al que solo anda descalzo” decía Monseñor Romero con entera razón. Vemos con cinismo las escenas  de  corrupción, los desfalcos al pueblo que podrían servir en programas  que contribuyan al desarrollo  social y de la cultura.  Aquí hay subdesarrollo del capital dependiente de quien nos maneja y nos empuja al cambio por medio de una política árida con la llamada “Globalización” más bien “globalización neoliberal”. Aquí necesitamos más armonía social, de oportunidades al mejoramiento de las clases  pobres. Un socialismo del siglo XXI que garantice nuestra soberanía propia, no ser manejados por intereses transnacionales y consorcios económicos. Aquí falta mucho más apoyo a la cultura por parte del Estado. Se exige un Ministerio de Cultura que no solo estimule el espíritu  creador.  Los problemas están de fondo cuando se habla con profundidad de ese panorama cultural, falta apoyo para nuestros valores. Vaya  por qué no decir, que pensionen  aquellos que han contribuido y siguen contribuyendo a la cultura. Veo bastante  entusiasmo con la literatura  y las artes en general, la investigación  antropológica, étnica, el cine que se está experimentando. Pero se necesita más apoyo del estado. La cultura debe enriquecerse en su desarrollo mismo de su identidad propia,  una cultura de convivencia humana, para mayor gozo espiritual del pueblo.
P- ¿Qué arriesga un poeta en un país como El Salvador?
R- Ese riesgo dependerá de tu conducta moral que asumas en su momento histórico. Como poeta, como escritor debes actuar con un grado de compromiso en la práctica misma de esa conducta moral que a ejemplo propiciaron poetas como  Roque Dalton, Alfonso Hernández  y luchadores como Farabundo Martí, Anastasio Aquino ejercían militancia y compromiso. Como creador  debes ser consecuente con lo que escribes, con lo que piensas en beneficio de los más necesitados. De lo contrario serás escritor comprado, amoldado como a la horma de un zapato, dotado de una conducta moral que más comulga con los intereses de los sectores egoístas y vende patrias del sistema. Donde te harán sentir que estas bien con Dios y con tu estómago. Por tanto debes  ser portador de una  conciencia social de participación liberadora, revolucionaria en todo momento con sentido de cambio. Muchos escritores y poetas de los 60, 70´s, como otros más jóvenes nos fuimos en apoyo de la guerra por esa liberación nacional. Se luchaba por el pan la justicia y la democracia. Aunque el riesgo era  jugarte la vida, la cárcel, el exilio, el secuestro y la tortura.  Era un riesgo ser poeta cuando eras justo el mismo grito con el pueblo. Se buscaba contribuir al cambio,  atacando todo mal estado de cosas, una historia sangrienta  que toco enfrentar de la que fuimos testigos. Nuestro pueblo siempre  fue víctima  de la represión de gobiernos de corte neofascista que empezó a afilar su maquinaria represiva desde 1932,  implantando una dictadura de gobiernos militaristas demagógicos, pro-imperialistas. Siempre cuidaron  los intereses de la oligarquía terrateniente, industrial y cafetalera, quienes vendieron el país al mejor impostor del imperio atentando hasta contra nuestra identidad cultural. Esa conducta moral del poeta, del escritor del artista debía ir en apoyo de las organizaciones democrático revolucionarias, no podías quedar aislado.  Tenías que militar por lo menos a través de la poesía, con inteligencia  y cuidado porque si no eras hombre muerto o venadeado. Lo mismo debes hacer en este momento en esta lucha de una nueva coyuntura política de posguerra. Poner al servicio del pueblo tu imaginación creadora, tu ficción como reflejo mismo, como testimonio de nuestra realidad salvadoreña. Esta democracia que vivimos que falta cimentar o profundizar nos ha costado sangre y muerte, por lo tanto debemos consolidarla en la práctica misma de una  poética creadora aun con riesgo de la vida dentro de este nuevo medio. Aquí siempre ha sido un riesgo ser poeta cuando fuiste honesto consigo mismo, leal a tus principios y honesto con los demás. Espero que me captes que ese compromiso de conducta moral será todo el tiempo un riesgo de una u otra manera en diferentes circunstancias históricas.

P-¿Cuál es la característica  personal que marca  pauta  de la literatura  nacional en  el  extranjero?
R- La literatura salvadoreña antes y después de la guerra ha tenido  bastante aceptación y renombre a grado que hoy es tomada en cuenta por el “canon literario” de las universidades extranjeras y en especial de EEUU, Canadá y Europa. Quizás por tradición nuestra literatura está determinada por encausar una temática de los problemas sociales y por esa tradición de rescate de nuestra identidad cultural. Enraizados, enmarcados en acontecimientos políticos y tragedias históricas. Por consecuencia de la guerra, vino la crisis, vino el exilio o destierro forzado o voluntario  y por consecuencia el promover  y enriquecer la imaginación  creadora. Fue el fenómeno de la emigración y causas económicas, políticas y disidencia social. En EEUU, Canadá, Vancouver vemos una literatura salvadoreña con mayor resonancia internacional gracias a los escritores salvadoreños extranjeros. Lo he podido comprobar a raíz de las fuentes consultadas  como investigador experimentado.
P- ¿Qué libro hecho por un escritor salvadoreño le ha dejado las mejores sensaciones?
R-Diríamos mejor que obras de mayores facultades creadoras de nuestros escritores salvadoreños de mayor representatividad nos corroen el alma, nos golpean los ojos, la imaginación misma dándonos una imagen de nuestra realidad hecha ficción o ficción de la realidad. El propósito mismo de esas sensaciones que los meta textos en cualquier género, característicos de la literatura salvadoreña en tiempo y espacio o temática testimonial nos plasman reflejo de la historia. Facultades creadoras, que nos hagan pensar, que nos abran los ojos. Desde Salarrué con su visión costumbrista, el mestizaje que cuestiona y plantea de sus maravillosos temas y mundo utópico con su “O-Yarkandal” hasta esa estampa social de picardía e inocencia que reflejan sus “Cuentos de barro” y “Cuentos de cipotes”. Las mejores sensaciones que nos deja un escritor,  son aquellas que nos hacen sentir en carne propia los problemas humanos y sucesos de nuestro tiempo como la poesía de Claribel Alegría, Claudia Lars, Pedro Geoffrey Rivas y Francisco Gavidia con esa visión de mundo en “Sooter o tierra de Preseas”. Las narraciones y la poética de militancia como reflejo de la historia como Oswaldo Escobar Velado, Alfonso Hernández, de  Roque Dalton con “Pobrecito poeta que era yo”  y “Las historias prohibidas del pulgarcito”, poesía socio histórica.  Un novelista de la talla de Manlio Argueta con “Un día en la vida”, genial pues en un día cuenta la historia revolucionaria de un pueblo en lucha; de  poetas como Roberto Cea, habla de historia y revolución con sus “Herederos de Farabundo”, “La Guerra Nacional”  y “Tierra de preseas” a partir de su visión mítica desde “Todo El Códice”, luego ese sincretismo religioso de su “Misa Mitin”; así como el erotismo candente y picaresco de “Mester de Picardía”,  que recrea lo lúdico de su poesía; una poesía conversacional por la manera de usar el lenguaje coloquial  lo encontramos como en su  nueva poesía “Xipe Totec”,  el “Cantar de los Cantares y otros boleros”.   También Pedro Geoffrey Rivas, rescata ese  pasado histórico desde nuestros ancestros culturales,  esa atmosfera cósmica en Los “Nietos del Jaguar”. Que más sensaciones causa esa visión de lo cotidiano de poetas como Roberto Armijo,  Alfonso Quijada Urías, lo distinguen obras como «Las Esferas circulares». Pero quizás no tendría sentido esta respuesta si olvidamos a un escritor de mi generación de los 70s, adquiriendo relevancia internacional y característica creadora por su estilo de narrar,  por su manera  en usar el lenguaje urbano,  se trata de Horacio Castellanos Moya; a ejemplo “La Diáspora” y “El Asco”, son novela singulares. Hasta la poesía de los 60-70 grupo Piedra y siglo, Chema Cuellar, Melgar Brizuela y la crítica de Lara Martínez, Luis Alvarenga, la poética y de  Huezo Mixco, Roberto Monterrosa, Marquina, Reyes Gilberto Arévalo, Joaquín Meza, el teatro de Miguel Chinchilla y Jorgelina Cerritos, la poesía de Mauricio Vallejo, los del grupo Xibalba con la voz de Otoniel Guevara, Vargas Méndez hasta la poesía coloquial de Chamba Juárez, como los que formamos los Cinconegritos. Que te puedo decir ya después de la oleada de posguerra su poesía no cuaja, repiten muchos temas trillados, no rompen, surgen en otro contexto histórico social, de reconstrucción nacional, época de frustraciones y desesperanzas pero sin perderla. Aunque surgen buenos narradores como Menjívar Ochoa, Jorge Galán creando una novela testimonial. Bueno poeta si nos ponemos a valorizar geniales obras de nuestra literatura. De autores representativos, los encontramos con lupa. Pues tanto en teatro, cuento, novela y en cierta medida con el ensayo critico histórico nuestra literatura es portadora de obras de gran trascendencia cultural. Habría más pacientes analizar quienes y que obras son de trascendencia histórica. Lo digo por los que se escapan a mi memoria de los cuales hay otros que tienen valor que me disculpen mi olvido involuntario.
P- Además de tu creación poética gustas del ensayo crítico y se nota tu preocupación. ¿Qué más aportarías dentro de tus reflexiones acerca de los problemas del proceso histórico de la literatura en el país?
R-Creo que tu pregunta nos lleva a cuestionar la producción historiográfica de la literatura salvadoreña y ante el problema mismo de la crisis de la crítica literaria vista desde un marco centroamericano. Ya que la crítica literaria es fiel instrumento para crear el aspecto teórico del proceso creador. Este problema de crisis debe de enfocarse desde un examen crítico de lo pobre que andamos en el seguimiento del proceso histórico de nuestra literatura salvadoreña. Este problema de crisis, es parte del problema del mismo subdesarrollo de la cultura como factor determinante de la crisis de la  historia literaria en el país. Aquí falta método científico en la elaboración de una nueva historia de la literatura con otra visión social del seguimiento dialectico de sus periodos históricos del pasado a lo contemporáneo. Además falta una teoría de la literatura en relación con la historia ayudado por la crítica, faltan los investigadores y críticos de la literatura para conformar ese proceso de la literatura. Pues aquí no los tenemos y si los hay donde están para lanzar ese grito a través del planteamiento del problema de la historia literaria que tanto necesitamos. Llevamos más de cincuenta años, desde que en 1957,  Toruno, Gallegos Valdes, María de Membreño y últimamente Vargas Méndez junto con J.A Morasan, con sus aportes, no hay un seguimiento concreto de nuestra historia literaria y esos aportes hay que cuestionarlos pues son motivo de análisis de como organizan obras y autores, como distribuyen su discurso literario dentro del imaginario socio histórico. Además agradecer a ellos que si no se hubiera en parte preocupados en este rubro no tuviéramos nada a pesar de la falta de visión científica en que enmarcan el proceso de la literatura y el problema es de método. Y esa es mi preocupación organizar nuestra literatura en forma más sistemática del pasado al presente. Nuestra literatura debe ser rescatada pues en el pasado ha sido negada por los censores de los gobiernos dictatoriales y represivos a la libertad de pensamiento,  claro por las mismas contradicciones de clase e ideológicos. Esto debe ser motivo de preocupación, de estudio, disciplina de un equipo para realizar este proyecto de investigación y análisis del problema  para crear  una nueva historia de la literatura de El Salvador con una nueva visión. De fondo al problema está el subdesarrollo de la cultura misma, de nuestras letras, dentro de un sistema de injusticia social que enfrentamos en todo sentido. Es necesario hacer este planteamiento. Es un reto a la Cultura oficial y “oficiosa” del Estado, a los intelectuales, “investigadores”, grupos, talleres de letras, universidades tener al día el seguimiento de la producción literaria del país. Aquí en El Salvador, apenas existen proyectos concretos en la investigación sistemática de la literatura. Salvo algunos indicios en las tesis o monografías universitarias, con deficiencias al caso ya que seguimos, sin un serio estudio de nuestra producción literaria nacional.
Esta entrevista fue publicada en el Diario Co Latino el sábado 24 de septiembre en el suplemento 3000
por Wilfredo Arriola

martes, 14 de junio de 2016

Lectura de Wilfredo Arriola en Café Maktub



Wilfredo Arriola estará en Café Maktub este sábado 18 de junio de 2016 
Hora: 11: 00 a.m.
Invitado/as 


Mapa de la ubicación del Café Cultura Maktub


jueves, 9 de junio de 2016

Enunciado de la ironía

Empiezo este poema y al mismo tiempo
alguien se ha arrepentido de conocerme.
Del mismo modo las pisadas de lo incontenible
tienen el mismo camino del infortunio.
Te encuentro del otro lado del puente
cuando termina la última canción
cuando llega el silencio a trastocar el ruido.

Pareciera que uno atrapa la ola que ha aprendido a marcharse.
Y hay algo de ironía
de rabia
de una impostura tildada con el miedo.

Alguien durante este poema dijo adiós para siempre y no lo ha sabido.
Alguien se acaba de enamorar y ambos no se han dado cuenta.
Alguien responde a su nombre por última vez dentro de su casa.
Alguien maneja a un aeropuerto con ánimos de tomar el camino contrario.
Alguien en cada encuentro cierra un ciclo que solo él sabe. 
Alguien envió su último texto sin preguntar ¿cómo estás?
Alguien bailaba por molestar aquella canción que no sonará más.
Alguien dice te echo de menos después de cortar una llamada. 
Una foto retratará sin saberlo la suma de tus únicos amigos.
Algo sucederá y vendrá la ironía a zarpar todo el olvido.
A bucear todos esos espacios que ya no importan.
Alguien dijo: me llamas cuando llegues a casa
pero su casa será una nueva forma de amnesia.
Vendrá lo unánime a burlarse de nuestro dedo impostor
a quedarse cuando a la fiesta le sobra el sonido de la multitud
y ya no es nada
sino un espacio devastado por los que han sabido largarse.
Ahora ¿para qué?
Me hurgas en la herida
me revuelves las fechas
me hablas al oído como se les da fuego a las velas del pastel
que conmemora una derrota.

Atizas lo que no se puede apuñar.
Sos la ironía que besa solo labios dormidos
Que abraza cuando uno exige soledad.
Sin embargo
Uno siempre vuelve a quemar cartuchos
a darse por muerto una segunda vez
a creer que la suerte es el dios de los tristes.



Wilfredo Arriola Junio/ 2016

viernes, 20 de mayo de 2016

Wilfredo Arriola en Día a Día News de Los Ángeles (CA).

Wilfredo Arriola fue publicado en el periodico Día a Día News de Los Ángeles (CA). 
Dejamos el enlace a continuación para que puedan leer la nota: Nota Wilfredo Arriola en el periodico Día a Día CA

jueves, 28 de enero de 2016

La fundación de lo inevitable

I
Lo que hay de eternidad en la certeza es la fundación de lo inevitable.
Dijiste cuando me mirabas,
la tarde en que fuiste por última vez dueña de tus daños.
Nadie, implora después de la derrota.
Nadie, siempre es una multitud en la soledad.
Nadie, hace milagros con el óxido del cerrojo del desespero.
Nadie tiene la eternidad porque nadie conoce lo desconocido.
También eso decía tu mirada.

II
La pupila guarda en sí, el error del recuerdo.
-pero el descaro siempre firma en la ironía-
Si puedes entiéndelo así.
¿Has encontrado el peso del vacío?
¿A quién mira uno cuando tiene la mirada perdida?
¿De quién es el poema que uno firma en segunda persona?
La respuesta es la suma de nuestras soledades.
III
El fuego que nubla también predica la oscuridad.
Vos fuiste eso: El abismo que existe en mi sombra.
Vos fuiste eso: La ciudad que nadie habita cuando uno llora.
Vos quisiste eso: Ser el puzle que rige el insomnio.
La trampa de un lobo que no sabe para quién aúlla.
Vos quisiste eso: Ser vos incluso cuando le apostabas a ser la impostora.
IV
Nadie sale de sí mismo.
El abandono se paga con moral.
-Ese fue el recuerdo primero-
La meditada cobardía del silencio.
-la sabiduría es innegociable aunque su escenario sea el sosiego-
De ti hay dos partes que duermen mis dudas de tanta espera.
Diré dos para atribuirme los dones de lo destilado.
V
En lo inconexo tiemblan dos mitades.
Lo que hay entre ellas tiene el símbolo de la verdad.
Eso somos: materia que busca su verdadera esencia.
El encuentro y el desencuentro
ambos son inicio pero este último inicia lo definitivo.
VI
La eternidad si es que existe esta después de tu silencio.
Lo demás tiene que ver con el olvido.


Wilfredo Arriola